Homenaje a una negra, marica y puta

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Manuel Antonio Velandia Mora

Nunca es tarde para hacer un homenaje, pero los homenajes deberían hacerse cuando la persona está viva y no cuando ya se es cadáver. La historia del movimiento trans colombiano está repleta de ocultamientos, negaciones y vulneraciones. En la tarde del sábado 20 de agosto de 2022 nos reunimos en el Centro de Atención Integral a la Diversidad Sexual y de Géneros CAIDSG de Teusaquillo para hacer un homenaje a Diana Navarro San Juan, se escucharon muchas voces; en especial provenientes de personas del sector trans en Bogotá.  En los momentos en que escribo esta nota ella está bastante enferma y nadie sabe el desenlace que puede tener esta situación.

Las personas tenemos derecho sobre nuestra vida y uno de esos derechos es a morir dignamente y acompañadas de las personas que nos aman; por supuesto muchos quisiéramos para nosotros la eutanasia, pero casi siempre se piensa en el derecho a la salud como un derecho fundamental por su conexión con el derecho a la vida.  Aun cuando en este país se ha legislado al respecto, casi siempre los defensores de la moral y las buenas costumbres prefieren olvidar las necesidades y decisiones personales para poner nuestra vida en manos de otros y de ciertos ideales.

A Diana la conocí en FIASAR, Frente para la Investigación y la Anticipación Social al Riesgo, en 1992, como acompañante de una chica que llevó a consulta de apoyo en VIH/sida. Una característica que la identifica es abogar por los derechos de las demás personas, con un gran énfasis en los derechos de las personas trans.

Abogar es la palabra más apropiada para hablar de su experiencia social y política; abogar es defender en juicio a una de las partes; pero los juicios que le interesan no son únicamente los de los estrados judiciales, porque a ella le interesan todas las acciones en que los derechos humanos y sexuales de las personas se ven vulnerados o corren el riesgo de serlo, en especial en el barrio Santa Fe en Bogotá. Allí ha vivido por 35 años, sus calles son su territorio, es allí donde ha contactado a quienes llegan a la ciudad y se encuentran ante la expectativa del puteo como su única salida económica y laboral.

Diana Navarro San Juan

Hija, madre, padre, tía, cómplice y amiga

En una mujer de gran envergadura y no precisamente por sus casi dos metros de estatura. Esto empezó a evidenciarse cuando tuvo que huir de Barranquilla, su ciudad natal, hacia Bogotá porque su padre cuando ella le contó que era marica le dijo que lo ocultara y desde siempre ha tenido claro el derecho que tienen los humanos a ser. A sus 18 años regresó a su casa siendo Diana; siguió ejerciendo la prostitución, y cuando pudo ahorrar el dinero suficiente se mudó a Medellín para estudiar Derecho en la Universidad de Antioquia. Casi nadie lo recuerda, también está formada para la Administración Pública en el politécnico grancolombiano.

Algo que casi nadie sabe es que tiene un hijo que se llama Luis Albeiro, de quien legalmente es “su padre” putativo; una amiga lo dejó a su cuidado porque sus papás no lo aceptaron y se la llevaron al exterior. Por supuesto que tuvo pareja, su primer marido se llamó Luis Alberto y el último marido Jhon Jairo.

En la vida trans se reconoce la expresión “madre” para denominar a aquellas personas que crean una Neofamilia, y en ella una especie de escuela de formar a otras personas trans. Suele creerse que esa formación es para el espectáculo, pero en el caso de Diana tal vez sea la formación más importante la formación para la vida. Pudiera decirse que tiene un “ojo clínico” para detectar a quien hasta ahora estaba descubriendo el camino de lo que será su vida futura, y es precisamente en este momento en el que ella empieza a jugar un rol importante en la vida de las personas.

Aun cuando eso debe reconocer sus errores con mucha facilidad, es bastante aguerrida con sus amigas, amigos y familia. Si lo considera necesario para su salud mental no tiene ningún reparo en bloquearte para que no te comuniques con ella; pero si en alguna oportunidad, a pesar del desacuerdo, siente que debe defender tus ideas y derechos nunca se negaría a hacerlo; suele ser muy incisiva en aquellos momentos en que siente que las personas no han hecho todo lo que deberían hacer para hacer lo mejor que puedan ser y hacer…

Contradictora por excelencia

Cabe anotar que a ella le “chirrea” la expresión “experiencia de vida trans” y esto tiene que ver con el hecho de que al analizar que muchas de las personas trans se ven obligadas al trabajo sexual por la exclusión que se les ha hecho en el esquema educativo formal, quienes se asumen en los tránsitos desde otras perspectivas, sin negar que pueden ser vulneradas, no se enfrentan a las situaciones de quienes se ven obligados/as a vivir en la calle y vender su cuerpo para resolver las necesidades básicas de la vida cotidiana.

