Todo contra la vida

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José Ramón Llanos

Nunca antes en la historia de Colombia se padeció un Gobierno cuyas políticas produjeran tantas muertes y hechos lesivos. Algunos asesinatos son consecuencia de los paramilitares o de la represión cruenta de los agentes del Esmad y de algunos funcionarios infiltrados que disparan contra los jóvenes participantes en las movilizaciones del Paro Nacional.

Otros muertos son debidos a la ineptitud en el manejo de la pandemia causada por el covid-19, por esta razón los muertos se aproximan a los 100 mil. Todos los países del mundo han creado un organismo de emergencia para tomar las determinaciones más vitales y urgentes sobre la pandemia. El Gobierno del Centro Democrático, encabezado por Álvaro Uribe y su títere Iván Duque toman las decisiones sobre el covid-19 sin consultar a los médicos, inclusive en contra de las recomendaciones de intensivistas, epidemiólogos y emergenciólogos, como está sucediendo en estos momentos cuando las UCI están desbordadas y cada día el índice de fallecidos está disparado.

Son tan desacertadas las decisiones tomadas por Iván Duque para el manejo de la pandemia que en lugar de confinamiento como exigen los médicos ordena la apertura de bares, discotecas y similares.

Fabián Rosas presidente de la Asociación Colombiana de Especialistas en Medicina de Urgencias, Acem, critica la anterior decisión destacando la situación catastrófica de las clínicas y hospitales especializados en la atención a enfermos de covid-19: “Estamos en el peor momento de la pandemia, y esto se evidencia en la gran presión que se está generando en los servicios de urgencias donde hay servicios que están en 300 por ciento de ocupación”.

Esto en cuanto se refiere al manejo del orden público y todo lo referido a la implementación del Acuerdo de Paz. Duque ejecuta la consigna de Álvaro Uribe Vélez: “hacer trizas el Acuerdo de Paz”. Para desgracia del país las determinaciones tomadas por el presidente Iván Duque de este orden han sido muy eficaces tanto que se cuentan por centenares los asesinatos de ex miembros   de las FARC, reinsertados y trabajando en el campo. También se cuentan por centenares los líderes y lideresas defensores de los derechos humanos masacrados. Como se ve una eficaz política de exterminio.

Pero en cuanto a la destrucción de la paz, de la convivencia y del incremento de las muertes el gobernante del Centro Democrático nos tenía reservada una nefasta determinación. En sus planes tenían el atentar contra el recurso más valioso que tiene cualquier país civilizado, su juventud. Para llevar a cabo este plan Iván Duque urdió una táctica también muy eficaz.

El exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla presentó una reforma tributaria que grababa más los ingresos de los trabajadores de bajos salarios y los de la clase media. Lógicamente estalló el paro y de acuerdo con lo planeado por el Centro Democrático la respuesta fue la militarización, la represión cruenta que ha causado más de una cincuentena de muertos y tres cientos desaparecidos.

Este genocidio tan bien planeado ha tenido una valiente respuesta popular: las movilizaciones orientadas por el Comité Nacional de Paro han contado con la juventud abanderada de estas lides y plenamente consciente de la causa y de la importancia para el futuro y la democracia colombiana. Con el liderazgo de CNP y el gran aporte del Pacto Histórico la política de muerte del Centro Democrático, pronto devendrá pasado, para bien de Colombia.