#CalladasNuncaMás!

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Magnolia Agudelo Velásquez

La senadora María José Pizarro, connotada representante del Pacto Histórico en el Congreso de Colombia, que  con su bancada lidera la aprobación de las ambiciosas propuestas gubernamentales  de cambio, junto con un grupo de senadoras(es) de distintos partidos, radicó en la Comisión de Ética una queja disciplinaria contra el senador Jonathan Ferney Pulido ─conocido como Jota Pe Hernández─ por “la violencia política que ha ejercido en mi contra, y en contra de otras mujeres del Pacto, violencia sistemática que ha venido incrementando con el tiempo…”.

El senador es reconocido por su histrionismo que lo llevó a ocupar una curul por la Alianza Verde, es un personaje que representa lo más atrasado de la derecha, no sólo haciendo de bufón, sino personificando un sistema patriarcal del cual la reacción ha sido histórica adalid.

La violencia política contra las mujeres deriva de un sistema que discrimina y reproduce constantemente desigualdades históricas entre mujeres y hombres. La discriminación parte de un esquema ideológico que se traduce en prejuicios sobre los roles y estereotipos de género, dicta cómo deben comportarse las personas, en este caso las participantes en el Congreso.

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará” sienta las bases para que los Estados parte incorporen esa violencia a su normatividad, entendiéndose por violencia contra la mujer “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

La OEA, a través de la MESECVI, desarrolla el artículo primero de la Convención con la Ley Modelo Interamericana sobre Violencia Política Contra las Mujeres VCMP.

Otros elementos claves son los artículos que presenta la CONES 19 y 35:  el concepto de “Violencia Contra la Mujer”. Este hace hincapié en el hecho de que dicha violencia está basada en el género. “El Comité considera que la violencia por razón de género contra la mujer es uno de los medios sociales, políticos y económicos fundamentales a través de los cuales se perpetúa la posición subordinada de la mujer con respecto al hombre y sus papeles estereotipados”.

En Colombia, el Consejo Nacional Electoral con base en los anteriores elementos, propone acoger como definición de VCMP: “cualquier acción, conducta u omisión (…) que, basada en su género, cause daño o sufrimiento a una o varias mujeres, y que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos políticos en el marco del proceso político-electoral y el ejercicio del cargo”.

Es imperativo que el Congreso y todos los espacios donde se ejercen liderazgos, sean seguros para las mujeres, que no se normalicen comportamientos como los del senador Jota Pe, que se presentan como aislados o meros “asuntos personales”.

Todas las mujeres del Pacto Histórico nos sentimos agredidas. Todas somos @pizarromariajo

#NoMásViolenciaPolíticaContraLasMujeres!

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