Lideresa social en diferentes campos

Nuestro siguiente gran encuentro fue en 1996 en la Fundación Renacer, una organización orientada exclusivamente al trabajo con menores en explotación sexual comercial, que igualmente tenía su sede pensando en que fuera accesible a quienes habitaban en ese barrio.

algo después nos reencontramos en la Fundación Procrear en 2004, una organización en la que yo trabajaba en un proyecto educativo con personas trans trabajadoras sexuales, en dicha organización se inició la discusión sobre la denominada “zona de alto impacto en Bogotá”. Fundó la “Corporación Opción por el derecho a Ser y el deber de hacer en 2006”.

Como dijera en una entrevista, nunca se ha arrepentido de ser puta. La falta de oportunidades en la peluquería, campo en el que tenía formación la llevó a la prostitución, al respecto afirmó “al principio fue difícil pero luego lo vi como una ventaja que me mostró todas las realidades sociales de la vida, la gente estigmatiza los genitales en vez de mirarlos como otra parte del cuerpo”. Para ella es claro que quien ha sido puta, lo sigue siendo para toda la vida. Actualmente se encuentra en una licencia laboral temporal no remunerada del puteo.

Aun cuando luchó por el derecho a que las personas trans pudieran cambiar su nombre en el documento de identidad y ha apoyado a muchísimas personas en este trámite legal en sus documentos, en los suyos ella sigue siendo William Enrique Navarro.

Le encanta la música clásica, pero no es su único acercamiento a este tema, le hubiera gustado ser cantante, participó en agrupaciones musicales, cantó jazz y hasta ganó un concurso de ranchera en Medellín, fue invitada a cantar en diferentes lugares y no solo en ofertados para publico gay.

Otro de nuestros encuentros fue en Planeta Paz, en el 2000, un proceso del que se retiró rápidamente por sentirse “discriminada como persona trans”, pero esto jamás quitó su interés en la vida política. “Por primera vez en Colombia y tal vez por primera vez en el mundo, una travesti es elegida en la junta directiva de un partido político de izquierda”, titulé mi último artículo antes de viajar al exilio en España, fue en diciembre de 2006. Elegida en el Polo Democrático Alternativo fue una lideresa activa del Polo de Rosa, el sector LGBT de dicho partido.

Ella siempre se ha negado a hacer la política tradicional del manzanillismo y la sonrisa fingida, no desea “lamerle la suela del zapato a ningún líder político” y menos aún, aceptar la doble moral que algunos le piden cuando le exigen ser “menos evidente”. Prefiere ser auténtica, nunca negarse ni negar lo que es, lo que le interesa y de lo que vive.

Por supuesto ha ganado muchas tutelas y casos legales, pero creo que debe destacarse la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia – Sala de casación penal nº T 107547 del 03-12-2019, sobre la razonabilidad de la decisión del juez constitucional de primera instancia de acudir a la figura del exhorto para mantener las acciones positivas tendientes a evitar tratos discriminatorios contra la comunidad LGBTI recluida en el Comeb La Picota. Según se lee, la “Sala encuentra jurisprudencialmente fundada la decisión impugnada, pues al estar demostrado por las autoridades vinculadas el adelantamiento de actividades afirmativas encaminadas a la garantía efectiva de los derechos de la comunidad LGBTI y su no discriminación, se hace necesaria su confirmación”.

Podría decir muchas más cosas sobre Diana Navarro San Juan, y sería genial que muchas personas lo dijeran, aquí os dejo el texto que escribí ayer en nuestro homenaje a ella:

Diana

Eres fuerza, lucha y solidaridad,

eres poder, ternura y acompañamiento,

eres puta, negra y marica,

eres trans, lideresa y entrega.

Incondicional en los amores, aguerrida con sus contradictores,

no agachas tu cabeza,

no hay fuerza que logre frenarte.

Nunca has dejado de hacer

lo que has querido estar siendo.

La vida es un permanente tomar decisiones,

eso lo sabes tú y no sientes arrepentimiento.

Gracias por ser respuesta,

haber hecho posibles los derechos

para muchas personas.