Carlos Arturo García Marulanda
La frase de Carlos Marx “la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”, planteada en el siglo XIX, cobra mayor vigencia en la actualidad, frente al estado de cosas imperantes en la cotidianidad del pueblo colombiano.
Hombres y mujeres de diferentes procesos organizativos han transitado caminos de unidad como construcción colectiva y acumulados de lucha, enalteciendo la historia de resistencia y rebeldía de comunidades en regiones y territorios en diferentes períodos, a partir de las contradicciones políticas, sociales y económicas a lo largo de más de 200 años de vida republicana.
La movilización, como patrimonio del pueblo colombiano, se ha expresado mediante acciones legítimas en calles y carreteras para confrontar la desigualdad, exclusión, pobreza e injusticia social. Estas acciones, que incluyen huelgas, bloqueos, tomas y marchas, han creado las condiciones para convocar jornadas memorables como el Paro Cívico Nacional de 1977, el Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019 y el Estallido social iniciado el 28 de abril de 2021, encontrando como única respuesta a los justos pliegos de exigencias, la acción represiva y criminal de un régimen autoritario y violador de los Derechos Humanos.
La comprensión del momento político, frente a la urgente necesidad de avanzar en la más amplia unidad, ligado a la articulación de las luchas del movimiento sindical, social, popular y étnico del país, posibilitó la concreción de una apertura democrática con la constitución del Pacto Histórico como instrumento político que logra, en su primera participación electoral, la elección de una bancada de congresistas y la conquista del gobierno del cambio liderado por Gustavo Petro y Francia Márquez.
Las elites políticas tradicionales y la derecha reaccionaria actúan de manera virulenta y temeraria para frenar la puesta en marcha del mandato delegado por el pueblo colombiano al presidente Petro; con un ataque directo de los grandes medios de información a partir de una narrativa de mentiras y de tergiversación de noticias siendo partes de montajes judiciales contra funcionarios públicos alternativos y liderazgos sociales en los territorios.
El saboteo se complementa con la actuación de las bancadas de los partidos de derecha que, mediante el ausentismo parlamentario y el rompimiento del quorum en las comisiones y plenarias en el Congreso de la República, hunden las leyes que necesita el pueblo para su bienestar.
Al mismo tiempo, la Corte Constitucional no actúa conforme al derecho, sino bajo motivaciones políticas favoreciendo los interese de los poderes políticos y económicos del país. Frena, de esta manera, avances y beneficios como el cero por ciento de intereses para los créditos del Icetex, afectando a miles de jóvenes que acuden a dicho mecanismo para financiar sus estudios de educación superior.
Toda esta política negacionista de la ultraderecha colombiana la confrontaremos mediante la movilización callejera, en defensa del proyecto político del cambio y apoyo a las reformas sociales e impulso de la gran consulta popular.
* Secretario Político PCC Bogotá. Integrante de la Comisión Política de la Asamblea Nacional Popular