¿Cuál verdad?

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Renata Cabrales

Hace exactamente dieciséis años, el 26 de marzo de 2008, el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Montería, Córdoba, da a conocer el fallo de la sentencia en contra de Salvatore Mancuso Gómez y Fidel Castaño Gil, por cometer homicidio agravado en la menor Alejandra Camargo Cabrales, Alina Cabrales y René Alfredo Cabrales Sosa, mi hermana y mi padre, el 10 de junio de 1996.

Condenado Salvatore Mancuso a 40 años de cárcel, por ser el determinador del asesinato de Alejandra Camargo Cabrales, mi hija, quien entonces contaba con dos años y ocho meses de edad. Pero, no solo no ha cumplido dicha condena, sino que, como consecuencia del atentado del año 1996, y las múltiples amenazas que padeció la familia después de todo lo sucedido, nos condenaron al exilio, lo que conlleva, además, la triste desintegración, y posteriores daños psicológicos a quienes quedamos vivos.

Mancuso se “desmovilizó” con el Bloque Catatumbo de las AUC a finales del 2004, luego de ser sometido a la Ley de Justicia y Paz, que buscaba «facilitar los procesos de paz y la reincorporación a la vida civil de miembros de grupos armados”, durante el gobierno de Álvaro Uribe,

Luego de someterse a esta ley y en cumplimiento de la Decisión de noviembre 24 de 2004 de la Sala de Casación penal, el exjefe paramilitar fue extraditado en mayo de 2008 hacia los Estados Unidos por delitos relacionados con el tráfico de narcóticos, quedando en libertad en el 2020.

Se libró de una condena de 40 años de cárcel por el asesinato de una menor, pero asimismo, dejó atrás todo un prontuario criminal cometido como jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, con múltiples crímenes, responsables de desplazamiento forzado de población civil, el reclutamiento de menores, desaparición forzada, tortura, secuestro simple, acceso carnal violento, de terrorismo, destrucción y apropiación de bienes, actos sexuales violentos, prostitución forzada, aborto sin consentimiento y degradantes y experimentos biológicos, entre otros. Es la época más sangrienta que ha padecido el país.

Con una máscara de arrepentimiento, Mancuso regresó al país el pasado 27 de febrero como uno de los “gestores de paz” del gobierno del presidente Gustavo Petro en el marco de la política de «Paz Total». Por las largas condenas que le esperan, no creo que sea por motivo de conciencia, ha decidido supuestamente aportar a la verdad del conflicto, la reparación y ejercer su función como gestor de paz.

Miles de víctimas de la crueldad del paramilitarismo apoyamos la política de Paz Total del presidente Gustavo Petro, sin embargo, exigimos que nuestra dignidad no sea pisoteada una vez más por nuestros verdugos. Mientras tanto, en la eterna espera de que nuestro sueño de verdad, justicia y paz se cumpla por fin, seguiremos llorando a nuestros seres queridos, víctimas de la sed de sangre de la ultraderecha colombiana. Los mismos que ahora pretenden seguir hundiendo el país bajo ríos de sangre.

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