Manuel Antonio Velandia Mora
A muchas personas mayores de 50 años les fue imposible en su juventud celebrar abiertamente su identidad y mucho más pensar en una fiesta de graduación acompañadas de una pareja del mismo sexo. Desde hace 27 años el Centro LGBT de Los Ángeles celebra su baile anual para personas mayores, un evento que cierra el Mes del Orgullo y proporciona un espacio festivo y accesible para aquellos/as quienes enfrentaron desafíos significativos al salir del closet en su juventud.
Kiera Pollack, directora de servicios para personas mayores en el Centro LGBT de Los Ángeles, explica que esta celebración es de vital importancia para quienes usualmente se sienten excluidos de otros eventos de orgullo, debido a dificultades físicas o a la aglomeración en las marchas.
Al evento gratuito incluye transporte y asistencia para la compra del outfit para quienes no pueden costearlo, lo que es posible con el apoyo de patrocinadores. La mayoría de las 300 personas adultas mayores que asisten al zoológico de Los Ángeles, sede de la fiesta, tienen edades que oscilan entre 60 y 80 años.
Mel Weiss, de 88 años, quien creció en una familia judía ortodoxa y solo se permitió hacerse visible públicamente hace unos 20 años recordó su frustración afirmando: “No quería que nadie supiera que era gay, así que llevé a una chica como mi cita”. Weiss vive actualmente en Triangle Square Senior Apartments, una vivienda asequible para adultos mayores de la comunidad, operada igualmente por el Centro LGBT de Los Ángeles.
Este ambiente de respeto, solidaridad y aceptación es de gran importancia para muchas de estas personas en la vejez, quienes todavía no se autorizan a hacerse públicamente visibles en todos los aspectos de sus vidas.
Andre Simpson, de 67 años, expresó lo significativo que fue para él asistir por segunda vez al baile de graduación. “Hace casi 50 años, no tenía ningún deseo de ir a mi baile de graduación en la secundaria, pero fui para ‘encajar’”, señaló Simpson. Durante su juventud, enfrentó una fuerte presión social, para evitar habladurías y sanciones sociales llevó a una compañera de clase al baile.
Simpson relató que la participación en este evento le permitió curar viejas heridas: “Es una vacuna contra los dolores del pasado. Muchos ancianos en la comunidad LGBTQ hemos sobrevivido y aún mantenemos el espíritu alegre”. La oportunidad de vincularse con otras personas mayores en la vejez LGBTQ+ juega un papel vital en su proceso de sanación emocional.
Además, el evento honra a las personas asistentes más longeva papás. Pollack explicó: “Queremos celebrar a las personas a medida que envejecen”. Weiss fue coronado “monarca” este año, junto con otros dos asistentes, un honor destinado a los tres personas asistentes más antiguas del evento.