Mar Rojo: Crisis en aguas turbulentas

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Milicianos hutíes

Los hutíes de Yemen participan en la crisis que se desarrolla en el mar Rojo, tras el estallido de las hostilidades entre Hamás e Israel. Los hutíes apoyan al pueblo de la Franja de Gaza y exigen el fin de los bombardeos de Israel contra el pueblo palestino

Ricardo Arenales

Las hostilidades entre una facción de rebeldes hutíes yemenitas y una coalición de al menos diez países occidentales, liderados por Estados Unidos y el Reino Unido, que tienen como escenario el mar Rojo, muy cerca de donde se libra una batalla entre el grupo de la resistencia palestina Hamás e Israel, perturban una porción importante del comercio mundial y amenazan con extender el conflicto a otras regiones del Cercano Oriente.

El conflicto en el mar Rojo ya afecta entre el 10 y el 15 por ciento del comercio mundial, por vía marítima; ha paralizado el 30 por ciento del volumen total de contenedores, lo que disparó el precio del transporte marítimo en un 300 por ciento y, por ende, los precios de las mercancías.

De acuerdo con una valoración inicial de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia, Analdex, ya se evidencian las consecuencias del conflicto, que se suma a la sequía que atraviesa el Canal de Panamá y esto llevará a una escalada de precios, en un escenario en el que la presión inflacionaria sigue latente en el mundo. Por consiguiente, cualquier impacto en los flujos internacionales de comercio se va a sentir en Colombia.

Solidaridad con Palestina

Una cosa es el volumen del comercio por esa zona, afectado por las acciones de los hutíes, y otra es el volumen total de comercio internacional que transita por la zona. Este asciende al 40 por ciento del comercio mundial, que conecta el cuerno de África con la península arábiga, precisamente la región donde los hutíes aumentaron sus ataques.

El origen del conflicto se remonta al mes de noviembre pasado, cuando el movimiento Ansa Allah, más conocido como los hutíes, anunciaron su intención de atacar cualquier barco israelí en el mar Rojo, tanto los que porten su bandera, como los que son propiedad o están siendo operados por el país hebreo.

Los hutíes de Yemen se han convertido recientemente en una parte de la crisis que se desarrolla en el mar Rojo, tras el estallido de las hostilidades entre Hamás e Israel. Los hutíes apoyan al pueblo de la Franja de Gaza y exigen el fin de los bombardeos de Israel contra el pueblo palestino.

Se hicieron conocidos en el mundo cuando en 2014, en el marco de la guerra civil yemení, tomaron la capital, Saná, y asumieron el control del país, obligando a renunciar al gobierno y al presidente, Abd Rabbuh Mansur Al Hadi. Al perder el poder, Hadi huyó de Saná a otra gran ciudad yemení, Adén, donde se autoproclamó presidente y solicitó ayuda a los países árabes.

Actúan como vanguardia

La cuestión palestina representa para los hutíes un papel especial. Desde su fundación como movimiento, celebran anualmente el Día de Palestina. Con esta toma de posición, señalan algunos observadores, los hutíes muestran su descontento con la acción vacilante y cómplice frente al genocidio, por parte de otros países árabes.

“Ahora los hutíes intentan actuar como vanguardia de los defensores de la causa palestina y de los lugares santos islámicos de Jerusalén para servir de catalizador y mover las posiciones árabes en una dirección más decidida y natural”, asegura un periodista local.

A pesar de la narrativa hegemónica de criminalización del movimiento, la iniciativa hutí “es más que legítima” y ofrece una “resistencia victoriosa a las estructuras de dominación mundial comandadas por Estados Unidos”, opinan Rames Philippe Maalouf, profesor de escuela pública en Río de Janeiro y doctor en Geografía Humana por la Universidad de Sao Paulo, y Ailton Dutra Junior, doctorado en el Programa de Geopolítica, de la misma universidad.

Pagarán cualquier agresión

“El movimiento hutí, en su práctica política, demuestra que es un movimiento antimperialista, anticolonial y muestra su solidaridad con los palestinos, precisamente deteniendo el comercio mundial, controlado hasta el día de hoy por los países occidentales, que son patrocinadores de Israel en esta guerra colonial contra los palestinos”, afirma Maalouf.

“Creo que el mérito que tienen es continuar la tradición nacionalista yemení de luchar contra la dominación angloamericana, primero británica y luego estadounidense, y sus aliados regionales, sus representantes del poder estadounidense en la región, principalmente Arabia Saudita”, dice por su parte su colega Dutra Junior.

En este escenario, la situación en el mar Rojo tiende a escalar, con la posibilidad de involucrar a otros actores de la región. La coalición occidental ha bombardeado entre veinte y cincuenta posiciones en tierra de los hutíes, y estos han respondido que “cualquier agresión estadounidense no quedará sin respuesta”. “Quien quiera involucrarse y atacar a nuestro querido pueblo y apuntar a nuestras fuerzas, está poniendo en riesgo la navegación y los barcos comerciales de su país”, indicó recientemente el líder hutí Abdul Malik al Huti.