La curul de un nuevo tiempo

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Pietro Lora Alarcón

Si por un lado es constatable la debilidad del sistema electoral colombiano, susceptible de varias formas de manoseo y corrupción, resta claro al finalizar el primer desafío de este año que la política no está ni puede ser interpretada de forma divorciada del movimiento social. Al contrario, está ligada al grado de organización y subjetividad de los sectores populares, que entienden hoy la necesidad de un viraje hacia la democracia.

Por eso, con conciencia de esa situación, también adquiere madurez como parte del desarrollo político del PH el aprendizaje con relación al cuidado del voto. El fin es conocer mejor la dinámica electoral, sus reglas y falencias. Se busca, además, motivar un acompañamiento más directo de la comunidad internacional. La premisa es que el Estado es quien debe ofrecer las garantías de transparencia para que se respete la soberanía popular.

Para los colombianos y colombianas en el exterior el clima de felicidad por el desempeño del PH se extiende trayendo ánimo y disposición para las tareas urgentes. Carmen Ramírez Boscán, mujer, indígena, luchadora, es la nueva representante en la Cámara por la circunscripción internacional. Esta conquista es el resultado del esfuerzo por la unidad de los sectores del PH, desde Colombia Humana, el Polo Democrático, el Partido Comunista y la UP, hasta un abanico de movimientos y organizaciones, de personas y colectivos que, con todas las dificultades y complejidades de un proceso desafiador y un escenario dominado tradicionalmente por la derecha, actuaron llamando a la organización y al voto por la lista del Pacto.

En este intento de balance, talvez prematuro, hay que ofrecer un reconocimiento al valor de mujeres como Natalia Munévar, una candidata que colocó, entre otros, el tema de los derechos de los migrantes y de la juventud en el centro del debate, y de Leonora Castaño, la precandidata de la UP, cuya voz fue y es determinante para que se escuche a las víctimas, exiliadas y refugiadas en diversos países del mundo, siempre propositiva y generosa, consciente de la necesidad de la unidad necesaria y posible.

Le escuché a Daniel Coronell, y probablemente tenga razón, que en esa curul internacional de la Cámara, cualquiera sería mejor que Juan David Vélez, el actual ocupante a quien la maquinaria no le alcanzó. El caso es que la de Carmen no fue una candidatura por accidente, sino construida y conversada largamente, representando un compromiso alrededor de un programa que incluye puntos concretos en defensa de los derechos de más de 7 millones de miembros de una comunidad conformada por migrantes económicos, desplazados internacionales, estudiantes y en general hombres y mujeres prácticamente sobrevivientes sin apoyo estatal en lugares próximos o distantes del suelo patrio.

Por eso, con la derecha desacreditada, el recuerdo de Duque inepto para dar respuesta a las demandas sociales y la sombra siniestra de Uribe, la gente salió a votar por el PH. La intención del giro a la democracia se tornó evidente, aumentando expresivamente la votación y trayendo un caudal electoral para las legislativas que representa la inconformidad con la militarización y la violencia contra la protesta popular del 2021. Así, de lo social a lo político, y viceversa, con Carmen también vence la esperanza de Petro Presidente y de una reorientación de la política externa.

La derecha uribista sale golpeada y entre intereses guerreristas y lealtades clientelistas intentará agrupar fuerzas. La tarea inmediata es proseguir generando aproximaciones, cerrando filas contra planes fraguados a la sombra y de costas al pueblo. ¡Bienvenida Carmen a la curul de un nuevo tiempo!