Carestía abusiva

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Luis Jairo Ramírez H.
@JairoRamirezH

Comenzando este 2022 el DANE informó que la inflación del año 2021 fue del 5,62%, siendo superior para la clase media, 5,78%; señalando que durante el 2021 los alimentos incidieron fuertemente en el Índice de Precios al Consumidor, IPC, porque tuvieron un alza del 17% anual, lo cual está determinando un mayor aumento de la pobreza y el hambre.

Todos sabemos que este hecho tiene razones estructurales porque históricamente en el país hay una enorme concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, los latifundistas no cultivan la tierra y han usado la violencia paramilitar para despojar y expulsar a los pequeños y medianos campesinos que aportaban una significativa producción de alimentos en sus pequeñas parcelas.

El resultado: las élites gobernantes, en vez de estimular la producción agropecuaria, se han limitado a importar alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos (aproximadamente un 45% del consumo) los cuales se pagan en dólares, moneda que pasó de $2.900 en el año 2018 a $4.060 en 2021.

Los más afectados con el crecimiento de la inflación y la canasta básica de alimentos son los más pobres, los trabajadores, los millones de mujeres cabeza de hogar; ese 60% de personas sometidas a la informalidad, que no alcanzan a ganar un salario mínimo, y también las capas medias en proceso de empobrecimiento.

La población viene de sufrir una política oficial indolente, que la sometió a las peores condiciones durante la pandemia; miles fueron despedidos; algunos datos revelan que 54,2% de los hogares en Colombia presenta inseguridad alimentaria; también, que 21 millones de habitantes tienen dificultades para consumir las tres comidas básicas diarias y más de 560 mil niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica; mientras tanto el gobierno impúdicamente sustraía los recursos del sustento social de los marginados para entregarlos a los bancos y sectores más pudientes del capital.

Los alimentos que más crecieron son carne de res, aves, huevos y lácteos. ¿Por qué creció el precio de la carne? ¿Por el paro, como dice el gobierno? No. El precio de la carne subió por el uso especulativo de las ganaderías, básicamente por la exportación masiva de ganado en pie, que está llenando los bolsillos de los ganaderos como los de Fedegan y que restringió la oferta en Colombia. En los otros productos el crecimiento tiene que ver con la subida de precios de los alimentos en el mundo y la estrepitosa devaluación del peso colombiano, debido al pésimo manejo de la economía colombiana.

Esta política errática del Centro Democrático y sus aliados en el poder, pasa factura a los más pobres. Después de los alimentos ha crecido el alquiler de vivienda, la energía eléctrica, la gasolina y el transporte y los peajes.

Ahora bien, el gobierno y la prensa hicieron gran alharaca con el engañoso aumento del 10% del salario mínimo, que ya está siendo absorbido por semejante costo de vida permitido por el Establecimiento. En realidad, el mínimo se redujo de US$270 en 2018, a US$246 en este 2022. Para colmo los pensionados solo recibirán un paupérrimo aumento del 2.5% del IPC.

Como si esto fuera poco se anuncian nuevas alzas en el gas, los útiles escolares, las matrículas de colegios privados y los impuestos de vehículos y predial. El desespero comienza a cundir y de nuevo asoma la protesta social.