Tragedia en El Espinal

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Así quedó la grada de la plaza de toros Gilberto Charry luego que se desplomara en medio de una corraleja. Foto Zona Cero

El derrumbamiento de una gradería en la plaza de toros del municipio tolimense deja seis personas fallecidas y más de 300 heridas. Mientras las autoridades nacionales piden investigar la responsabilidad de la administración municipal, la ciudadanía exige el fin de los espectáculos que atentan contra los derechos de los animales

Nelson Lombana Silva

La población municipal de El Espinal, Tolima, fue sacudida por la tragedia el pasado 26 de junio cuando gran parte de la improvisada plaza de toros colapsó dejando seis víctimas fatales y cerca de 300 personas heridas y contusas, algunas de suma gravedad.

La administración municipal decretó tres días de duelo y la suspensión parcial de las tradicionales ferias y fiestas de San Pedro en el Espinal. Por su parte, el presidente de la República demandó una investigación para establecer las causas del siniestro y los posibles responsables directos. A su vez, el presidente electo del Pacto Histórico, Gustavo Francisco Petro Urrego, pidió prohibir toda actividad de esta naturaleza en la que se tortura a los animales, en este caso, los toros.

Improvisación total

Ruth Castro Segura, excandidata a la alcaldía municipal por la Colombia Humana – Unión Patriótica, es clara al afirmar que la tragedia fue fruto de la improvisación e irresponsabilidad de la administración que preside el abogado Juan Carlos Tamayo Salaz, quien llegó al ayuntamiento con el aval del Centro Democrático.

Según la dirigente, la versión de las personas que estuvieron cerca “parece ser que hubo ligereza en la construcción de los palcos, no hubo los tiempos que en otras ocasiones se empleaban. Se hacían todas las pruebas de resistencia y la administración municipal estaba muy atenta para que todo quedara bien y así garantizarle seguridad a la comunidad”.

Al parecer en esta oportunidad no ocurrió. Todo fue improvisado, a las carreras y no usando personas idóneas, pues según la excandidata. “Dicen muchas personas que no le hicieron la prueba de resistencia, y que también contrataron personal de Venezuela para evitar costos, personas que no saben de eso. Se vieron unos amarres con cabuya. De igual manera, la comunidad habla del sobrepeso”, señala Ruth Castro Segura.

Comunidad afectada

Estas fiestas no se realizaban desde el 2019, producto de la pandemia del coronavirus. De tal manera, que la gente salió a participar del jolgorio tan tradicional y la administración municipal al parecer no tomó las medidas de precaución, armando una verdadera trampa que enlutó a muchos hogares espinalunos.

El Espinal es una población de cien mil habitantes, cuya economía gira principalmente en el cultivo de arroz y la ganadería. Lo acontecido en la improvisada plaza de toros deja sorprendida a la comunidad, donde pierde la vida un niño de trece meses de nacido y cinco personas más.

No más plazas de toros

De otra parte, Ruth Castro Segura, rechaza la forma criminal como algunos desadaptados atacaron un semoviente vacuno, sin que las autoridades actuaran oportunamente para impedirlo. “El toro –señala– tenía una patica partida, casi no se podía mantener parado. No obstante, fue brutalmente atacado con cuchillo, bala, pata y golpes hasta quitarle la vida”.

La lideresa critica duramente este proceder y pide que se prohíba esta clase de espectáculos en los que se les causa dolor a los animales. “Ellos sienten como los humanos”, dice indignada. En esa dirección, saluda la propuesta de llevar al congreso la iniciativa que prohíba totalmente estos hechos vandálicos contra los animales.

Dijo también que se debe adelantar una investigación seria e imparcial para establecer responsabilidades. La lluvia de demandas contra la alcaldía ya se insinúa, señala.

El Partido Comunista Local Ibagué, expresa la solidaridad al pueblo espinaluno, especialmente a todas las víctimas de este insuceso, demanda una investigación seria y que los responsables directos respondan por sus actos. La impunidad y el tape-tape no pueden ser lo que se imponga en un hecho tan grave como este. No más plazas de toros, ni corralejas, ni galleras en Colombia.