¿Cuándo ser homosexual dejó de ser enfermedad?

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Manuel Antonio Velandia Mora

Se cree que la heterosexualidad ha existido siempre. El término «heterosexualidad» fue utilizado por el médico norteamericano James G. Kiernan en mayo de 1892 en un artículo publicado en la revista Chicago Medical Recorder. La palabra homosexualidad fue creada en 1869 por Karl Maria Kertbeny en un panfleto anónimo que apoyaba la revocación de las leyes contra la «sodomía» en Prusia.

Rápidamente esta palabra reemplaza a los otros términos en uso (“uranista” o “invertido”) convirtiéndose en una entidad privilegiada de estudio, entre todas aquellas formas que se inscriben bajo la rúbrica de lo anormal en la sexualidad humana. Cargada de resonancias peyorativas la conceptualización del homosexual tanto para el hombre como para el caso de la mujer, que funda Krafft-Ebing, se mantendrá invariable por mucho tiempo dentro del saber psiquiátrico. Las obras de Krafft-Ebing y Ellis tuvieron una gran circulación y ayudaron a crear una conciencia pública sobre la lesbianidad. El concepto “Lesbianismo”, para describir la relación erótica entre mujeres, fue documentado en 1870. El término era intercambiable con “sáfica” y “sadismo” hacia principios del siglo XX. En 1890 la palabra fue usada en un diccionario médico como adjetivo para describir el tribadismo (como “amor lésbico”): gratificación sexual de dos mujeres a través de la simulación del coito. El uso de “lesbiana” en la literatura médica comenzó a ser prevalente; hacia 1925 la palabra está documentada como un sustantivo para referirse al equivalente femenino de “un sodomita”.

A pesar de los cambios en las entidades médicas, aún encontramos en los discursos y acciones de psiquiatras que la homosexualidad se sigue diagnosticando como enfermedad; se toma como criterio de diagnóstico de trastornos mentales o se aplica un tratamiento para éste. Algunas iglesias cristianas en Colombia aun siguen curando homosexuales en connivencia entre pastores y “psicólogos” e incluso usan terapias de aversión, “tratamiento” basado en el condicionamiento operante que utiliza el castigo para la eliminación de determinadas conductas, que consiste en dar choques eléctricos en los testículos, en las tetillas, en los pezones y en el clítoris. Curar una enfermedad que no existe es delito.

Homosexualidad, enfermedad y psiquiatría

La ciencia hecha por mujeres no suele tener el reconocimiento de ciencia; todo mundo parece haber olvidado el trabajo investigativo de Evelyn Hooker y dar gran importancia a John Ercel Fryer, quien en 1972, durante la convención de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, hizo una disertación en la que comenzó diciendo “Soy psiquiatra y soy homosexual” con la que generó un punto de inflexión en la historia de los derechos de los homosexuales no solo en Estados Unidos sino también en todo el mundo. Al año siguiente, la APA Asociación Psiquiátrica Americana anunció que daría marcha atrás a su postura de casi un siglo y declaró que la homosexualidad no era un trastorno mental.  Ambos son muy importantes en la despatologización de la homosexualidad.

Evelyn Hooker (2 de septiembre de 1907 – 18 de noviembre de 1996), escribió en 1958 su artículo “La adaptación del hombre declaradamente homosexual”. Publicación que sería utilizada 24 años después para respaldar el trabajo de quienes quisieron eliminar definitivamente la homosexualidad de la lista de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Apoyada por los Institutos Nacionales de Salud Mental de los Estados Unidos y tras observar que uno de sus estudiantes y sus amigos declaradamente homosexuales no cumplían con los imaginarios de los hombres homosexuales, aplicó un diseño experimental refinadamente simple a 30 pares de hombres, uno de ellos homosexual y otro heterosexual, equiparados por edad, educación y coeficiente intelectual (la media del coeficiente intelectual difiere menos de un punto); pidió a un panel de expertos que interpretase las pruebas sin conocer la orientación sexual de los sujetos de investigación; y pedirles que valoraran la salud psicológica sin conocer la orientación sexual. A modo de reto Hooker les pidió a los expertos que determinaran en función de la prueba quién era homosexual y quién era heterosexual. Las pruebas utilizadas fueron la prueba proyectiva de Rorschach o más popularmente conocida como de manchas de tinta, y una similar, el test de apercepción temática (TAT).

Los expertos sólo pudieron determinar correctamente al homosexual de la pareja en una 50% de los casos, lo mismo que hubiera predicho el azar de una moneda lanzada al aire. En algunos casos, una persona fue determinada como un “Kinsey 6”, por el Rorschach, y por el mismo experto como un “Kinsey 0” por el TAT. Hooker extrajo tres conclusiones de su estudio:

  1. La homosexualidad no existe como entidad clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de la heterosexualidad;
  2. La homosexualidad puede ser una desviación del modelo sexual que entra dentro del modelo de lo psicológicamente normal;
  3. El papel que desempeñan determinadas formas de deseo y de expresión sexual puede ser menos importante para la personalidad y el desarrollo de lo que frecuentemente se ha

«Henry Anónimo»

Un personaje disfrazado, quien decidió hacerse presentar como «Henry Anónimo» no entro por la puerta principal como los demás ponentes, sino que se coló desde los pasillos traseros de entre la cortina lateral.  Ocupó su lugar en la parte delantera de la sala mientras que el público, mayoritariamente hombres blancos con trajes oscuros, ocupaba sus lugares en las innumerables sillas del Salón Danés en el Hotel Adolphus de Dallas.

