Una máquina de matar llamada uribismo

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Foto Ejército Nacional de Colombia

Daniel Felipe Cipagauta Cuitiva
@FelipeCipagauta

Siempre que hay algún tipo información sensible, divulgada masivamente, que involucre niños o niñas son muy pocos los que pierden la oportunidad para generar algún tipo de opinión sobre los hechos, casi siempre, pensando en algún tipo de reconocimiento similar al de un político en campaña que alza, abraza y besa a un bebé para ganar algunos votos.

Tiempo después, y bajada la marea, todo vuelve a ser como antes; los niños y las niñas solo son tenidos en cuenta en actos simbólicos en donde fungen como elementos decorativos que se exponen para suscitar emociones de nostalgia e inocencia entre los adultos. El resto del tiempo son ignorados mientras se les ilumina o marca como tabulas rasa.

Sea el caso de niños que se encuentran en condiciones de trabajo forzado, en prácticas denigrantes como la prostitución y esclavitud, en condiciones de abandono y habitancia en calle, en desnutrición o sin escuela, la niñez es una cifra para mostrar y un dispositivo que funciona bajo ciertos parámetros.

En la justicia transicional

El caso 7, sobre reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado, uno de los grandes asuntos que en la actualidad indaga la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, a propósito del acuerdo de paz firmado entre las FARC-EP y el Estado Colombiano, ha suscitado controversia en el país en las últimas semanas dadas las indagaciones hechas por dicha jurisdicción.

No es un tema menor. En la JEP se encuentran registros de aproximadamente 8.000 casos de niñas y niños que fueron reclutados y utilizados en el marco del conflicto armado. Si bien la investigación acoge a la fuerza pública y a la antigua guerrilla de las FARC-EP, hoy partido político con representación en el Congreso de la República, la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad y de Determinación de Hechos y Conductas –SRVR- decidió dividir la investigación según el tipo de actor, por lo cual se abre un capítulo sobre la participación de las FARC-EP en estos acontecimientos, concretamente, con el llamado a comparecencia de 37 excomandantes farianos. Lo anterior enmarcado en los constantes ataques por parte del uribismo al acuerdo de paz y el reconocimiento de responsabilidades en hechos victimizantes por parte de la organización subversiva.

Este caso, por ejemplo, tiene resonancia en tanto le permite al uribismo como sector que gobierna, por una parte, presentarse ante la sociedad colombiana por medio de la prensa acrítica, como defensora de la niñez ganando legitimidad y, por otra, menoscabar el proceso de paz y la oposición política que representa en la actualidad el partido Comunes y la bancada Decentes defensores del acuerdo. Pero esto es solo la punta del Iceberg en lo que respecta al estado actual de la niñez y de como se la representa en la sociedad colombiana, que es en el fondo, lo que permite que este tema tenga eco.

El caso wayúu

Contrario a lo que aparenta el uribismo, hoy en cabeza del Estado colombiano, las graves vulneraciones a los derechos humanos, incluso, al Derecho Internacional Humanitario hacia los niños, niñas y adolescentes se han cometido bajo la negra estela de muerte que representa este sector político, condensado en lo que es y representa la “seguridad democrática” como único valor a reconocer, que no ha detenido su incidencia política en las instituciones del Estado desde la llegada de Uribe al poder en el 2002.

Un ejemplo claro de ello es la sentencia T-302 DEL 2017 de la Corte Constitucional de Colombia que declaró el Estado inconstitucional de cosas en el departamento de la Guajira, particularmente en el pueblo Wayúu, con especial énfasis en la situación la niñez de dicha comunidad que “están sufriendo una vulneración generalizada, desproporcionada e injustificada de los derechos al agua, a la alimentación y a la salud”[1], hecho que pone en riesgo la existencia misma de los pueblos étnicos y el acervo cultural de Colombia como nación.

Por supuesto que este hecho no es aislado, por el contrario, es una constante que se desplaza a lo largo y ancho del tiempo y el espacio en el país. Al respecto, titula el periódico digital de la UN: Muerte por desnutrición en Colombia, otro virus crónico sin aparente solución y señala que:

“En 2015, la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) determinó que el 10,8 % de los niños colombianos en primera infancia (entre 0 y 5 años) sufren de desnutrición crónica. Por su parte, el Boletín Epidemiológico semanal 2020 del Instituto Nacional de Salud (INS), en su semana 21 (del 17 al 23 de mayo3), notificó dos muertes en menores de 5 años, probablemente asociadas con desnutrición, y para la misma semana de 2019 se registraron 7 casos. Así mismo, en su semana 22 (del 24 al 30 de mayo4) reportó ocho muertes en menores de 5 años, dos de ellas probablemente asociadas con infección respiratoria aguda, tres con desnutrición y tres con enfermedad diarreica aguda. (Noticia de junio de 2020)[2]

Resumiendo, uno de cada diez niños entre los 0 y 5 años en Colombia se encuentra en estado de desnutrición crónica y en una semana pueden llegar a morir entre 2 y 7 niños por efectos de este “virus” a causa de la vulneración del derecho a la soberanía alimentaria en el país. Se podría incluso hacer, sin mucho esfuerzo, una reseña en términos de otras garantías sociales que son negadas u otorgadas de manera mediocre y precaria como: el derecho a la educación, la recreación y el deporte y una larga lista de etcéteras que impiden un desarrollo idóneo de los niños, niñas y adolescentes.

