Elecciones locales 2023

0
413

Anllel Ramírez
@anllel_ramirez

¿Avance progresista o fortalecimiento de fuerzas tradicionales en Colombia? Faltan pocos días para conocer las apuestas electorales de los diferentes partidos en todo el territorio nacional, ¿será el Pacto Histórico la fuerza mayoritaria?

Las elecciones locales son, probablemente, las que darán cuenta de cómo se ha movido el ajedrez político en los últimos meses, los resultados tempranos del desempeño del primer gobierno de izquierda en la historia de nuestro país y la materialización del Plan Nacional de Desarrollo “Colombia Potencia Mundial de la Vida”, que tiene como asuntos prioritarios: el ordenamiento territorial alrededor del agua; la seguridad humana y justicia social; el derecho humano en alimentación; la transformación productiva, internacionalización y acción climática; y convergencia regional.

Pero, ¿qué significa eso en las elecciones de 2023? ¿Cómo se van a aterrizar en las diversas propuestas que emanarán de los programas de Gobierno esos pilares? Para responder ello, se debe tener en cuenta que el poder local es importante en la arquitectura institucional colombiana, porque opera como agente dinamizador de las políticas centrales. El correlato local-nacional es entonces un catalizador de intenciones políticas, que en el caso de resultar a favor del Pacto Histórico o del Frente Amplio, tendría efectos en la consolidación concreta de estas apuestas políticas en el mediano y largo plazo.

En el caso del Pacto Histórico, el reto imperativo está en la consolidación de esas nuevas apuestas de apertura democrática que hicieron posible las victorias pasadas, en las que participaron partidos políticos con y sin personería jurídica y movimientos sociales. Para ello, es vital organizarse y converger en asuntos políticos y programáticos que fortalezcan y profundicen lo logrado en el 2022, con las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República.

Solo así podrá pensarse en un proyecto político unitario que tenga la capacidad de sobrevivir ante las dinámicas de corrupción a las que se ha visto sometido el pueblo colombiano las últimas décadas. Para ello, es indispensable no olvidar que los partidos tradicionales, siguen requiriendo de espacios de poder local, para hacer contrapeso a la dinámica política del Gobierno nacional. Este es un campo de disputa real que no puede perderse ni dejarse como tema de segundo nivel, se le debe brindar, pues, todas las energías y altura política necesaria.

Así pues, el devenir de nuestro país se juega, en esta ocasión, en las elecciones locales: cada uno de los municipios con la elección a los concejos y las alcaldías; y cada uno de los departamentos, con la elección de las asambleas y las gobernaciones; así como las de las Juntas de Administración Locales o edilato según sean los casos de las grandes ciudades o distritos especiales.

La responsabilidad, en ese sentido, es garantizar que el Pacto Histórico sea la opción para las gentes de a pie, que vean en él la posibilidad de resolver aquellos asuntos de la cotidianidad, que se han convertido en obstáculos que les impide tener las condiciones mínimas de subsistencia resueltas y, por ende, al goce de una vida digna.

En estas elecciones, finalmente, más allá del intríngulis interno del Pacto Histórico y las dificultades por las cuales atraviesa cualquier proyecto político amplio, deben enfocarse en hacer comprender a la ciudadanía que su voto hará posible que el futuro suyo y de los demás, tenga el color y la esperanza que todos y todas merecen.