Salud mental y medio ambiente

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Mateo Gómez Mendieta (*)

Durante los últimos días han circulado por medios dos hechos aparentemente sin relación alguna, pero que guardan un vínculo si los revisamos con atención, como expresiones de algunos fenómenos sociales propios de nuestro sistema económico.

En la primera postal, un video tomado en un vertedero de desechos plásticos en Sri Lanka. Se ve una manada de elefantes deambulando por el lugar buscando algo que comer, una imagen impactante y que fue presentada en los últimos días, pero de la cual ya se han tomado diferentes registros desde el año pasado incluso llevando un registro de más de 20 paquidermos encontrados muertos con residuos de plástico en sus estómagos.

Y el segundo hecho, una nota presentada por diferentes medios del país en la cual se da la noticia del suicido de dos mujeres en el puente de la variante conocido (irónicamente) como el “puente de la vida” en la ciudad de Ibagué en menos de 24 horas.

¿Qué relación guardan estos dos hechos? La respuesta a este interrogante se da de dos maneras; la primera es la respuesta individual y unicausal que se da a dos fenómenos de sintomatología estructural. En lo referente a lo medio ambiental, estamos llenos de soluciones dadas por las corporaciones y su falsa preocupación por el medio ambiente en las cuales llaman a las personas a reciclar, a disminuir su huella de carbono, a separar residuos, a reutilizar, etc. Pero al mismo tiempo esas mismas corporaciones secan fuentes hídricas, talan indiscriminadamente, contaminan rios, océanos y lagos con desechos industriales, químicos y plásticos, que van a parar a vertederos en países del “tercer mundo”. Aun así tienen el descaro de ubicar la responsabilidad del cuidado del medio ambiente en la persona de a pie.

Y en el segundo hecho, enmarcándose en la salud mental, la cual también se ubica en la esfera individual, desconociendo el carácter multifactorial de la misma y la multiplicidad de condiciones que inciden en el bienestar mental y emocional de las personas, en este punto es pertinente recordar que Ibagué (ciudad donde sucedió el acontecimiento mencionado) no es solo una de las ciudades con más alta tasa de suicidio, también una con la más alta taza de desempleo. Establezca usted la correlación.

Por otro lado, recordemos el estrecho vínculo que existe entre lo medio ambiental y la salud mental, tanto así que la Organización Mundial de la Salud en el listado de los determinantes sociales de la salud incluye un medio ambiente sano como un aspecto fundamental para gozar de calidad de vida, dignidad y de una buena salud mental.

El sistema económico ha capoteado de manera magistral su responsabilidad frente al detrimento del medio ambiente y la salud mental de las personas, ubicándolos como algo de carácter individual, factores a los cuales debemos responder de manera atomizada: “recicla”, “separa”, “supérate”, “optimízate”, “se feliz”, “échale ganas”, son algunos de los mantras que el sistema ha logrado instalar en las subjetividades de las personas.

Hoy día la salud mental constituye un campo en disputa, epistemológica y práctica, en el cual la lucha de la psicología debe ser por sacar la salud mental de las estructuras biológicas (cerebrales) y ubicarla en el plano económico, dejar de fetichizar la búsqueda incesante para ubicar la depresión o la ansiedad en determinadas estructuras cerebrales y entenderlas como la manifestación sintomatológica de un sistema inviable.

(*) Psicólogo FULL. Especialista en salud y desarrollo humano UCMC. Maestrando en desarrollo Humano UCMC