No lo quisieron debatir, ¿prefieren la tortura?

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Manuel Antonio Velandia Mora

Por falta de voluntad política, se hundió el proyecto de ley ‘Inconvertibles’, que busca prohibir las prácticas de tortura, o mal llamadas “terapias de conversión”, aplicadas enq contra de las personas de los sectores LGBTIQ+ en Colombia. Los Opositores del proyecto maniobraron para no debatirlo.

La emociones estaban encontradas, la gente presente en el Congreso en la mañana del miércoles 12 de junio se movía entre la tristeza y la alegría. Tristes porque el Proyecto de Ley Inconvertibles se cayó por fechas legislativas, pero sentían mucha alegría por todos los avances logrados.

Evidentemente sucedió lo que muchos temían: Algunos senadores fundamentalistas cristianos lograron que se dilatara el agendamiento, en la lista era el tercero a debate. Había el tiempo suficiente para que empezara la discusión, pero evidentemente el tiempo, que parecía ir más de prisa, ese enemigo que mata las comisiones fue “bien aprovechado” por los siete senadores que dilataron el proceso, lo hicieron de tres formas según Caribe Afirmativo:

  1. Dejándola de último punto
  2. ⁠cuando se discutiría se salieron y reventaron el quórum
  3. ⁠metieron miedo con los grupos anti derechos.

Aun cuando parezca raro el proyecto tenia los ingredientes básicos para pasar, tenía 13 de 20 votos. Los opositores sabían que el tiempo malgastado a su favor daba al traste con los dos debates que debían realizarse antes del 19 de junio. El debate del miércoles era el límite temporal para el primero. Hicieron lo que en su doble moral judeocristiana saben hacer, dilataron para no debatir.

Para comprenderlo mejor debe saberse, según el abogado Wilson Castañeda, que el periodo legislativo se acaba en una semana y ya no se puede volver a agendar y como el proyecto viene de la legislatura pasada, se debe volver a empezar el proceso de cero.

Desde Caribe Afirmativo, tres argumentos metieron miedo:

  1. Que era una ley trans: salieron muy anti trans
  2. ⁠Que afecta los niños y niñas: eso les escandalizó.
  3. ⁠Decían que había intereses económicos de por medio.

Evidentemente el Senado colombiano no le cumplió al movimiento LGBTIQ+ y a miles de personas que han unido sus voces para respaldar este proyecto de ley. No es posible que en Colombia se siga permitiendo la tortura como método para reprimir y “eliminar” las orientaciones sexuales y la identidad de género. Algo cuyos resultados, según los resultados de los estudios en diferentes lugares del mundo, conduce generalmente al suicidio a las personas que han sido objeto de estas violencias.

El movimiento LGBTIQ+ por supuesto seguirá en la lucha que bien se sabe es ardua, si se recuerda que el Congreso de la república NO ha aprobado ningún proyecto en torno a los derechos de las personas de este sector social.

Por supuesto se espera en la siguiente legislatura que se siga incidiendo hasta lograr que en Colombia las personas con orientaciones sexuales, identidades y/o expresiones de género diversas puedan vivir sus proyectos de vida en libertad, sin que la tortura siga siendo una amenaza, opinó Wilson Castañeda.

Por supuesto cabe preguntarse ¿Es posible llegar a ser un país garante de derechos para toda su ciudadanía, incluyendo a quienes se reconocen desde la diversidad sexual, de géneros y de cuerpos?

Las voces presentes en congreso, esas mismas que se espera se siguen escuchando y leyendo, fueron enfáticas al respecto. El representante Andrés Cancimance recordó que “el proyecto de ley Inconvertibles NO prohíbe el acompañamiento psicológico o espiritual a la población #LGBTI, lo que se prohíbe es que en nombre de Dios o de la Ciencia se torture a las personas para “sanarlas”. Aquí no hay Nada Que Curar”.

La activista y modelo Isabella Castiblanco comunicó en sus redes sociales que, “la identidad de género y orientación sexual diversa NO es una patología”. Al respecto recalcó: “Basta ya de electrochoques y terapias psicológicas forzosas para “corregir” no hay nada que curar, la diversidad es la magia de la humanidad. NO a las mal llamadas terapias de conversión. #NoEsTerapiaEsTortura.

La representante Carolina Giraldo, quien ha liderado esta causa le dijo a la comisión Primera del Senado que “a nadie se le puede obligar a ser lo que no es o a no amar”.

Una voz joven, que se ha hecho escuchar, la de Juan Pablo Vargas, estudiante de derecho y víctima de torturas basadas en la religión, utilizando las redes interrogó ¿Hasta cuándo seguirán legitimando los tratos inhumanos como la tortura, el maltrato psicológico y la violencia espiritual como medios para “curar” algo que no es una enfermedad?

Según el joven, las personas anti derechos han promovido todo tipo de mitos, desinformación y tergiversación alrededor de esta bella iniciativa:

  • Que impone la transexualidad, la hormonización y el cambio de sexo en los niños y niñas (Falacia que no está por ningún lado en el texto del Proyecto);
  • Que busca afectar la patria potestad (A pesar de que el proyecto señala explícitamente que para nada esto será así);
  • Que existe todo un lobby conspirativo que trabaja bajo las sombras, para imponer una “ideología y dictadura de género” de la mano con los Illuminati;
  • Que el Proyecto forma parte de una agenda que busca imponer el marxismo cultural y que por eso todas las empresas ponen el arcoíris en su logo durante junio;
  • Que son falsos los testimonios de las víctimas que con valentía rompieron con el silencio y alzaron su voz;
  • Que en realidad George Soros les pagó con el fin de apoyar la iniciativa.

Sarcásticamente opinó: Qué curioso que su concepto de marxismo cultural en realidad es la pura definición de capitalismo rosa.

En sus palabras, mentiras como las anteriores se escucharon en la Audiencia Pública previa al debate, y se leen en las redes de “activistas” fundamentalistas que se oponen al proyecto. Se refirieron a la homosexualidad como pecado, como enfermedad, y hasta emplearon términos en desuso como “disforia de género”. ¡Claramente, revictimizándoles¡

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