…y la huelga de hambre continúa

0
129
Los jóvenes huelguistas que se encuentran en la Plaza de Bolívar pertenecen a la comunidad Wayúu y al movimiento afro en La Guajira. Foto Yessica Arandia

El Movimiento Estudiantil Independiente por Nuestros Derechos, compuesto por jóvenes afectados por la injusta situación de pobreza en su departamento, trasladaron su protesta a la capital del país. Presionan al Gobierno nacional para que sus exigencias sean atendidas

Yessica Arandia

El pasado 24 de julio, el semanario VOZ tuvo la oportunidad de dialogar con los jóvenes guajiros del Movimiento Estudiantil Independiente por Nuestros Derechos, quienes desde el 1 de julio de este año se declararon en huelga de hambre por la situación social y económica que vive el departamento de La Guajira, donde la pobreza y la desigualdad superan toda clase de cifras, mientras el abandono y la falta de interés de los gobiernos superan las expectativas.

El hambre es precisamente una de las principales causas de las muertes por desnutrición de niños guajiros, especialmente pertenecientes a la comunidad ancestral Wayúu, que en cuatro años ya superan los 290 casos.

Sin embargo, el hambre es tan solo una de las muchas problemáticas que configuran la grave situación humanitaria en uno de los departamentos más pobres del país, razón por la cual la juventud ha tenido que tomar medidas, siendo la huelga de hambre una de las acciones que adelanta este colectivo. Esta herramienta de lucha, que ha sido puesta en práctica por los pueblos del mundo, hoy la ejercen los jóvenes del MEIND en el epicentro de la toma de decisiones del país, la Plaza de Bolívar donde se encuentra la sede del Congreso de la República y muy cerca del palacio presidencial.

Razones de peso

La redacción juvenil del semanario VOZ dialogó nuevamente con Jisaac González Montoya, estudiante de Derecho en la Universidad de La Guajira y miembro del MEIND, quien es vocero de la acción huelguista en el campamento instalado el pasado jueves 7 de octubre de 2021 en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

Sobre las razones de la continuidad de la huelga, Jisaac comenta: “En La Guajira han muerto, solo en lo que va de este año, 28 niños literalmente de hambre y sed. Son 291 niños los que han muerto en lo que va del periodo presidencial de Iván Duque. El centro y norte del departamento no tiene agua, ni siquiera para cubrir el mínimo vital de sus habitantes. La crisis de la salud se agrava a medida que el gobierno debe miles de millones de pesos a las clínicas y hospitales del territorio”.

Muchas comunidades se han visto afectadas sobremanera por los atropellos cometidos durante las consultas previas referentes a los proyectos eólicos que se mueven en La Guajira. “Hoy nuestro territorio produce carbón, gas, petróleo, sal, yeso, varita, energía eólica, un gran atractivo turístico y pronto energía solar. Aún después de todo eso tienen los peores índices en calidad de vida del país, toda vez que las comunidades no tienen alimentos ni educación de calidad. No estamos exigiendo algo lujoso, sino simplemente el derecho a tomar un vaso de agua potable”, recalca indignado Jisaac.

Hasta que la dignidad sea costumbre

Los jóvenes huelguistas tuvieron la atención gubernamental a finales de julio de 2021 por parte del Ministerio del Interior, instancia con la cual se estableció una “mesa de diálogo” y un cronograma de nueve sesiones con diversos actores, espacio que hasta el momento no logró continuidad, por lo cual, los jóvenes huelguistas decidieron continuar su digna protesta dos meses después.

“La lista de problemáticas en nuestro departamento es interminable, pero esos son algunos de los puntos que han provocado sentencias como la T-302-17 referente al estado de cosas inconstitucional que se vive en La Guajira. Además, atendiendo a que ellos nos han dicho que no negocian bajo ningún tipo de presión ni con gente que está adelantando acciones en vías de hecho, y que lo prometido en la mesa de diálogo de julio pasado no se cumplió, entendimos que nos iban a dejar morir de hambre, razón por la cual el día 17 de la huelga de hambre decidimos partir hacia el epicentro político y económico del país, el lugar donde se toman las grandes decisiones.

“Hoy estamos en el día 21 de la huelga de hambre por La Guajira frente al Congreso y muy cerca del palacio presidencial. Nos negamos a rendirnos hasta que la dignidad se haga costumbre”, afirma Jisaac.

La sentencia a la que se refiere el huelguista, es la T-302 de 2017 de la Corte Constitucional, que se enmarca en la Resolución 03-2017 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, y pese a que su cumplimiento parece rezagarse en la negligencia de los entes gubernamentales, orientan fácticamente la protección de mujeres gestantes, lactantes y de la niñez, especialmente a las comunidades pertenecientes al pueblo Wayúu.

Insistir en el diálogo

Los nueve huelguistas están divididos en dos voceros y siete en huelga de hambre. Aunque inicialmente no fueron atendidos por el Gobierno nacional, el día 10 de octubre el Ministerio del Interior volvió a interlocutar con ellos para proponer nuevamente un escenario de diálogo.

Sin embargo, como afirma Jisaac: “Hasta el momento solamente hemos contado con solidaridad de organizaciones como la ONU, Indepaz y atención de una ambulancia permanente del distrito, quienes han venido a prestarnos atención en salud para temas de hidratación y otros cuidados, y para ayudarnos a visibilizar nuestra protesta. También han venido algunos medios de comunicación y organizaciones sociales, pero el Gobierno nacional parece que no tiene voluntad de escucharnos; no obstante, aquí seguimos hasta que se nos preste atención”.

Y continúa: “Vamos a insistir, porque en el departamento de La Guajira la juventud se ha destacado por métodos de protesta pacíficas, como la que comenzamos en Riohacha y que continuamos en Bogotá. De hecho, tan pacífico ha sido, que el gobierno no ha querido prestar atención atendiendo al principio de que, sin desconocer las demás formas de lucha, nosotros estamos en condiciones diferenciales. Decidimos que no destruiremos nada y eso nos ha obligado a irnos al método de protesta más pacífico que existe, que es la huelga de hambre.

“Este método es pacífico, porque lo único que se pone en riesgo es la integridad propia de nosotros, los huelguistas. Sin embargo, la respuesta del Gobierno no va más allá de crear unas mesas de negociación estériles, sin capacidad de decisión ni intención política en resolver los problemas estructurales de nuestro departamento. Por esa razón tuvimos que volver a una segunda huelga”.

Los jóvenes huelguistas invitan a que la ciudadanía los acompañe en su protesta pacífica, atendiendo a la solidaridad como acto fundamental entre los pueblos. Seguirán allí, en el corazón del poder político nacional, hasta que el diálogo con la institucionalidad se dé de manera concreta y sus exigencias sean plasmadas en agendas que permitan ver una luz para La Guajira, y un futuro esperanzador para las y los jóvenes de este territorio que resiste con dignidad.