Mujeres israelíes y palestinas

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Renata Cabrales

El feminismo es de izquierda, antisistema antipatriarcal y marxista, lo digo parafraseando a un personaje masculino que ha sido entrevistado en un medio de comunicación español. Y le agregaría, evidentemente, que el feminismo es antiguerrerista.

La Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) fue fundada en París, en 1945, con el único objetivo de defender la paz y los derechos de las mujeres, y de esta forma, crear mejores condiciones para los niños y las niñas del mundo. No es casual que la Federación fue clasificada en sus inicios como una “organización comunista”. Sí, porque solo el comunismo se preocupa por el bienestar de las y los más vulnerables, algo que espanta a la ultraderecha capitalista y fascista, a nivel mundial.

Hubo un día en que las calles de Colombia se inundaron de camisetas blancas en cuerpos de miles de mujeres empoderadas e indignadas, que clamaban por la paz del país; movilización liderada por Mujeres por la Paz de Colombia. Ni qué decir de las mujeres islandesas quienes un día de 1975 pararon el país, debido a una gran huelga, logrando con esto llevar, por primera vez, una mujer a la presidencia.

Y si seguimos enumerando estas acciones femeninas y feministas por la paz y la equidad, no habrá fin. Incluso, habría que comenzar por la interesante historia de Lisístrata, la última obra sobre la paz escrita por Aristófanes (c. 445- c. 386 d.C.), quien la escribió durante los últimos años de la guerra entre Atenas y Esparta. La obra es un sueño utópico acerca de la paz, pues los griegos pensaban que la guerra había traído a Grecia solo ruina, como toda guerra.

En esta comedia de Aristófanes, las mujeres y madres cansadas de la guerra, lideradas por la ateniense Lisístrata, encuentran una particular solución al problema. Para lograr la paz, deciden declarar una huelga, pero no una huelga normal en el lugar de trabajo, sino una huelga de sexo con sus esposos. Incluso, ocupan la Acrópolis, donde se guarda el tesoro ateniense, y estas osadas mujeres controlaron así el acceso al dinero necesario para financiar la guerra. Junto con la abstinencia absoluta, ambos bandos se decidirían obligatoriamente por la paz.

Las mujeres israelíes y las palestinas no se han quedado indiferentes ante este inacabable conflicto, que tantas vidas ha cobrado, y que tantas injusticias ha obligado a padecer, sobre todo, a la comunidad palestina. cientos de ellas, manifestaron juntas en Jerusalén y cerca del mar Muerto (en Cisjordania ocupada) por la paz entre sus pueblos. «Queremos la paz», gritaban al unísono enarbolando pancartas que decían: «Paren de matar a nuestros hijos».

Las dos organizaciones que convocaron las marchas son: el movimiento israelí Women Wage Pace (Acción de Mujeres por la Paz) y la asociación palestina Women of the Sun (Mujeres del Sol). «Es la primera vez que establecemos una verdadera asociación entre mujeres israelíes y palestinas en pie de igualdad», afirmó una de las lideresas, con la esperanza de conseguir la añorada paz.

Mientras estas valientes mujeres luchan, cansadas de ver morir a su descendencia en medio de guerras absurdas, lideradas, por lo general, por hombres, este 25 de noviembre (día de la eliminación de toda violencia contra las mujeres), el movimiento de mujeres a nivel mundial se debe unir en un solo grito a favor de paz mundial y el derecho de Palestina a ser libre.