Washington, tras una ‘revolución de colores’

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La Revolución Cubana sabe cómo defenderse y tiene pueblo y coraje para hacerlo

La provocación del 15 de noviembre contra Cuba está condenada al fracaso porque va contra la voluntad mayoritaria del pueblo, ya que es organizada por el Gobierno y los sectores retardatarios de los Estados Unidos

Alberto Acevedo

El gobierno de los Estados Unidos desempeña en estos momentos un papel clave en la promoción, organización y financiación de una jornada de ‘protestas’ en Cuba prevista para el próximo 15 de noviembre, y que aspira a tener cobertura nacional, con amplio cubrimiento mediático.

Una serie de organizaciones de papel, sin mayor eco en la presencia callejera ni representación social, pero con una muy jugosa financiación por parte de agencias norteamericanas estrechamente vinculadas a los servicios de inteligencia, presentaron en septiembre pasado solicitudes a los gobiernos locales de ocho provincias, pidiendo autorización para realizar una marcha supuestamente pacífica. Pero tal intención no es cierta.

En realidad, una maraña de redes sociales, la mayoría originadas en Miami, anuncian las jornadas del 15 de noviembre como otra oportunidad para presionar o incluso derrocar al gobierno de Miguel Díaz-Canel. Más aún, mientras en las protestas de julio pasado, el gobierno norteamericano se pronunció en su apoyo el día de la jornada, en esta ocasión diversos funcionarios se han adelantado a la fecha, y reconocen su patrocinio.

Intervencionismo

En efecto, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, en una rueda de prensa la semana pasada, no negó que su gobierno esté involucrado directamente en la preparación del evento. “Estados Unidos sigue profundamente comprometido con la lucha del pueblo cubano para elegir libremente su liderazgo y su futuro”, dijo Price, reconociendo la actitud injerencista de la Casa Blanca.

Por su parte el subsecretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan González, fue más lejos y anunció que el gobierno de Estados Unidos sancionará a Cuba si intenta interferir en las protestas. “Estamos totalmente comprometidos con apoyar, mantener y fortalecer la voz del pueblo cubano que quiere un cambio”, puntualizó el funcionario.

Ante la contundencia de las declaraciones de estos funcionarios norteamericanos, que no son los únicos, el jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Rogelio Polanco Fuentes, dijo en una intervención reciente que el gobierno de Estados Unidos es el verdadero promotor y organizador de la provocación montada para noviembre, que no tiene nada de espontánea.

Una provocación

“Entre las razones expresadas se dejó claramente establecido que las proyecciones públicas de los promotores y sus vínculos con organizaciones subversivas o agencias financiadas por el gobierno de los Estados Unidos tiene la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en Cuba, por lo que la marcha anunciada constituye una provocación como parte de la estrategia de cambio de régimen ensayada por Estados Unidos en otros países”, dijo Polanco Fuentes.

El dirigente cubano llamó la atención sobre cómo apenas anunciada la marcha, esta recibió el apoyo público de legisladores estadounidenses, operadores políticos y medios de comunicación que alientan acciones contra el pueblo cubano, intentan desestabilizar el país e instan a la intervención militar. “Es algo recurrente y permanente cómo estos medios y operadores políticos desde los Estados Unidos instan a la intervención militar en nuestro país”, puntualizó.

“La provocación del 15 de noviembre está condenada al fracaso, nunca fue auténtica. Su intento de arroparse con alguna legalidad es una manipulación perversa. La Constitución de la República es creación genuina del pueblo, no hay tramoya que pueda escamotear. Los promotores de la pretendida marcha siguen el libreto yanqui, cumplen sus órdenes, se rodean de violentos y terroristas y sueñan ejecutar sus acciones desestabilizadoras con impunidad”, expresó.

De lo que se trata es ni más ni menos de ensayar el esquema de una revolución de colores en la Cuba socialista, dijo el dirigente comunista. En esas condiciones, lo que va a pasar el 15 de noviembre, no se sabe, pero quién está detrás, sí se sabe.