Sicalípticas “representaciones políticas” de los “LGTB”

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Manuel Antonio Velandia Mora

Han pasado justo dos décadas en estas elecciones desde que fui el primer candidato explícitamente marica de un partido político en Colombia, representé a la cámara de representantes al Partido Liberal y debo aclarar que lo hice por ese partido no porque fuera liberal, tal y como allí se entiende ser liberal, sino porque se crearon las condiciones para que esta candidatura se diera.

Al año siguiente, logré que el partido cambiara sus estatutos y reconociera al sector LGTB como uno de sus sectores con derecho a candidatos. Luego vino el Polo de Rosa y paulatinamente se fueron ampliando las candidaturas. Las cifras de candidaturas de 2022 representan un significativo aumento en la participación LGBT en contraste con 2018, cuando hubo 14 candidaturas.

Para estas elecciones el número casi se duplica, fueron 26 candidaturas y 17 buscaban llegar a la Cámara de Representantes y las iban por una curul en el Senado. Bogotá es el ente territorial donde más hay participación de personas de los sectores LGBT: algo más de un tercio (9) de las 26 candidaturas corresponden a la capital; debe ser lo que es más fácil ser marica o arepera en la capital que en el pueblo, aun cuando debo decir que las candidaturas son bastante lésbicas y gais, es decir de poca militancia sexual política. Le siguen Valle del Cauca (5), Antioquia (3), Risaralda (2), Atlántico (1), Bolívar (1), Boyacá (1), Nariño (1), Norte de Santander (1), Putumayo (1) y Quindío (1). 12 candidaturas fueron de hombres gais, ocho de mujeres lesbianas, dos de personas bisexuales, dos de mujeres trans, una persona heteroflexible y una no binaria, se nos cuenta el Observatorio de Participación Política de las Personas (de los sectores) LGBT+ en Colombia de Caribe Afirmativo. Aun cuando cabe recordar acá que no hay personas LGBT, porque no se puede ser al mismo tiempo lesbiana, gai y bisexual.

Nuevas caras, viejos vicios

Al Congreso lograron llegan 5 nuevas “representaciones” LGBT, 5 integrarán la Cámara y 1 el Senado. Su militancia sexual política seguro es de los bares y la cama, porque no hacen parte de ninguna organización de los sectores LGTBI y en muchos casos ni siquiera las organizaciones les avalan; porque lo suyo no pasa de ser una sicalipsis, una picardía sexual.

Susana Boreal bisexual, directora de orquesta, conocida por el cacerolazo sinfónico (2021); Cámara de Representantes por Antioquia, lista cerrada del Pacto Histórico: Su campaña se centró en: arte, cultura, ambiente y paz; mujeres y juventudes.

María del Mar Pizarro lesbiana, politóloga; es hija de su papá, la abala ser hija de Carlos Pizarro Leongómez. Empresaria, fundadora de una empresa de productos de limpieza amigables con el medio ambiente. Cámara de Representantes por Bogotá, lista cerrada del Pacto Histórico.

A la Cámara de Representantes por Risaralda llegaron Carolina Giraldo bisexual, historiadora, politóloga y exconcejal de Pereira, encabezada la lista abierta de Alianza Verde y el Polo Democrático en Risaralda. Alejandro García abogado y profesor universitario, compañero de lista de Carolina Giraldo por Alianza Verde.

Al Senado la única que puede llegar fue Angélica Lozano, lesbiana, antes se presentaba como bisexual; abogada, máster en Gerencia y Práctica del Desarrollo, electa por la coalición Centro Esperanza-Alianza Verde. con amplia trayectoria pública, ha sido alcaldesa de Chapinero (2005 a 2008), concejal de Bogotá (2011 a 2013), representante a la Cámara por Bogotá (2014 a 2018) y senadora en el período 2018-2022. Le ha interesado promoción de la participación política de las mujeres y en los derechos sexuales y derechos reproductivos (nada habla de los NO reproductivos que interesan mucho a las personas de los sectores LGTBI y de las diversidades de cuerpos).

Como podemos ver con estos/as personajes elegidos/as, lo de la representación de los sectores LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos no hace parte de su propuesta política, en ese sentido su orientación sexual es tan sólo un dato más, que no cambia para nada la situación de la representatividad; es decir, no representan a los sectores, sino que se representan a sí mismos/as en nombre de los sectores.

Siento que la más consecuente, de alguna manera, es Angélica Lozano, quien por lo menos se ha dado la pelea por uno de sus temas bandera, el “Proyecto de Ley contra el Acoso Sexual”; pueda que no haya hecho mucho en su calidad de lesbiana, pero por lo menos no nos ha hecho quedar mal pues su evaluación es contundente, ha sido destacada como la mejor senadora por tres años consecutivos y previamente como la mejor representante a la Cámara, según el Panel de Opinión de Cifras y Conceptos.

Me queda el sin sabor, luego de estas elecciones, de que una vez más en Colombia y en la política se sigue utilizando lo de “ser LGTB”, más como un gancho publicitario que como la representatividad de un sector y/o de una postura abiertamente sexpol, así sea una postura sexpol de derecha, pero ni eso.