El sistema de salud, con respirador artificial

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Avenida 26 en Bogotá en su primer día de simulacro de confinamiento. Foto J.C.H.

El Coronavirus está comprobando que el país necesita un nuevo sistema de salud, basado en la prevención. La pandemia y la movilización social, luego de superada la actual crisis, pueden dar la estocada final

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

El desorden o la improvisación con la que el presidente de la República, Iván Duque, inició a enfrentar la pandemia de Coronavirus en Colombia, se evidenció más con el decreto en el que intentó que alcaldes y gobernadores no tomaran medidas inconsultas.

Las reacciones de líderes políticos, mandatarios y ciudadanía no se hicieron esperar, al punto que se realizó un cacerolazo en las principales ciudades exigiéndole el cierre de aeropuertos y la cuarentena obligatoria para todos.

Miembros de la comunidad médica coincidieron en afirmar que, aunque el Covid-19 tomó al mundo por sorpresa, el sistema de salud colombiano rápidamente mostró su ineptitud para garantizar la salud de todos los nacionales.

Las ciudades, que concentran la mayor capacidad en infraestructura y especialistas, ya develan su incapacidad e inminente colapso en cuanto a atención a infectados enfermos. Esto, sin imaginar la suerte que correrán los departamentos más olvidados por el Estado.

En ese sentido, VOZ habló con Luis Carlos Bernal, médico en San Vicente del Caguán, en Caquetá, para conocer la capacidad de respuesta a la emergencia en ese departamento. El galeno explica que no tienen capacidad instalada. “Si la Organización Mundial de la Salud dice que se infectará el 1% de la población, aquí serán unas 500 mil personas. De esas, el 80% tendrán síntomas leves o serán asintomáticos, un 20% requerirá hospitalización y un 10%, respiradores. Si es así, necesitaremos unas 50 mil camas de cuidados intensivos para dar soporte respiratorio y eso no lo hay en el país. Caquetá cuenta con de aproximadamente de 500 mil habitantes y solo con 22 camas de cuidados intensivos”.

Urgen más medidas

Luis Carlos cree que ahora el Gobierno debe ampliar la capacidad instalada, aumentar las camas, adecuar hospitales y asegurar las clínicas que se han venido cerrando. “La mayoría de instituciones de salud de este departamento han dicho que no tienen equipos de protección personal, no hay tapabocas, no hay kits ni medios de transporte para las pruebas. Las IPS no tienen eso porque las EPS no han querido pagar, no están al día con las instituciones de salud. Lo más fácil nos costó mucho trabajo y fue hacer entender a Duque de la necesidad de la cuarentena, viene lo más duro y es la expedición de leyes o decretos en materia social y económica que permitan dar un salvavidas a la gran mayoría de colombianos que viven de la informalidad. De eso depende el éxito de la cuarentena o de lo contrario el hambre hará que la gente retorne a las calles”.

Por otra parte, en Casanare, donde solo había registrado un caso de contagio, se cuenta solo con 44 respiradores artificiales. Lo peor está por venir, pues allí en épocas de lluvias como la que inicia, es normal el crecimiento de patologías respiratorias, pero también dengue e influenza, con cuadros sintomáticos similares a los del Coronavirus. Se sumarán todas las enfermedades. “La influenza y el dengue tienen más mortalidad que el Covid-19, ambos se comportan como gripas, por lo tanto, cuando aparezca un posible infectado hay que hacer un panel viral que detecta 24 virus y en el que no está el Coronavirus. Entonces, si el paciente está libre de esos, se manda la muestra a Bogotá para ver si es Coronavirus”, explica Carlos Francisco Hurtado, médico de Yopal, al advertir el caos que se avecina.

Comenta también que ahora es muy difícil conseguir respiradores por sus altos costos, y ante la crisis, los productores los dejan en Europa o Estados Unidos.

Nuevo sistema

La evidente vulnerabilidad del sistema de salud, que en muchas otras ocasiones ha dejado morir a cientos de usuarios con enfermedades curables, continúa dejando víctimas. Al primer paciente muerto por Coranovirus se le hicieron varias pruebas porque la primera salió negativa, y porque, según autoridades, estuvo mal tomada.

De manera proporcional, crece el malestar de los ciudadanos que se sientes desprotegidos, cuestionan la ineficacia y lentitud en la toma de las pruebas para Covid-19, y la incapacidad del sistema si los enfermos aumentan exponencialmente, como podrá suceder por no haberse tomado las medias días antes.

Lo anterior ha provocado que defensores del modelo de negocio de salud se hayan pronunciado, como el columnista del periódico La República, Luis Guillermo Vélez, quien aseguró que el sistema de salud colombiano “…es uno de los mejores del mundo”. Lo dijo con base en la Organización Mundial de la Salud, que lo pone por encima del de Alemania, Cuba, y Estados Unidos, entre otros.

La OMS basa sus datos en los ítems de cobertura entregados por los gobiernos. “Por decir algo, se tiene carnetizada o dentro del sistema al 100% de la población del Chocó, pero no atienden sino a la mitad. Lo que se debe medir son los indicadores de salud, que no da el Gobierno, lo datos que se pasan a ese organismo tienen que ver más es con el comportamiento financiero, la cobertura, que es falsa, porque si eso fuera así no habría muerte de tantos niños en La Guajira o en otras partes. O hay que ver lo que pasa en Vichada o Vaupés”, explicó un galeno que pidió omisión de su nombre.

Un sistema moribundo

Por otra parte, sobre las falencias del sistema, Sergio Izasa, presidente de la Federación Médica Colombiana, coincide en que al personal médico le falta protección, sobre todo a los internos y a los residentes, quienes serán carne de cañón. “Hay que ver que en Europa muchos muertos son médicos y enfermeras. Lo que demuestra la inutilidad del sistema de salud, que está rebasado hace tiempos, que con la mínima contingencia es incapaz de resolver, que en menos de diez días el número de infectados creció como en China en 24 días”.

Cuestiona que ahora sí se hable de prevención, pero cuando ellos hablan de un sistema basado en la prevención y la atención primaria, no sirve.

Acerca de las medidas a seguir al tiempo de la cuarentena, Isaza argumenta que en el país hay capacidad para producir gel antibacterial porque cuenta con industrias licoreras, industrias de producción de etanol y de palma para producción de glicerina: “La industria textil, con financiación o incentivos gubernamentales, debe ponerse a producir ropa desechable para la protección de personal y de enfermos. Aquí hay cómo, no hay que importar eso, no es necesario aprovechar esto para alimentar negocios oportunistas que se quieran lucrar de la crisis. El presidente Duque puede hacer eso, pero los gremios lo presionan para que no lo haga”.

La pandemia aún no ha causado el mayor daño en el país, y vuelve a ser evidente la vulnerabilidad e inutilidad del sistema de salud. Un sistema en crisis, enfermo, moribundo, sostenido desde el poder político y económico; un sistema al que el Coronavirus y la organización y movilización de la sociedad, luego de superada la actual crisis, pueden darle la estocada final para crear uno distinto, para todos, humano, y basado en la prevención y no en la facturación.

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13 Comentarios

  1. Esta es una pequeña publicación genial con algunos consejos valiosos. Estoy totalmente de acuerdo. La forma en que llevas pasión y compromiso a las cosas que haces realmente puede cambiar tu perspectiva en vivo. hole io

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