Las personas trans, esos seres invisibilizados

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Manuel Antonio Velandia Mora

La activista trans estadounidense Rachel Crandall creó el 31 de marzo de 2014 el Día internacional de la visibilidad trans. Desde entonces se celebra este día que busca sensibilizar a la sociedad e instituciones. “No tenemos por qué escondernos y porqué meternos en el armario». Relato aquí la historia de algunoæs de aquelloæss a quienes he venido conociendo y quienes desde Bogotá decidieron hacer pública su resistencia política sexual corporal y/o de género.

En la historia del movimiento transcolombiano es necesario destacar que muchas de las personas transfemeninas y transmasculinas han sido invisibles e invisibilizadas. Mis primeros contactos con ellas fueron en Bogotá hacia 1978 siendo estudiante de sociología y dado mi interés en hacer trabajos de clase relacionados con la investigación de los homosexuales, la prostitución femenina, masculina y trans, especialmente en las inmediaciones de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el barrio los mártires y Santafé en Bogotá. Trina en el barrio de Mártires fue probablemente la primera en volverse lideresa, especialmente por su defensa de sus derechos (y los de otras chicas) ante representantes de la policía.

Luego de Trina apareció Diana Navarro San Juan, ella fundó la Corporación Opción por el derecho a Ser y el deber de hacer en 2006. Yo la conocí en FIASAR, Frente para la Investigación y la Anticipación Social al Riesgo (1992), como acompañante de una chica que llegó a consulta. Nuestro siguiente encuentro fue en 1996 en la Fundación Renacer una organización orientada exclusivamente al trabajo con menores en explotación sexual comercial. Posteriormente nos encontramos en Planeta Paz, en 2000, un proceso del que se retiró rápidamente por sentirse “discriminada como persona trans”; algo después nos reencontramos en la Fundación Procrear en 2004, una organización en la que yo fui contratado para trabajar en un proyecto educativo con personas trabajadoras sexuales, en dicha organización se inicia la discusión sobre la zona de alto impacto en Bogotá.

En Procrear también me reencontré con Samantha Palacios, a ella la había conocido previamente en 2001, acompañando a un equipo de la BBC para lograr entrevistas con motivos de los cambios generados en la relación trabajadoras sexuales trans y autoridades de policía como efecto de los derechos adquiridos a partir de la Constitución de 1991. Ella es una de las fundadoras de Cotransgénero, que empieza a gestarse específicamente desde 2002 y que logra concretarse en el 2003 a través de acompañamientos que hace la Liga Colombiana de Lucha contra el Sida y sobre todo con los acompañamientos que hace la Fundación Procrear, que trabaja con chicas trans en el barrio Santafé en Bogotá. Participan en ese proceso, desde Renacer, Endry Cardeño, quien en 2005 se convirtió en una reconocida actriz trans, y por la LCLCS, Charlotte Schneider Callejas, lideresa cubana y funcionaria, quien se vistió en femenino por primera vez en Colombia, para ir a mi casa a la fiesta de brujas del 2004. No fue un disfraz, pue su espacio de liberación y de hacer pública su verdadera esencia.

Transcolombia fue creada en el año 2005 por Charlotte Schneider Callejas a partir de la experiencia que tuvo en la Casa de Reinas Linda Lucía Callejas. Transcolombia es una asociación por el derecho a la identidad cultural y sexual de los y las chicas transgénero en Colombia y tiene como misión promover el reconocimiento, exigibilidad, garantía, restitución y realización plena de los derechos fundamentales, los derechos económicos, sociales y culturales (DESC), los derechos civiles y los derechos sexuales y reproductivos de las personas transgénero.

Transer es una red de apoyo a transgeneristas en Colombia. Fue fundada por Marina Talero. Su trabajo se orienta hacia la transformación de imaginarios sociales acerca de las personas transgénero. Así mismo, busca proteger el ejercicio de los Derechos Humanos y la ciudadanía de las personas trans. Tiene como objetivos primordiales promover la construcción de conocimiento sobre lo transgénero, promocionar el apoyo psicológico, legal, laboral y educativo informal para estas personas y sus familiares. Los movimientos Transmasculinos son mucho más recientes en Colombia.

Un poco antes de mi partida al exilio español en enero de 2007 conocí a Laura Weinstein, su primer acto de visibilidad fue ‘Travestis Bogotá’, un grupo en Yahoo!, Luego creó la Fundación Transrevolucionando Géneros; en 2009 se acercó a la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a personas Trans (GAAT), de la que se convirtió en directora ‘suplente’ en 2010. Lideró iniciativas sociales, legislativas e institucionales a favor de los derechos de las personas con experiencias de vida trans, como el voto trans, la política pública LGBT, el apoyo a la infancia trans, el rechazo a los transfeminicidios, entre otras.

La primera persona que conocí en Bogotá con una perspectiva identitaria diferente fue a Nikita Simonne Dupuis-Vargas Latorre, quien se definió como transexual, mujer hormonizada con barba, fue consultora en el gobierno de Santos en el Ministerio del Interior, y mantenida por Duque, para ejecutar el decreto 762 a través de todos los Ministerios, alcaldías y gobernaciones del país.

Al regresar en 2019 conocí al primer hombre transmasculino Jhonnatan Espinosa Rodriguez y al grupo musical 50 Miligramos, quien ahora hace parte de la Batucada Trans. En los mismos días conocí al abogado Valentino Kike Ramos, quien como otras personas trans ha sido también víctima del conflicto armado colombiano.