La ONU, responsable

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José Ramón Llanos

Ninguna institución debe aceptar que, en una acción armada, los no combatientes, tales como niños, mujeres o ancianos, sean atacados o secuestrados. Sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones.

Los palestinos han sufrido los sistemáticos actos terroristas de Israel y las usurpaciones de sus tierras. Claro que esto apenas explica el hecho, pero no justifica los ataques de Hamás. Estos son responsabilidad también de la inacción de toda la comunidad internacional frente a la ocupación de las tierras palestinas.

Con la agravante que las grandes potencias occidentales como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y, en su conjunto, la Unión Europea, no han propiciado la aplicación de las más de doce resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, que pretenden reivindicar la causa palestina.

Recordemos que la ONU aprobó la Resolución 1515 del 2003, en la que ratifica la validez de todas las resoluciones anteriores relativas a la determinación del reconocimiento del Estado de Palestina y el deber del Gobierno de Jerusalén de retirarse de las tierras ocupadas.

Es evidente que incumbe una alta responsabilidad al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu porque él ha seguido aplicando la política guerrerista contra el pueblo palestino, tanto es así que el exembajador de Israel en Francia, Elie Barnavi, considera que: “El ataque de Hamás es el resultado de la conjunción de una organización islamita fanática y una política israelí imbécil”.

Barnavi considera que la política belicosa desarrollada por el Gobierno de Jerusalén ha sido radicalizada por Benjamín Netanyahu como una forma de distraer la atención sobre los problemas judiciales que él tiene.

En el 2018, la Comisión Independiente de la ONU, encargada de investigar las protestas en territorio palestino, acontecidas en el año 2017, concluyó “que tiene motivos razonables” para creer que los soldados israelíes cometieron “violaciones de las normas de derechos humanos” que pueden constituir crímenes de guerra.

Para agravar la situación, la ONU no desplegó fuerzas militares internacionales para garantizar la paz entre estas dos comunidades. Además, después de la primera guerra árabe-israelí, los gobernantes de Israel comenzaron a violar las disposiciones de la ONU, ante la inercia de esta.

La ONU no tomó ninguna determinación para evitar el expansionismo israelita. No obstante, sus múltiples resoluciones condenando las invasiones de territorios palestinos, nunca hicieron nada para obligar a los invasores a restituir estas tierras usurpadas.

Tampoco la comunidad internacional, esta vez tan quejumbrosa ante los desafortunados acontecimientos de estos días, no hizo nada ni para restituir las tierras palestinas ocupadas, ni para obligar a los gobernantes de Jerusalén a acatar las resoluciones de la ONU.

Tanto la ONU y las principales potencias del mundo son responsables por haber tolerado el expansionismo israelita y los repetidos ataques terroristas del ejército sionista contra los palestinos.

Infortunadamente, otra vez los Estados Unidos y la Unión Europea toman decisiones equivocadas. La solución no es atizar la guerra, sino exigir a Palestina e Israel la iniciación de diálogos de paz que deben tener como fundamento la obligación de Israel a restituir las tierras usurpadas y a reconocer el Estado de Palestina. Para garantizar esta solución, la ONU debe desplegar unas fuerzas armadas internacionales que aseguren las relaciones pacíficas entre el Estado de Palestina e Israel.

Desde el semanario VOZ, lamentamos las muertes de los niños, mujeres y ancianos, tanto palestinos como israelíes.