sábado, abril 13, 2024
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Una lectura analítica del 12 Congreso del PCC

Los debates de los comunistas colombianos sobre la situación del país a mediados de los setenta y sus propuestas para orientar la lucha en pro de la democracia y el tránsito hacia el empoderamiento del pueblo

José Ramón Llanos

El Congreso se desarrolló entre el 5 y 9 de diciembre de 1975. En el informe central presentado por Gilberto Viera se destacaron las características siguientes del partido en ese momento: “La sólida unidad, los procesos constantes de búsqueda para orientar al pueblo en el trasegar revolucionario y el balance autocritico por los errores identificados y las acciones para superarlo”. Dirigieron el Congreso Gilberto Viera, Álvaro Vásquez, Jesús Villegas, Joaquín Moreno, Roso Osorio, Teófilo Forero, Nubia Rincón y Alfonso Riaño.

Caracterización del gobierno de López Michelsen

El informe de Gilberto Viera hizo una caracterización de la burguesía colombiana y la estructura político económica construida para imponer “un manejo omnipotente por parte del grupo oligárquico que gerencia los negocios del imperialismo yanqui, los monopolios nacionales y los grandes terratenientes”. No obstante el discurso aparentemente democrático de López Michelsen y del programa en que prometía una política social inclusiva, desde el comienzo de su Gobierno sus actos demostraron que no iba a cumplir nada de lo prometido.

El ejercicio del poder de López fue una especie de prolongación del gobierno antidemocrático de Pastrana Borrero. También, su carácter entreguista al imperialismo estadounidense y su defensa de los intereses latifundistas, llevaron al Partido a criticar al líder liberal. Incluso en el informe al 12 Congreso se vaticinó la respuesta combativa del pueblo colombiano. La cual se concretó en el gran Paro Cívico de 1977.

El informe denunciaba a los más voraces grupos financieros, entre otros, el clan Santo Domingo, el Grupo Grancolombiano, dirigido por Jaime Michelsen Uribe, el cual se apoyaba en la Compañía Colombiana de Seguros y Seguros Bolívar, fundamentados en la Asociación Bancaria. En las denuncias se incluía a Ardila Lule cuyo emporio explotaba las bebidas gaseosas y los medios de comunicación.

El documento también señaló el viraje reaccionario y represivo del Gobierno liberal. El cual culminó con la declaratoria del Estado de Sitio. Esta medida tenía la finalidad de detener el ascenso de la lucha de masas, “impedir el desarrollo de las organizaciones populares y descargar sobre los trabajadores todo el peso de la política de la gran burguesía. Dado el nivel de represión y como una manera de neutralizar los efectos sobre las organizaciones obreras y populares y la actividad partidaria el Partido consideró revitalizar “la autodefensa de masas contra la violencia terrorista y la represión”.

Respuesta democrática

El informe subrayaba como era necesario que el Partido trabajara para lograr unir los sectores democráticos y constituir así un gran frente para derrotar la política clasista de la gran oligarquía. Pero el informe también señalaba cómo parte de esas acciones unitarias debía llevar al Partido y a los líderes de las fuerzas aliadas a concertar una alternativa real “de profundos cambios de estructura, realizados por un nuevo tipo de poder popular y patriótico en marcha hacia el socialismo”.

Citaba el documento del Pleno del Comité Central de mayo 1974, el cual decía que en Colombia podía ocurrir “un proceso político nuevo que puede ser conducido hacia una nueva situación nacional y hacia un nuevo poder”.

Estas posibilidades de desarrollar una lucha unitaria eficaz para derrotar la política antipopular, represiva y en favor de los sectores financieros y latifundistas y los intereses políticos económicos del imperialismo estadounidense, encontraban tres factores negativos del movimiento de masas.

El primero la “división del movimiento obrero y la dispersión de las fuerzas sindicales, así como el bajo grado de organización del proletariado”. No obstante los avances significativos que manifiesta la CSTC, aún no ha sido posible lograr el objetivo principal de la unidad de acción de la clase obrera “sobre la base de su independencia clasista, con vista a lograr la unidad orgánica de una sola central proletaria”.

El segundo factor negativo es la ausencia de una coordinación real de los comunistas con algunos sectores oposicionistas al sistema y que se identifiquen con la necesidad de la unidad obrera y popular. El tercer factor lo constituye la debilidad de la alianza obrero campesina que exige la atención prioritaria del trabajo partidario. Si se hiciera efectiva esta labor podríamos lograr crear una Federación Nacional Agraria.

Balance de las diferentes luchas proletarias

Gilberto Viera en su informe se ocupa de la valoración del movimiento sindical y el Congreso de la CSTC, de la lucha por la vivienda, el estado de la organización de masas en el campo, las luchas armadas en el campo, del movimiento estudiantil, de la situación de la Unión de Mujeres Demócratas, del Frente Cultural y Artístico y del momento de los comunistas por la unidad popular. Se ocupa también de las elecciones del 76 y del 78 y de los cambios en la situación mundial. El documento culmina con un análisis pormenorizado sobre la situación del Partido Comunista.

Revisa las decisiones del Partido desde el décimo Congreso y destaca que en los últimos la propuesta ha sido: “Construir un Partido Comunista de masas como un objetivo a largo plazo”. Lógicamente esto supone identificar nuevos métodos de trabajo, formas de potenciar la ligazón del PCC con las masas y para ello es necesario identificar y construir una eficaz “política de unidad popular”.

El Secretario General hace un análisis exhaustivo de la dinámica del Partido desde el Noveno Congreso en adelante y encuentra que en estos años se evidencian grandes progresos, sin embargo, identifica también limitaciones en la labor política, por ello el lento crecimiento de la militancia “y el desarrollo irregular del Partido”. Por ejemplo, llama la atención sobre la baja presencia del Partido en actividades como el transporte y la minería.

Recuerda que, aunque en el Noveno Congreso ya se señalaba “que el objetivo de un Partido de masas solo era posible lograrlo después de librar una intensa lucha teórica, ideológica y política en el seno del Partido, dirigida a remover todas aquellas concepciones y tendencias que de manera abierta o embozada se oponen a la realización de esta decisiva tarea, no se ha logrado ese fin”.

También se llamó la atención para multiplicar y cualificar la educación interna y multiplicar la circulación de Voz Proletaria, Documentos Políticos, Estudios Marxistas y Problemas de la Paz y el Socialismo, las diferentes publicaciones partidarias. Solo así, la organización puede devenir en un gran Partido que por su dinámico quehacer político se convierta en una organización significativa en el país.

Momento importante del informe es el relacionado con el “problema de la escasa militancia femenina”. Llama la atención sobre el hecho que no es posible convertir en realidad la consigna de “un Partido Comunista de Masas… sin reclutar un alto porcentaje de mujereres para la militancia comunista”.

Sobre la Declaración Política del Congreso, el Programa del Partido y los Estatutos aprobados versará la segunda parte de este artículo.

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