¿Y volver, volver, volver…?

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Germán Ávila

La realidad de Colombia ha sido dura, muy dura y ¡cómo dura! Ha sido larga, prolongada, tarda y tardará en resolverse. Las elecciones que llevaron a la presidencia a Gustavo Petro son la mezcla de varios factores, no solamente por el desgaste absoluto y relativo de la derecha más rancia y sus cuadros.

La mezcla de crimen organizado, despojo, fascismo camandulero y corrupción le pasó factura en pocas décadas a esa nueva derecha colombiana que se alejó de la derecha tradicional de familias “de toda la vida”, compuestas por gente “divinamente” que llevaban la habilitación de gobernante como nota a pie de página en el registro civil, reemplazándola por una mafia que ha hecho sonrojar y tomar distancia hasta a los más inescrupulosos: los EEUU.

También fue fracturado el tradicional terror a la izquierda que durante décadas se cultivó en la opinión pública colombiana. Las movilizaciones de 2019 a 2021, paradas en el firme, aunque golpeado piso que dejó el proceso de paz entre el gobierno de Santos y las FARC-EP, lograron que varias verdades quedaran desnudas. La guerrilla dejó de ser el alfa y omega de todos los males del país, y la gente que se tragó el cuento de que las FARC reincorporadas seguían siendo un brutal aparato político – militar que engañó a todos es cada vez menos.

En suma, hay un cambio estructural muy interesante en Colombia. El inicio del gobierno Petro será, sin duda, una oportunidad enorme para hacer, para intentar y transformar. La pregunta de esta pequeña nota es ¿En qué lugar se deben parar quienes han luchado por los cambios estructurales del país y producto de ello lo debieron abandonar en favor de su vida?

¿Lo que en consecuencia corresponde ahora es regresar? La primera respuesta sería que todo depende de muchas cosas, de factores múltiples desde lo social y desde lo individual, desde lo familiar y lo económico.

El retorno ha sido un tema ampliamente discutido en diferentes instancias del exilio y la migración. Hay elaboraciones interesantes sobre cuáles pueden ser las condiciones que deban darse para considerar un posible retorno. El retorno a la democracia luego de las dictaduras militares y civico – militares del Cono Sur llegó con la oportunidad de legislar en dirección al retorno de quienes debieron abandonar el país.

No hay que olvidar que el exilio llegó a ser un espacio de muchísimo peso político en la resistencia a las dictaduras. La mayoría de las grandes figuras públicas del arte, la ciencia y la política que estuvieron asociadas a esas resistencias lo hicieron desde el exilio y su retorno marcó, en muchos casos, verdaderos hitos en la memoria colectiva. Colombia es otro caso ya que el exilio ha tenido un carácter mucho más discreto en la escena política, pues ha estado más en función de la solidaridad o la denuncia, que en la vanguardia de la propuesta alternativa.

¿Cuáles serán los escenarios que este nuevo horizonte en Colombia plantea generar en función del retorno? ¿Puede el gobierno colombiano, ahora en manos de las fuerzas alternativas, garantizar la vida de quienes se aventuren a volver? ¿La realidad socioeconómica tendrá instancias de acompañamiento para quienes por la ausencia han ido perdiendo las redes de apoyo e inserción laboral?

Temas de la letra fina como la reválida de títulos universitarios, el reconocimiento de aportes jubilatorios hechos a lo largo del mundo durante décadas y muchos otros, son parte de las inquietudes que desde la migración y el exilio buscan un correlato en territorio patrio. Todo está por construir…