Tour de La Moncloa

0
402

Jaime Cedano Roldan
@Cedano85

Se inicia en España la fase final de la campaña electoral hacia las elecciones generales del 23 de julio para la elección de las Cortes Generales, Senado 265 escaños y Cámara de Diputados 350. Posteriormente la cámara baja elegirá al presidente del Gobierno.

Nada está definido. El derechista Partido Popular tenía hace un mes, según encuestas, mayoría para elegir a Alberto Núñez Feijóo, contando para ello con los diputados que eligiera VOX, pero las más recientes encuestas le dan una ligera ventaja al bloque progresista liderado por PSOE y Sumar, la formación electoral liderada por Yolanda Díaz. El 23J es una batalla de bloques, ningún partido alcanzará la mayoría absoluta (176 diputados) y se requerirán alianzas. Y en esta “guerra de bloques” la puja por el tercer lugar es decisiva para la conformación del nuevo gobierno.

El Partido Popular sería el ganador, pero con una pérdida de puntos que puede convertirse en tendencia. En segundo lugar, y recuperando terreno viene el PSOE, y en la parte intermedia Sumar y VOX luchan por el tercer lugar.  Se trata de una campaña electoral tan fuerte y calurosa como el mismo Tour de Francia que se desarrolla simultáneamente. Las normas electorales están hechas para favorecer al bipartidismo, como en el Tour, que uno o dos equipos grandes son los que controlan todo.

El bloque de izquierdas tiene la ventaja de las buenas cifras en empleo, subida de salarios, política pensional y otras. En contra el “antisanchismo” que han calentado los medios y hasta las derechas del PSOE, también la displicencia con que actúa Podemos dentro de Sumar, y con cierta razón, no fue un buen trago la exclusión en las listas de su lideresa Irene Montero y de otros.

El Partido Popular se beneficia del “antisachismo”, del discurso simplista, de los bulos y de la ola reaccionaria que recorre Europa, del desapego de la gente, y de la “analfabetización ideológica”, concepto del ideólogo Beiras. Le afecta la negativa de Núñez Feijóo a participar en los debates, a reconocer sus altos salarios y sus desconocimientos de la vida cotidiana de la gente. Y especialmente los acuerdos con la ultra en los Ayuntamientos, los que el periodista Antón Losada sintetizó: “VOX les da sus votos a los populares para que gobiernen la economía y las cosas de comer y, a cambio, el PP le abre la puerta de las instituciones para librar desde ellas sus cruzadas ideológicas”.  Ya han vetado obras de Virginia Wolf, de Lope De Vega y otros.

Vienen 15 días intensos y acalorados. Una batalla sin tregua para ver quien levanta el domingo por la noche del 23J la bandera de la victoria en el alto podio de La Moncloa. Solo hay dos opciones: una medieval y antipopular y otra progresista, ligeramente desteñida, con un socio mayoritario comprometido con la guerra y el armamentismo. Una campaña donde la palabra paz es inexistente y no se habla de cambios de modelo ni de empezar a desmontar el neoliberalismo.

Apostamos por la victoria de las fuerzas progresistas y la remontada de Sumar. Para que continúe el gobierno de convergencia con más y mejores políticas sociales y, sobre todo, que se retomen los valores de la izquierda para que se vuelva a hablar de rupturas democráticas, del antiguerrerismo y de soberanía.

Nada especial, pero vitalmente necesario.