Juego limpio, señores

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José Ramón Llanos

La burguesía a través de sus medios y con los intelectuales a su servicio se empeña en negar la lucha de clases. Pero es tan evidente esta confrontación que es imposible ocultarla. La lucha de clases se expresa en múltiples formas y escenarios. A finales de todos los años se presentan sus manifestaciones, casi siempre como preparación de una de las confrontaciones que afectan a los trabajadores.

Se trata del evento tripartito en que se decide el monto del aumento del salario mínimo. Las primeras manifestaciones están relacionadas con la situación económica de las empresas, en los medios con ciertas sutilezas se deja ver que hay algunas preocupaciones empresariales por la economía del país y el estado de los bajos rendimientos del capital.

Esos son las primeras manifestaciones de la pugnacidad empresarial. Después los economistas al servicio del capital siguen abundando en todos los medios corporativos con esos argumentos para que los sindicalistas moderen sus peticiones de aumento salarial. Generalmente, lo que sucede es que después el tercer participante en la contienda, el Gobierno, también apoya esas reflexiones.

En esa forma empresarios y su aliado el Gobierno le reducen el monto del aumento salarial a los trabajadores. Con esa correlación de fuerzas tan desfavorables para el asalariado siempre pierde ese round de la lucha de clases.

En esta contienda se utilizan todo tipo de medios, objetos y aún armas, incluso las de fuego. Pero en Colombia en la situación especial causada por el triunfo del Pacto Histórico y su candidato Gustavo Petro, han aparecido instrumentos y métodos de lucha diferentes, algunos novedosas basadas en los avances tecnológicos. Ejemplo, las escuchas de las comunicaciones telefónicas.

Ahora en el empleo y desarrollo de la táctica de golpe blando, vemos como los intelectuales de alguna reputación, incluso exministros de este Gobierno, mediante declaraciones y cartas, participan en las disputas sociales exigiéndole al Gobierno que retire proyectos de reformas que ya han superado debates en el senado.

Los expertos y académicos una vez más apelan a mentiras para engañar al pueblo y convencerlo de que las reformas van en contra de sus intereses. Dicen en un párrafo que deben “escuchar las voces relevantes, empezando por los pacientes y usuarios”.

La mentira de este párrafo se expresa en el hecho de que en ninguna reforma en Colombia nunca se ha escuchado a los pacientes que pertenecen al pueblo raso ni de la clase media. Algunos de los firmantes de esta petición han impulsado y apoyado reformas que nunca consultaron el parecer del pueblo siempre afectado negativamente por las mismas. Ejemplo, la reforma laboral y de la salud liderada por Álvaro Uribe.

Esta carta es uno de los instrumentos utilizados para entrabar la acción gubernamental y facilitar el avance del golpe blando.

Para crear las condiciones propiciatorias de este se utilizan instrumentos “limpios” como la carta mencionada y sucios como las escuchas de las denuncias delirantes de Benedetti, de unos supuestos ingresos ilegales a la campaña presidencial de Gustavo Petro. A propósito, ¿cuándo Francisco Barbosa iniciará la investigación para determinar quiénes son los delincuentes autores de esa chuzada?

Los golpeblandistas colombianos que no se equivoquen, ya que después del golpe contra Allende el pueblo aprendió que contra golpes duros o blandos la mejor arma es la toma de fábricas, puertos, emisoras, calles y plazas. ¡Evítenlo, jugando limpio! ¡Nos vemos el 7!