Vástago en decadencia

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Luis Jairo Ramírez H.
@JairoRamirezH

Los amores promiscuos de la prensa de oposición de nuevo rondan por los lados del político de derecha Germán Vargas Lleras, relanzándolo tempranamente por Caracol Radio, propiedad de la multinacional Prisa Radio, como candidato presidencial. Primero lo vincularon como columnista y ahora lo tienen de gira por el país. Su retahíla de campaña es: “No a las reformas del gobierno Petro”.

Los medios intentan promocionarlo como un “producto novedoso y fresco” pero, lamentablemente para ellos, Vargas Lleras es parte reconocida de esa fauna de la política tradicional responsable de la violencia, la corrupción y la crisis nacional. Este vástago de una de las familias entroncadas con el poder dominante (nieto del expresidente liberal Carlos Lleras Restrepo), acepto más de nueve parapolíticos en las listas de Cambio Radical en 2006, partido que ostenta 19 condenas de 44 investigaciones por parapolítica, 11 alcaldes investigados por corrupción, ocho gobernadores investigados y algunos condenados por corrupción y asesinatos, entre ellos Kiko Gómez y otros.

En 1998 había sido senador liberal y se convirtió en el principal enemigo de las negociaciones de paz de las Farc con el gobierno Pastrana. En el 2002 fue el primero que llegó a la campaña de Álvaro Uribe a la Presidencia, a respaldarlo con su cauda de barón electoral; pero después, cuando se dio cuenta que Uribe se quería reelegir por segunda vez, anulando su oportunidad de ser presidente (por la que ya había hecho fila ocho años), tomó distancia del uribismo. En 2010 lanzó su candidatura a la Presidencia, pero quedó eliminado en primera vuelta.

Fue ministro del Interior y de Vivienda en el primer gobierno de Santos y, como cabeza de Cambio Radical, fue durante tres años el encargado de sacar adelante, infructuosamente, la política de infraestructura del segundo gobierno de Juan Manuel Santos, incluyendo vivienda, agua, ambiente, minería, hidrocarburos y transporte.

En el 2017 resulta involucrado en el escándalo Odebrecht, alrededor del proyecto ruta del sol II, que conectaría a Bogotá con la región Caribe en menos tiempo. Los sobornos de la multinacional brasilera lograron corromper altos funcionarios del Estado. Vargas Lleras guarda silencio sobre este fiasco.

Según el entonces senador Jorge Robledo: “Santistas, vargaslleristas y uribistas aprobaron la Ley 1882 de diciembre de 2017 que descaradamente favorecía los intereses ilegales de Sarmiento Angulo y Odebrecht”. Sus privilegiadas relaciones con el poder lo han mantenido en la impunidad y protegido del escándalo.

En 2017 arrancó por segunda vez su campaña presidencial, apoyada por Cambio Radical, pero de nuevo se quemó en primera vuelta quedando por debajo de Iván Duque, Gustavo Petro y Sergio Fajardo.

Después de la debacle en la campaña presidencial de 2018, reaparece en medio de la pandemia para proponer reducir los salarios de los trabajadores, eliminar sus cesantías, los intereses de las cesantías, sus primas, el subsidio de transporte y las dotaciones obligatorias, además de ponerlos a trabajar domingos y festivos sin concederles pago por horas extras.

La arrogancia pastoril impide a las élites tradicionales percatarse que el país hace tránsito hacia un nuevo momento político. Los colombianos albergamos anhelos de cambios. Nuevas generaciones de hombres y mujeres reclaman un puesto en el escenario político y social.

La sociedad no solo espera superar la confrontación armada, quiere explorar caminos hacia una paz total, que materialice salud y educación para todos, empleo digno, alimentos y vivienda.