Un sistema educativo desfinanciado

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María Eugenia Londoño (*)

Sin duda, las aparentes recomendaciones de la OCDE para Colombia, resultan ser un claro direccionamiento de la política económica y social, lo cual, ante balances como el presentado el pasado mes de septiembre sobre el Panorama de la Educación 2021, evidencian un claro desmantelamiento del sistema educativo por cuenta de la implementación de políticas neoliberales que apuntan permanentemente a la “eficiencia y eficacia”.

Estas dejan a Colombia en los niveles más bajos comparativamente con los demás países de la OCDE, frente a las condiciones laborales del magisterio y resultados académicos, dadas las difíciles condiciones sociales que atraviesan las comunidades educativas en contextos donde prima el hambre y la miseria.

Y es que en Colombia, la desigualdad por ingresos, se presenta como la más elevada de los países de la OCDE y la segunda en América Latina y el Caribe, después de Brasil; más de 2,8 millones de personas no pueden cubrir sus necesidades de alimentación básicas; desde que inició la pandemia hasta hoy, 3,6 millones de personas han sido arrastradas a la pobreza; la probabilidad de que una mujer quede desempleada es 1,7 veces más que la de un hombre.

Casi 27% de los empleados trabaja 50 horas o más, 16% más que el promedio que tienen los países de la OCDE (11%); mientras que, respecto a educación, el Banco Mundial asegura que el país está pasando por un momento crítico, sobre todo en el caso de los migrantes venezolanos que han llegado hasta Colombia, pues el estudio asegura que dos tercios de los hijos de extranjeros no están matriculados en colegios.

En cuanto a la situación laboral de los profesores, la organización tuvo en cuenta el análisis de los salarios, tiempo de instrucción de los estudiantes, tiempo de enseñanza de los maestros y tamaño de la clase teórica. El balance de la OCDE no es muy alentador, ya que Colombia resulta estar en la cola de todas las variables: salarios más bajos, más tiempo de instrucción, más tiempo de enseñanza y clases más largas.

En promedio, el costo salarial de los maestros por alumno en países OCDE, aumenta de USD 3.196 en la educación primaria a USD 3.680 en la educación secundaria, mientras que, en el caso de Colombia, el costo salarial de los maestros por alumno varía entre USD 1.208 y USD 1.818 con una diferencia de casi USD 2.000.

En este sentido, los países peor evaluados fueron México y Colombia. Para el caso de Chile, Costa Rica, Francia, Hungría, Israel, Lituania y Polonia, el costo del salario de los maestros oscila entre USD 2.092 por estudiante y USD 2.852; mientras que el costo salarial por estudiante en la educación primaria en Australia es USD 4.251, USD 1.055 más alto que el promedio de la OCDE.

Colombia, Costa Rica, Hungría, Luxemburgo, México, Polonia y Eslovenia son los ocho países de la OCDE en los que el coste salarial de los profesores por alumno en el primer ciclo de secundaria es inferior al de la enseñanza primaria.

Estos balances evidencian las enormes brechas educativas agenciadas por una política de inversión que favorece al gran empresariado, al sector financiero y multinacionales, la educación resulta un gasto sin retribución social y los sindicatos en su defensa, como en el caso de Fecode, son la piedra en el zapato que impide su camino hacia la privatización.

(*) Comité Ejecutivo de Fecode