Fue el segundo día de la convención anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (la APA, por sus siglas en inglés), en 1972. Su rostro estaba cubierto por una máscara de goma de Richard Nixon y portaba una peluca de cabello muy rizado, estaba vestido con un esmoquin chillón que le quedaba muy grande.

Un silencio sepulcral se hizo cuando John Ercel Fryer empezó a hablar: “Soy psiquiatra y soy homosexual” fue su contundente mensaje inicial. “La realidad es que hay muchos homosexuales en la APA”, afirmó el médico enmascarado, “pero viven en la clandestinidad, ocultando todo rastro de su vida privada a sus colegas. Todos nosotros tenemos algo que perder. Tal vez no se nos considere para una cátedra; el analista que está en la misma calle deje de enviarnos a los pacientes a los que no puede atender; nuestro supervisor nos exija que pidamos una licencia para dejar la consulta”.

Fryer (noviembre 7, 1937 – febrero 21, 2003) tenía razón, en una entrevista concedida en 2002 a la revista Journal of Gay and Lesbian Psychiatry, contó que el director del departamento en la Universidad de Pensilvania lo llamó a su despacho y le dijo: “O renuncias o te despido”. En ese mismo año, 1973, la APA votó a favor de desclasificar la homosexualidad. Un poco después, en otra ciudad, una vez más Fryer perdió su empleo en el Hospital Friends, un administrador le comunicó: “Si fueras gay y no fueras extravagante, te quedarías, pero como eres gay y extravagante, no puedes quedarte”.

El grupo homosexual de la APA se disolvió, la nueva generación más activista dio un paso adelante como fuerza abierta dentro de la psiquiatría y conformó la Asociación de Psiquiatras Gays y Lesbianas. Fryer no participó en ella, pero su coming out ayudó a la transformación de los derechos de los homosexuales y las lesbianas en el mundo.

Evelyn Hooker y John Ercel Fryer, fueron fundamentales para que la Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de 1.974 considerara que la homosexualidad per sé no es un trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse como tal, por no ser esta una categoría diagnóstica; en su lugar, se crearon las de trastornos de orientación sexual. (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se agruparon los trastornos de género y de la identidad psicosexual en una misma categoría.

Este gran salto motivó posteriormente a que cambiara la posición de algunos colegios profesionales estadounidenses, con respecto a que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni motivo de discriminación, dicho cambio se encuentra registrado en las resoluciones de las siguientes asociaciones americanas: Para el progreso de la ciencia (1.975), de la salud pública (1.975), de Enfermería (1.979), de Bibliotecarios (1.971), de Trabajadores Sociales (1.977), de Educadores (1.970), de Abogados Americanos (1.973) Asociación Psicológica Americana (1.975) y el Consejo Nacional de Profesores de inglés (1.979).

El Comité Directivo de la APA confirmó una declaración de posición sobre “Terapias enfocadas sobre intentos de cambiar la orientación sexual (terapias reparativas o de conversión)”, por parte de su Comisión de Psicoterapia por Psiquiatras (COPP), en 1998, aduciendo que desde 1973 la homosexualidad, en sí misma, no es un trastorno mental; se reveló, además, la base de las terapias reparativas en creencias religiosas y su falta de rigor científico.

En 1948, la OMS publicó la CIE-6, la primera versión de la CIE. Se incluía una clasificación de los trastornos mentales, que indicaba que la homosexualidad era una desviación sexual, que se suponía que reflejaba un trastorno de personalidad subyacente. En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, a partir de CIE-10,1987, no se incluye la homosexualidad como enfermedad. En ella se señalan, además los problemas psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la orientación psicosexual, que pueden ser o no problemáticos para el sujeto y en esa medida pueden afectar el funcionamiento individual y a la relación con la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de relación eróticosexual. En la CIE-11, las categorías relacionadas con las personas trans han sido quitadas del Capítulo sobre Trastornos Mentales y del Comportamiento, lo cual significa que las identidades trans están formalmente des-psicopatologizadas.

Colombia sigue discriminando y enfermando a homosexuales y lesbianas

Extrañamente en Colombia nos adelantamos a la APA y a la OMS, en 1936 en el código penal dejamos de ser enfermos para convertirnos en delincuentes. En 1980 logramos la despenalización de la homosexualidad. En Colombia aún se hacen terapias de conversión para curar a los homosexuales y las personas trans siguen siendo tratadas como enfermas. El ministerio de salud lo permite, a momento no ha sancionado a ningún profesional de la salud que comete este tipo de vulneraciones.

Actualmente se encuentra en borrador del decreto por el del cual se adiciona el capítulo 5 al título 2 de la parte 4 del libro 2 Decreto 1066 de 2015 Único Reglamentario del Sector Interior, denominado “Política Pública de Reconciliación, Convivencia y no Estigmatización”. Lo promueve el Consejo Nacional de Paz Reconciliación y Convivencia, a través de la secretaría técnica, de conformidad con lo dispuesto en la Ley 885 de 2017. La Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior ni siquiera se ha preguntado al respecto.