El camarada Albeiro

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Albeiro Betancourt

Falleció recientemente Albeiro Betancourt, parte integrante del semanario VOZ. Quedará por siempre su amabilidad y compañerismo. Con él se fue una pieza fundamental de la épica historia del Partido Comunista en El Castillo, Meta

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

En septiembre de 2018, la redacción de un artículo cultural me mantuvo en las instalaciones del periódico hasta la madrugada. Los parpados caídos por el sueño y el cansancio producto de una larga jornada de trabajo fueron conjurados por la hospitalidad de Albeiro. Abundante tinto y unos huevos con arroz fueron su manera de aportar al trabajo colectivo, como el mismo dijo en aquella oportunidad.

Una vez terminado el material y pasmado por la cafeína baje al lobby del semanario para esperar un transporte, que curiosamente se demoró más de la cuenta. Y ahí, hablando sobre la vida y la militancia, empezó una bonita amistad que derivó en múltiples y valiosas conversaciones.

El Castillo

Albeiro Betancourt era un sobreviviente. En su relato se encontraba consignada la épica historia del Partido Comunista en la región del Ariari, especialmente en El Castillo, Meta. “Es que el pueblo era del Partido. Sin mentirle, eran por lo menos unas veinte células”, recordaba.

Por supuesto, en su mente estaban los nombres de María Mercedes Méndez, William Ocampo, Rosa Peña Rodríguez, Ernesto Sarralde y Antonio Agudelo, víctimas de la Masacre de Caño Sibao ocurrida en 1992. “Ese episodio fue muy duro compañero. El paramilitarismo arrasó con todo el proceso que teníamos”, decía.

Para resguardar su vida y la de su familia, salió del territorio por el genocidio contra la Unión Patriótica que fue implacable en la región. Eso sí, nunca se alejó del trabajo partidario. Su imponente presencia, no solo por su estatura sino por su carisma, siempre se sintió en las sedes de Reiniciar, Marcha Patriótica y VOZ, espacios donde trabajó.

El corazón del periódico

“Camarada, es que el periódico educa. A veces pienso que ustedes no dimensionan la responsabilidad que tienen”, me dijo en una oportunidad, molesto pero con respeto frente a varios errores que se fueron en una edición.

Bastaba con llegar a las seis de la mañana de un miércoles cualquiera para entender que el periódico también era su vida. Junto con Martha Ceballos, Reina Jaimes y Yezid Guerrero, preparaban cuidadosamente los envíos del semanario para su distribución nacional.

En la época que Claudia Flórez fue directora, el periódico fue hogar de Bruno y Lucas, dos perritos amorosos pero algo agresivos. Albeiro nunca se quejó. De hecho, estoy seguro que protegió la humanidad de algún incauto que no sabía de las intempestivas reacciones de los canes. En la última etapa, los gatitos Roque y Pola fueron su compañía en las frías noches capitalinas.

Dejó de latir

Un día la noticia fue que Albeiro estaba enfermo. Su bonito corazón ya no funcionaba como antes. Con el pasar de los días, su ausencia se hizo notable y la información era poco alentadora. Nunca volvió.

Después de un año y varios meses, el corazón de Albeiro dejó de latir el 19 de diciembre de 2023. “Fue todo en nuestra familia. Un buen esposo, papá, abuelo, tío y hermano. Nos enseñó mucho del proceso revolucionario. Era nuestro profe en la casa”, dice Olga Betancourt, su hermana.

Dejó a su esposa Yurley, a sus hijos Jeferson, Isleidy, Maximiliano y Alejandro, y a su nieto Ángel David, a sus hermanos, sobrinos y demás familiares. Pero también dejó un recuerdo imperecedero en todo el colectivo del semanario VOZ.