Tener genitalidad con otro hombre no te hace homosexual

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Manuel Antonio Velandia Mora

Jane Ward, profesora de la Universidad de California, argumenta en ‘Not Gay: Sex between straigth white men/ No gay: sexo entre hombres blancos y heterosexuales” que estos encuentros, denominados ‘Bud-Sex‘, van desde sencillos toqueteos hasta masturbaciones, sexo oral en incluso la penetración, sin que ello tenga que implicar homosexualidad o bisexualidad por parte de los participantes.

Por supuesto para unæo lector/æ no especialista en el tema de las sexualidades esto suena bastante extraño, porque para muchoæs un homosexual es un “hombre que tiene sexo con otro hombre”. Destacaría aquí, que, con esta definición, poco científica y de la vida cotidiana, nada se aclara.

¿Qué es el sexo?

Primero que todo, el sexo es algo que tenemos desde las semanas 5-6 después de la fecundación; recordemos que inicialmente todoæs somos hembras. En segunda instancia, como el sexo es un dato eminentemente biológico, puede detectarse por medio de una prueba de ADN en un cadáver; así que tenemos sexo hasta después de morir. En conclusión, un homosexual sería un hombre que tiene relaciones genitales con otro hombre.

¿Qué es un hombre?

Con lo anterior surge esa nueva pregunta. En Colombia, para los paramilitares y algunos más, “ser hombre es no ser mujer”. El concepto de mujer manejado por ellos es supremamente elemental: ser mujer es la hembra penetrable. Es resumen, una mujer se restringe a ser una vulva; como los hombres no tienen vulva, en consecuencia, deben ser asesinados, estigmatizados, boleteados u obligados al desplazamiento forzado aquellos que se asumen mujeres o se apropian de “prácticas propias de aquellas”, como sería la recepción de la penetración.

Mas recientemente aparecen otro tipo de reflexiones. 1. Un hombre puede ser biológico, es decir, nació macho y continúa siendo macho de la especie humana; 2. Un hombre puede ser optado, optado significa “Elegir una cosa entre varias”; en otras palabras, un hombre es una persona que ha elegido ser hombre; 3. Un hombre puede ser construido, recuerde que construir es hacer una cosa con los elementos necesarios y siguiendo un plan con ello; con lo anterior se afirma que un hombre es una persona que se construye un plan para ser hombre, puede ser yendo al gimnasio para hacer ejercicio, tomando esteroides anabólicos, cambiando la dieta alimenticia, por medio de cirugías o simplemente cambiando su manera de pensar, sentir, actuar; 4. Un hombre puede ser una hembra transitada a macho, ya sea por su género: transitar de la feminidad a la masculinidad; o también puede transitar en su cuerpo, como lo hacen los hombres construidos.

En conclusión, por ahora, un homosexual sería un hombre, ya sea biológico, optado, construido o transitado que tiene relaciones genitales con otro hombre ya sea biológico, optado, construido o transitado.

Aun cuando no es el de este artículo, recordemos que hay hombres con vulva y mujeres con pené, tema del que ya hemos hablado en esta columna.

Orientación e identidad son cuestiones bien diferentes

La definición de homosexual NO tiene que ver con la genitalidad sino con la identidad de orientación sexual. Es decir, que lo que hace a un hombre homosexual es su identidad. La identidad alude a la percepción que un individuo tiene sobre sí mismo respecto a pensarse, sentirse, asumirse homosexual.

La orientación sexual, considera Velandia, es la capacidad de sentir deseo y vivenciar el erotismo, afectividad, genitalidad y placer hacia otra persona. Sin embargo, se puede tener una orientación sexual homosexual y no tener una identidad como homosexual.

En consecuencia, un hombre heterosexual se definiría como ‘Bud-Sex‘, si su práctica genital esporádica con otro(s) hombres heterosexuales, supera los límites de la amistad, sin permitirse las caricias, los besos o cualquier otra muestra afectiva. Para entendernos, ‘Bud-Sex’ consistiría, básicamente en «ir al grano», genitalmente hablando; recalcando aquí que sus relaciones homogenitales NO son homoafectivas, aun cuando si pudieran ser homoeróticas, homodeseantes e incluso homoplacenteras.

Los hombres heterosexuales recurren al Bud-Sex como un entretenimiento, una diversión o un simple pasatiempo, buscando intercambio genital sin complicaciones. Al ser su orientación sexual la heterosexual, no le dan el mismo peso a sus practicas que le dan los hombres homosexuales.

Aunque por definición se trate de relaciones homoeróticas, pues son dos hombres realizando practicas eróticas y genitales, no necesariamente existe la identificación necesaria con la orientación homosexual, bisexual u otra.

¿Qué dicen otras teorías?

Es eso a lo que previamente se le había denominado “heterocurioso”, un concepto más cercano a la teoría ‘Queer’, desde la cual podríamos hablar, por ejemplo, de la fluidez de las relaciones genitales sin necesidad de etiquetarnos ni incluirnos en ningún grupo.

Por otra parte, vale la pena recordar que, en ocasiones por experimentar en su sexualidad, primordialmente en la pubertad y adolescencia es bastante habitual, la experimentación tanto con personas del mismo como de diferente sexo, del mismo rango de edad y de manera consentida. Esto ocurre, generalmente, en el proceso de definición de la orientación sexual y la identidad orientación sexual. En la mayoría de las situaciones es tan sólo por investigar y curiosear, pero sin la intención de ir más allá en la relación ni siquiera repetir o enamorarse.

Para muchos líderes de los sectores gay el ‘Bud-Sex‘ presenta un conflicto en su lucha por el reconocimiento de las identidades sexuales, pero también habría que comprenderse que esta es una apreciación centrada en un pensamiento binario, en el que las personas pueden ser o no ser. Desde esta perspectiva toda homogenitalidad sería necesariamente homosexual.

Sin embargo, hilando un poco más fino, tendría que negarse también lo que ya hemos explicado sobre la construcción identitaria en la adolescencia, pero que no necesariamente se restringe a este grupo etario, porque también puede suceder en personas mayores.

Cabe anotar, además, que las mujeres también practican el ‘Bud-Sex‘, aun cuando este artículo se centra específicamente en las relaciones genitales entre hombres biológicos.