La escuela abraza la verdad

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Nelsy Contreras

El día 12 de agosto fue una fecha inolvidable para los niños, niñas y jóvenes de Colombia. A cada una de sus escuelas y colegios llegó una invitación para que con diferentes actividades dieran inicio al proyecto “La Escuela Abraza la Verdad” del Ministerio de Educación Nacional. ¿En qué consistió esa invitaciòn? ¿Quiénes fueron sus protagonistas? ¿Cuál fue su objetivo?

La invitación tenía como finalidad que las escuelas y colegios se organizaran y dieran a conocer a través de una serie de actividades sugeridas en un kit que envió el MEN, previa inscripción. En ese Kit de forma pedagógica estarían consignados cuatro momentos:

1) Acción pedagógica en el aula con estudiantes y acudientes. 2) Encuentros más amplios con las comunidades educativas de primaria y bachillerato. 3) Movilización en las redes sociales. Y 4) Movilización cultural por fuera de la escuela.

Se trataba de informar a la comunidad educativa el trabajo investigativo que realizó la Comisión de la Verdad después del Acuerdo de Paz firmado con las FARC-EP en 2016. En este acuerdo se tomó como eje neurológico el derecho de las víctimas a saber la verdad histórica sobre el trágico conflicto armado.

De esta manera familias enteras de Colombia podrían cerrar el duelo frente a un dolor tan grande y extendido en el tiempo.

En este recorrido para conocer esa verdad esperada con angustia, dolor y desesperanza, Colombia no estuvo sola. Participaron 23 países del mundo y una serie de movilizaciones populares en todo el país. La tarea no es fácil, la opinión pública era conocedora de una serie de artimañas orquestadas por un grupo de personas que no quería que se supiera la verdad: el mismo gobierno de turno, militares, altos mandos de la Policía, políticos, congresistas, en fin, todos aquellos que amparados en su poder fueron cómplices directos o indirectos del desastre.

El informe final de la Comisión de la Verdad tiene como objetivo el derecho de las víctimas y de la sociedad civil a saber la verdad para que la historia no se repita, identificar lo que debemos transformar para que jamás vuelva a suceder.

Colombia debe transitar por caminos que erradiquen la violencia en todas sus manifestaciones, para tal fin debemos aprender a dialogar y a resolver nuestros conflictos de forma pacífica, y así caminar hacia la convivencia y la no repetición.

Precisamente eso es lo que hoy la sociedad colombiana debe buscar. Las escuelas y los colegios son los escenarios propicios para lograrlo. Involucrar de manera directa a los padres de familia, docentes, equipo directivo es sinónimo de una divulgación y sensibilización acertada y significativa para el logro de los objetivos propuestos.

La Comisión de la Verdad no solo se comprometió con las víctimas, sino que su misión trasciende hasta el punto que el país no repita esta historia funesta que afectó a toda la sociedad.  Al final de cuentas, la construcción de una cultura de paz que ponga en evidencia los hechos acontecidos es una tarea de todos y de todas.

Lo anterior, se construye en las escuelas y colegios como una reflexión pedagógica de manera progresiva y dinámica, por lo cual las instituciones educativas tienen que comprender y trabajar sobre los grados de complejidad de la verdad que será enseñada.

A pesar de las críticas, es un reto pedagógico que estamos dispuestas a liderar.