Paz Total y crisis migratoria

0
286

Nelcy Contreras

Desde las fronteras, se evidencia que el logro de la Paz Total está atravesado por el proceso migratorio entre Colombia y Venezuela. Hacia el norte de Colombia, en la parte más septentrional, se encuentra el departamento de La Guajira, territorio de leyendas, historia de contrabando y violencia, pero también cuna de una cultura étnica ancestral, de resistencia y una riqueza de costumbres conocidas como la Nación wayuú, que se extiende entre los dos Estados.

La Guajira y Maicao son el paso fronterizo entre los dos países. Maicao es uno de los dos municipios más poblados del departamento, este 2023, según el DANE, cuenta con 203.000 habitantes, de los cuales el 50 por ciento son mujeres. Este aumento vertiginoso tiene sus causas en la crisis migratoria de nuestro vecino país, Venezuela. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ─ACNUR─ (2020), en Maicao viven 82.834 venezolanos, de los cuales son muy pocos los que entran de forma legal debido a que en su gran mayoría ingresan ilegalmente a través de ciento dos trochas que existen en este municipio. La capacidad instalada en el municipio es insuficiente para garantizarle sus derechos y necesidades básicas.

La población de migrantes está compuesta por colombianos retornados, venezolanos de acogida e indígenas wayuú, los cuales están esparcidos por todo el municipio, en la zona rural donde existen cuarenta y ocho asentamientos informales, y uno, el más grande en extensión, llamado “La Pista”, que en el pasado fue la pista del aeropuerto de Maicao, allí viven en condiciones de extrema pobreza, carencia de los servicios públicos. “La Pista” tiene aproximadamente cuatro kilómetros y una población de 12.000 a 15.000 personas, según el censo realizado por la Unidad de Gestión del Riesgo del municipio. Este asentamiento es una extensión de tierra que pertenece al municipio y, en su momento, fue cedida a la Aeronáutica Civil para que construyera el aeropuerto en los años ochenta, época de una gran bonanza económica producto del auge del comercio, donde el municipio se conocía en el contexto nacional como la Vitrina Comercial, ahora solo quedan los recuerdos.

Ha faltado voluntad política de los gobernantes de turno de este municipio para cambiar estas condiciones dramáticas de esta población, teniendo en cuenta que la primera gestión que se debe hacer es la legalización del suelo. Los funcionarios, en cabeza de los más de cuatro alcaldes desde la época de su invasión, sostienen que ese lugar es un albergue temporal, pero llevan más de siete años viviendo en condiciones de miseria. La ACNUR y otros organismos como Save the Children, War Child y el ICBF hacen presencia permanente en este asentamiento para garantizar sus derechos humanos, pero es insuficiente.

Con la llegada del nuevo gobierno se respiran aires de esperanzas, en cuanto a la recuperación del tejido social; en particular, de los niños, niñas, ancianos y mujeres en gestación. Es preciso resaltar que “La Pista” es el asentamiento más grande de Latinoamérica. Para evitar el engaño y la tramitología, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el OCBF han asignado puestos de migración para hacer entrega directa del Permiso por Protección Temporal ─PPT─.

La apertura de la frontera y los diálogos directos entre los dos Gobiernos, y las declaraciones respetuosas de nuestro presidente al dirigirse al Gobierno venezolano, permiten acercarnos a la construcción de la Paz Total en la zona de frontera.