Sin falsas esperanzas

0
693

Zabier Hernández Buelvas
@ZabierHernndez

Estamos a unas cuantas horas del resultado de las elecciones presidenciales en EE.UU. ¿Qué resultado le conviene a América Latina? Hay dos respuestas recurrentes. Una es que Trump y Biden son lo mismo y que por tanto no hay que desgastarse en terciar por alguno, porque la política bipartidista estadounidense seguirá siendo imperial, expansionista y militarista. Y la otra es, que es mejor que gane Biden, quien se diferencia de Trump en algunos aspectos de forma, tono y estilo.

En América Latina deberíamos, sin fanatismos, ni falsas esperanzas, esperar que gane Biden, por dos razones: Primera, está en juego la posibilidad de nuevos escenarios de diálogos diplomáticos en los que América Latina puede jugar a favor con la fortaleza de la unidad en Unasur y el ALBA reconstruidas. Y segundo, representaría en el ámbito simbólico y mediático la derrota y debilitamiento del neofascismo en la región, sería un claro mensaje simbólico de lucha contra la supremacía blanca en EE.UU. y los poderes racistas. No sería una derrota real y concreta en la estructura del poder imperialista, sino, una que fortalecería los ánimos y las subjetividades de los pueblos y procesos en lucha por las libertades, la dignidad y las soberanías. Dos casos en América Latina refuerzan mi tesis.

Cuba sabe que Biden no suspenderá el bloqueo, pero en las actuales circunstancias trabajan por un cambio de interlocutor con el cual asegurar una diplomacia de acuerdos específicos, serios y estables, en dos materias claves para la economía de la isla: El flujo y estabilización de las remesas financieras que fluyen de EE.UU. hacia familias cubanas y reactivar el turismo estadounidense hacia destinos cubanos. El turismo norteamericano hacia la isla por la política de Obama aumentó un 34% llegando a un ingreso de hasta 388 millones de dólares en 2018, pero que con la profundización del bloqueo por parte de Trump, la prohibición de los viajes de cruceros, yates y nuevas restricciones o la eliminación de instalaciones hoteleras de la isla de sistemas de búsqueda en internet fueron las medidas, que provocaron una caída del 5,2% en las llegadas de estadounidenses a Cuba en los primeros nueve meses de 2019. Con Biden se podrían recuperar importantes acuerdos comerciales, aunque el bloqueo continúe como una política bipartidista norteamericana. Mas allá, lo que queda es continuar la lucha contra este ignominioso bloqueo.

En Venezuela tampoco hay falsas esperanzas de cambio, pero la aspiración es la misma. La posibilidad de un diálogo de Estado a Estado con la soberanía de por medio. Los resultados electorales legislativos de diciembre de 2020 que fortalecerían la soberanía venezolana serían parte de la búsqueda de una nueva etapa diplomática entre Maduro y Biden. Cynthia Arnson, señala que con Biden existiría un “cambio drástico de tono y enfoque hacia América Latina ya que se acabarían las amenazas y el acoso que los países han experimentado”. Biden tendería a recuperar el liderazgo político, “encabezando respuestas multilaterales y articulando soluciones colectivas a problemas comunes”.

Con conciencia de que no habrá un cambio profundo en los programas y la política bipartidista estadounidense hacia América Latina, en la lucha contra el capitalismo mundial y el imperialismo neofascista, las victorias simbólicas y el avance a terrenos de diálogos y diplomacias soberanas son igual de importantes que las derrotas fácticas político electorales.

📢 Si te gustó este artículo y quieres apoyar al semanario VOZ, te contamos que ya está disponible la tienda virtual donde podrás suscribirte a la versión online del periódico. 

tienda.semanariovoz.com