Situación real de la niñez 

Como agravante de lo anterior, por si fuera poco, la situación de la niñez en materia de derechos humanos en el marco del conflicto social y armado durante este periodo (2002 en adelante) ha sido por lo menos criminal si se analiza desde el DIH. Ejemplo de ello es que, con la llegada de Uribe y la implementación del “Plan Colombia” se dio entrada a los Marines estadounidenses quienes han sido acusados, desde el 2007, de violaciones sexuales a niñas y distribución de pornografía infantil, como relata un testimonio publicado por la Comisión de la Verdad en su página web (2019)[3]: “Si yo avanzo en justicia para mi hija, las otras mujeres denunciarán”.

Sumado a lo anterior, el Informe alterno al informe del Estado colombiano sobre el cumplimiento del Protocolo Facultativo Relativo a la Participación de Niños en los Conflictos Armados, para la misma época, elaborado por COALICO y la CCJ, sobre la vinculación de niños, niñas y adolescentes señala que, “esta población es utilizada de manera indirecta a través de su involucramiento en actividades de inteligencia, campañas y programas “cívico – militares”, actividades lúdicas y realización de tareas de apoyo (transporte, oficios domésticos, etc.)”(2009)[4] vulnerando el principio de distinción con el agravante de utilización de menores de 18 años.

De bombardeos y muertes

Estas prácticas por parte de la fuerza pública continúan, tal como lo evidencia el boletín No.24 del ONCA, sobre la Niñez y el conflicto armado en Colombia entre enero y diciembre 2020 el cual indica que “el 11,16% de los eventos identificados [en los que se usan niños, niñas y adolescentes para la guerra] corresponden a las fuerzas de infantería de Marina, El Ejército Nacional y la Policía Nacional” [5](Pág. 12)

Aun con lo anterior el uribismo parece no tener techo en materia de vulneración de Derechos Humanos y Derechos Internacional Humanitario. Durante el actual gobierno presidencial, 2018 a la fecha, se han realizado dos bombardeos militares a campamentos con presencia de grupos armados en los que han muerto niños, niñas y adolescentes.

El primero de ellos, el 29 de agosto del 2019, se realizó en proximidades de la Vereda Aguas Claras II- Caguán en el departamento de Caquetá, donde murieron aproximadamente 18 niños, allí, el ejército persiguió con perros a tres niños heridos que sobrevivieron al bombardeo para rematarlos como lo denuncian pobladores del sector en nota periodística realizada por Noticias UNO[6]. El segundo realizado el 2 de marzo del 2021 en la vereda Buenos Aires, departamento del Guaviare, donde se encontraban niños y niñas algunos de los cuales murieron. En estos casos altos funcionarios del gobierno se han expresado bajo retoricas retorcidas, de dominio público, que justifican la muerte de menores de edad, aunque el Estado Colombiano esta en la obligación de garantizar la primacía de los derechos de dicha población en cualquier circunstancia como lo indica el artículo 44 de la constitución.

Lo escrito acá no representa un grito en el cielo para reivindicar una configuración de la niñez preestablecida y hegemónica que se enuncia desde la modernidad capitalista en la cual el sujeto niñez es inscrito bajo parámetros de protección argumentados desde discursos jurídicos, médicos y educativos funcionales a la reproducción del sistema.

Tampoco es un llamado a la consagración del DIH como único marco de análisis para nuestros conflictos armados y sociales, pues, este centra su mirada en el accionar de la guerra descontextualizando los actores de su devenir histórico. Lo que deseamos con este texto es describir, someramente, algunas situaciones por las que atraviesa la niñez en el país que a juicio propio deben ser repudiables.

También, ante la coyuntura de los hechos, como un llamado a buscar perspectivas teóricas y prácticas que permitan abordar temas relacionados a la niñez más allá de la “rasgadura de vestiduras” cada vez que se presentan este tipo de sucesos, que, si bien es necesario como estrategia de recomposición moral a partir de valores legítimos tales como el cuidado y la vida, deben conllevar a ejercicios prácticos que subviertan esos lugares hegemónicos desde los cuales se interpreta la niñez.

En lo personal hago la invitación, para quienes tienen hijos, a pensar lo que vamos a decir cuando las nuevas generaciones nos cuestionen sobre lo que hicimos mientras el uribismo bombardeaba niños y niñas.

[1] https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2017/t-302-17.htm

[2] https://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/muerte-por-desnutricion-en-colombia-otro-virus-cronico-sin-aparente-solucion/

[3] https://comisiondelaverdad.co/actualidad/noticias/militares-estadounidenses-violaron-ninas-melgar-tolemaida-tolima

[4] http://coalico.org/wp-content/uploads/2020/05/IA10_EspIng.pdf

[5] http://coalico.org/wp-content/uploads/2021/03/Boletin-ONCA-No.-24.pdf

[6] https://www.youtube.com/watch?v=rpeT8xse9sY

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