¿Será que la lengua al fin nos une?

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Manuel Antonio Velandia Mora

El Pleno de la Real Academia Española (RAE) está formado por miembros de número. Ha habido un total de cuatrocientos ochenta y cinco académicos de número desde la fundación de la RAE, en 1713, hasta la fecha; es general es un espectro amplio de machirulos a los que el perreo les viene mal, como también las inclusiones de lenguajes incluyente les suenan como a una versión chundachunda de la realidad.

Auncuando el anterior texto nos chirríe como aquaplaning, bien vale la pena llamar la atención hacia los nuevos usos del lenguaje, porque a pesar de que por ahora sigue siendo un grave problema el sexting ya por lo menos figura en el nuevo diccionario de la Lengua Española. ¡Por fin has dado paso en su nepotismo!

Como viene siendo habitual, la RAE actualiza en la recta final del año el diccionario académico, elaborado en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Una actualización que este año incorpora novedades de ámbitos tan diversos como la ciencia, las nuevas tecnologías, la gastronomía, el deporte o el derecho.

En su actualización anual, el Diccionario de la lengua española no solo incluye nuevos términos, también se incorporan nuevas acepciones a palabras que ya estaban recogidas, a algunas se han sumado nuevos significados. ‘No binario’ o ‘disforia de género’, ya figuran en la nueva versión del diccionario, donde se diferencian la identidad de género o sexual, asimismo hay modificación entre «matriarcado» y «patriarcado» para evitar «el sesgo».

La exposición sobre las nuevas incorporaciones ha estado a cargo del director de la RAE y presidente de la ASALE, Santiago Muñoz Machado, y la responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora.

En el campo de la salud se introducen nuevas voces como ‘cardiocirculatorio’, ‘hormonación’, ‘implantología’, ‘presoterapia’ o «endodoncia» a la que se ha añadido una más «explicativa».

Entre la cosecha de innovaciones encontramos términos que tienen su origen en campos tan extensos y vivos como gastronomía, ciencia, cine o medicina; así que ya tenemos la presencia de 4.381 nuevos términos entre novedades, enmiendas y modificaciones.

Palabras como “aquaplaning”, “oscarizar” o “sexting» han alcanzado su espacio en el diccionario acompañadas de formas complejas como “fila cero”, “masa madre” o “pobreza energética”, ya que, como ha explicado Zamora, “las actualizaciones se nutren en función del caudal léxico y de la observación del entorno”. Quien igualmente ha aclarado sobre algunas curiosidades, destacando los ejemplos «sinhogarismo», “una palabra de la que se ha hecho una fuerte campaña, pero no obedecemos a subastas solo se incorporan por el uso generalizado” y de «crack».

Se han incorporado a la 23.7 versión digital del Diccionario de la Lengua Española (DLE), palabras como «machirulo», «bracket», «perreo», «Alien», «VAR» (acrónimo de videoarbitraje), «chundachunda», «balconing» y «chundachunda» (música fuerte o machacona). Ya es correcto escribir «Pixelar» o «Big data», que figuran entre las novedades de Internet.

Señaló Santiago Muñoz Machado: “Los vocablos no aterrizan en el DLE a velocidad de crucero, al contrario, la media es de unos dos años entre los debates lexicográficos y los plenarios con el resto de las academias latinoamericanas”.

Un DLE que esta edición estrena la consulta de antónimos y sinónimos por primera vez «en una obra de este tipo en el mercado». En total, en el Diccionario de la lengua española (DLE) hay 42.882 sinónimos y 9.790 antónimos.

En la breve demostración sobre la función de inclusión de sinónimos y antónimos en la versión virtual del DEL, si se teclea la palabra notorio, por ejemplo, se ve que se ha añadido un botón azul: sin./ant. En esta opción, a continuación de cada una de las acepciones de una palabra aparecen sus sinónimos o antónimos. Son en total 42.882 los artículos que contienen sinónimos y 9.970 con antónimos. El sumatorio da 260.188 sinónimos y 20.091 antónimos.

Supongo que ‘porsiacaso’ esta información es importante, ya que esta palabra solo se recogía como propio de Argentina y Venezuela para denominar un tipo de alforja, ahora tiene el sentido de “cualquier cosa que se tiene o se lleva en previsión de necesitarlo”. Otra acepción americana que se suma al diccionario es ‘pura vida’, un término utilizado en Costa Rica; y aun cuando “Vivir sabroso” aparece en un estudio de Natalia Quiceno, por ahora no se acepta. Esta autora la define como “La idea de vivir sabroso es potente en muchos sentidos. No es una meta ni una finalidad, sino un proceso, un hacer, un existir día a día. Vivir sabroso es algo que se realiza, pero que se agota, y, por tanto, no deja de buscarse. En ese proceso están implicados varios agentes: los santos, los muertos, las plantas, los parientes, el monte y el río. El movimiento aparece como un mediador clave en la posibilidad de establecer el balance requerido por la vida” (Quiceno Natalia., 2016. Vivir Sabroso. Luchas y Movimientos Afroatrateños, en Bojayá, Chocó, Colombia, Universidad del Rosario, Bogotá, p. 24).