La verdad, un bien público

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Magnolia Agudelo Velásquez

Para avanzar hacia la consolidación de un gobierno democrático y progresista, en este momento de cambio político, uno de los mayores retos que tenemos como sociedad es acoger con mente abierta el reciente informe de la Comisión de la Verdad; hecho que ha causado revuelo en las élites políticas enquistadas en el poder, quienes desfiguran la realidad de la sociedad colombiana.

El informe contribuye a apropiarnos de una investigación histórica basada en hechos reales en el marco del conflicto social y armado que ha vivido nuestro país.

Conocer las raíces de la violencia nos adentra en las causas del conflicto armado; cimentado por las grandes desigualdades sociales, que generan un sistema patriarcal capitalista y que han ostentado el poder y han condenado a gran parte de la población a la pobreza,  a la ignorancia y a la antidemocracia; por eso la importancia de conocer la historia en su totalidad,  enseñar la nueva historia para entender ¿por qué Colombia es uno de los pocos países que no ha hecho la reforma agraria?, ¿Por qué en Colombia  unos pocos tienen la más alta  concentración de la propiedad de la tierra y de la riqueza?

Cuando se reconstruye memoria histórica se constata que el conflicto afectó de manera diferenciada, según los contextos, así como a los pueblos originarios, el campesinado, las regiones estigmatizadas como zonas rojas, las personas LGTBIQ y a las mujeres, a quienes en uno de estos periodos de exacerbación de la violencia, les abrían el vientre extraían sus úteros, e incluso,  en estado de gestación, como una modalidad de genocidio para extirpar las ideas progresistas y de izquierda; además abusaban  sexualmente de ellas, lo cual siempre se mantuvo en silencio.

Colombia ha vivido el conflicto social y armado por más de 50 años, lo que derivó en el Acuerdo de Paz pactado entre el Gobierno y las FARC EP, consignando como eje neurálgico el derecho de las víctimas. En el punto cinco se crea la Comisión de la Verdad, la convivencia y la no repetición, la finalidad “construir un relato comprensivo y profundo de las causas y afectaciones durante el conflicto armado interno”.  Pero el Acuerdo fue mucho más allá porque exigía a las partes reconocer responsabilidades de los actores hasta llegar a resarcir a las víctimas.

En aras de comprender para transformar el informe recomienda que esa verdad llegue a las escuelas colombianas para que todas y todos abracemos la verdad.  Es por esto que el nuevo Ministro de Educación designado toma la iniciativa de enviar a las Secretarías de Educación el informe de la Comisión de la Verdad para hacer pedagogía en las aulas de clase.

El sistema educativo tiene la oportunidad de integrar esta verdad con el área de ciencias sociales, cátedra de la paz y cátedra afrodescendiente.  Recientemente la comisión asesora para la enseñanza de la historia de Colombia redactó un documento con recomendaciones donde expresan la urgencia de volver a enseñar la historia en los colegios, para ello recomienda actualizar los referentes de calidad del área de Ciencias Sociales, en el marco de lo establecido en la Ley 1874 de 2017.

Sostener el trabajo tan valioso de la Comisión de la Verdad requiere que las nuevas generaciones lo apropien y lo conviertan en cultura de paz para que el país pueda avanzar hacia una verdadera reconciliación nacional.