Urge cambio de modelo económico

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Paradójico que alrededor de los grandes proyectos mineros pulula la miseria. Foto archivo

Los gremios económicos en el proceso de cada reforma, hacen su desfile ante el ministro de Hacienda de turno para que no los afecten con impuestos y su sector obtenga gabelas

Iván Posada P.

El gobierno nacional a través de su ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, se alista a presentar un nuevo proyecto de reforma tributaria para el segundo periodo de sesiones del Congreso de la República que se inicia el 20 de julio. Uno de los argumentos para insistir en esta iniciativa es que esta reforma debe proveer los recursos necesarios para mantener los programas sociales para los sectores vulnerables como Familias en Acción, Adulto Mayor, etc. El monto que se pretende recaudar sería de unos 14 billones de pesos.

La mal llamada ley de solidaridad sostenible, hundida por el inconformismo social pretendía dar un vuelco total al sistema de recaudo: trasladar la tributación de las empresas hacia las personas naturales (asalariados, independientes, etc.). Lo anterior bajo las recomendaciones de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que sostiene que ya en muchos países la mayor carga tributaria recae sobre las personas y no sobre el empresariado. Hay economías que tienen condiciones como por ejemplo, una tasa baja de desempleo, niveles de salarios dignos, formalidad laboral y otras coberturas sociales que hacen posible esto. La alta tasa de informalidad laboral en Colombia, el nivel de desempleo -entre otras condiciones- hacen que esta fórmula no sea viable en el país.   La reforma archivada se centraba en la ampliación del IVA del 19 por ciento a la gran mayoría los bienes de la canasta básica, en el impuesto de renta a los salarios a partir de $2’500.000 y en impuestos a las mesadas pensionales.

Principios regresivos

A través de las declaraciones y entrevistas del Minhacienda y del presidente Iván Duque, han hecho saber que el proyecto a presentar no modificaría las tasas existentes hoy día del IVA (5 y 19 por ciento) para los bienes básicos y que tampoco se ampliaría el impuesto de renta para los asalariados, ni se gravarán las pensiones, temas de la reforma que exacerbaron la protesta social. El IVA por su parte, es uno de los impuestos más regresivos pues lo pagan los sectores tanto de altos como de bajos ingresos, pero proporcionalmente, golpea mucho más a este último.

En suma, el actual sistema tributario colombiano viola los principios de equidad, eficiencia y progresividad, contenidos en la carta política en su artículo 363. Un estimativo sugiere que se pretendía recaudar unos 49 billones de pesos, 5 por ciento del PIB, si todos los bienes quedaran grabados con el 19 por ciento. De ahí el intento de extender este impuesto a toda la canasta básica. Por otro lado, los citados funcionarios han mencionado -muy tímidamente- la posibilidad de elevar el impuesto a los dividendos y el patrimonio de los altos ingresos y revisar, por iniciativa de la ANDI, el gremio de los industriales, las gabelas tributarias que obtuvieron en la reforma de 2019, unos 10,3 billones de pesos.

Los dividendos

Solo a partir de la ley 1819 de 2016 los dividendos obtenidos por los socios o accionistas de las empresas comenzaron a tributar. Este monto depende de la rentabilidad obtenida y también de si quien los recibe es una persona natural residente en el país o si por el contario se trata de una sociedad o persona natural residente en el extranjero.

En lo interno los gremios económicos en el transcurso de cada reforma, hacen el respectivo desfile ante el ministro de Hacienda de turno para que no toquen con impuestos su sector o aún peor, obtener gabelas como la mencionada en 2019. En el plano externo la estrategia es blindar la inversión extranjera con toda suerte de exenciones tributarias bajo la figura de la “confianza inversionista” con el supuesto fin de estimular el ingreso de capital foráneo en los diversos sectores económicos del país, de tal forma que obtenga el máximo de rentabilidad con el mínimo de tributación. Tanto los inversionistas nacionales como extranjeros no están dispuestos a renunciar a los rendimientos (11,8 por ciento anual promedio) de sus inversiones.

Sector minero-energético

Es uno de los sectores más beneficiados con gigantescas deducciones de impuestos que, según Álvaro Pardo, economista y periodista, alcanzaron entre 2010 y 2016 la astronómica suma de 3.300 millones de dólares anuales. La Dirección de Impuestos Nacionales, DIAN, afirma que este sector junto con el financiero son los dos que más privilegiados en gabelas tributarias han obtenido en los últimos gobiernos.  Una de las más insólitas es la deducción de las regalías a la hora de liquidar el impuesto de renta.

Las regalías son una compensación al país y la región por el impacto ambiental, social y económico que ocasiona la exploración y explotación de los recursos minero-energéticos. Además, pueden deducir las donaciones a partidos políticos, las acciones en los clubes, el arriendo de las viviendas de los directivos, los gastos en salud y educación de los hijos de estos. Pardo además agrega que el estatuto tributario contempla 253 gabelas tributarias para el sector minero energético. (razón pública.com, junio 4 de 2018). En este sentido el país se ha convertido en un verdadero paraíso fiscal para la inversión y una afrenta a la soberanía económica de los colombianos.

Las bebidas azucaradas

La organización mundial de la Salud había recomendado un sobreprecio a las bebidas azucaradas de 20 por ciento, que significa aproximadamente un billón de pesos al año. El efecto positivo de este impuesto es el ahorro en el mediano plazo en el sistema de salud pues haría parte de la medicina preventiva, que en el actual sistema privado en la práctica no existe. Los estudios del ministerio de Salud muestran que el 81 por ciento de la población joven consume gaseosas y refrescos, y que 2,1 millones de adultos padece diabetes, enfermedad causada en parte por el consumo de bebidas azucaradas.

El monopolio que lidera la fabricación de refrescos en Colombia es Postobón S.A. en cabeza de Ardila Lule, quién también adquirió algunos de los ingenios donde se produce la materia prima de las gaseosas y refrescos. La presión de este sector impidió que se incluyera este impuesto en el proyecta de reforma.

Zonas francas

Fueron creadas para incentivar la importación de insumos para la industria nacional y para la exportación de lo producido en el mercado interno, lo mismo que para los mercados internacionales. Por eso tienen un régimen tributario aduanero, cambiario y de inversión de capitales con grandes beneficios. Hoy día la actividad de estas zonas francas ha cambiado radicalmente, por lo cual estas prebendas no se justifican y deberían tributar como cualquier empresa.

El contrabando y la incapacidad de la DIAN -o corrupción- de controlar la evasión, son otras dos importantes fuentes de ingresos que un gobierno eficiente podría gestionar para para incrementar las finanzas nacionales.

Una política soberana y medianamente racional acorde con las circunstancias económicas y sociales del país, es el anhelo de los colombianos   para obtener los recursos para el funcionamiento del Estado. Además   no habría necesidad de una reforma anual por lo antitécnico y antipopular de esta práctica.