Ser marica en medio del conflicto armado

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Manuel Antonio Velandia Mora

Se han presentado algunos informes sobre las personas de los sectores LGTBI y las diversidades de géneros y cuerpos con relación a sus derechos en el conflicto armado colombiano. En este articulo hare referencia al informe «Ser Marica en Medio del Conflicto Armado», presentado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), que trata sobre las memorias de personas LGBT en el Magdalena Medio. Un libro que fue realizado en respuesta a la primera orden judicial de la Sala de Justicia y Paz, del Tribunal Superior de Bogotá, contra varios postulados de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Tapar la boca con tierra, limpiar lo que parece ser la escoria social, desparecer, boletear, excluir, separar, desplazar, violar, asesinar… han sido las respuestas de quienes, desde la heteronormatividad, asumen que hay un “deber ser” de y para los cuerpos, los géneros, las relaciones afectivas, eróticas, genitales, el placer y el erotismo.

La investigación y el ARTivismo has sido maneras de Visibilizar lo invisible, de darle voz a quienes se la han callado, a quienes padecieron estas violencias ejercidas por parte de los actores armados, de todos los actores armados que han hecho parte del conflicto armado colombiano.

Una cosa son las investigaciones que desde afuera relatan sobre los cuerpos y voces que han sido sistemáticamente expurgadas y otra cosa es escuchar, leer, sentir los relatos de viva voz de quienes han sufrido las violencias y han hecho resistencia. Este ha sido un gran logro en el que ha avanzado la investigación en Colombia.

Evidentemente en la investigación «Ser Marica en Medio del Conflicto Armado», primero se pensó en el enfoque de género, así como se entiende en la vida cotidiana, en femenino, cisgénero y desde la feminidad heteronormada y binaria. Una verdadera memoria debe ser integradora, incluyente y no puede serlo si las historias de las personas de los sectores LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos no se transversalizan, no se asumen como parte de la intersectorialidad y la interseccionalidad del análisis, de la comprensión, de la expresión hecha memoria.

No somos una población más, en nosotraᴔs se reúnen todos los sectores sociales. Los daños recibidos por nosotraᴔs NO son daños colaterales, la nuestra ha sido una larga historia de la violencia estructural y cotidiana. Los sectores LGTBI no somos una común-unidad, pero la comunidad en general nos excluye, estigmatiza y vulnera desde su perspectiva que entiende nuestras vidas se apartan de las normas de género, cuerpo y sexualidad, o se vive con el VIH o con el sida. En Colombia se ha avanzado en la escucha que evidencia las diversas voces en los diversos territorios.

Los árboles de la memoria y cartografías de la violencia armada contra nosotraᴔs han enfocado nuestras realidades, evidencian las representaciones sociales que han alimentado las violencias recibidas. Caracterizar las formas de violencia y nuestras vidas es una forma de comprender nuestras subjetividades, de comprender que nuestro territorio va más allá de sus formas de habitar el espacio, porque nosotraᴔs también somos territorio, como igualmente lo son las relaciones afectivas, productivas, sociales, económicas, laborales, sexuales, políticas que experienciamos. Cabe anotar que, el ARTivismo es un ejercicio político que integra arte y activismo, sin embargo, poco o nada ha sido investigado con relación al conflicto armado en Colombia y los aportes que como ARTivistas, hemos hecho las víctimas.

Mi experiencia del exilio y aspectos diferenciales que he encontrado como marica

Sobrevivir a la violencia, en especial cuando eres una persona desplazada, requiere acomodarse a un nuevo lugar, a unas nuevas personas, a nuevos vínculos, a un nuevo trabajo, a un nuevo uso del tiempo; además, cuando eres refugiado debes asimilar una nueva lengua, a una nueva forma de vivir las relaciones, de vestir, de comunicarte, de comer, de movilizarte, el uso del tiempo.

Cuando llegas hasta el nuevo lugar como refugiado, tu hoja de vida y experiencia parecen desaparecer. No importa lo que hayas estudiado, hasta que no homologas los títulos técnicamente no sabes sino leer y escribir. De nada sirve tu saber hacer, incluso para quienes se ven obligados a lavar platos, es imposible acceder a un trabajo de este orden sino hacen previamente un curso especializado en el tema.

Tal vez, y esto es muy extraño, termina siendo más fácil crecer como artista. En general los estudios de arte no están reglamentados, así que con tu propia obra puedes lograr algo de aceptación y si es posible, algo de reconocimiento. Pero bien sabemos que el arte no da para vivir, a no ser que te aproveches del dolor de las víctimas para construir el gran monumento, y eso tan sólo es posible en Colombia.

La distancia que te separa de los seres que amas cambia su relación y su sentido. El amor no puede alimentarse con mentiras; se sazona día a día con la mirada, el toque, la complicidad, la palabra de aliento, la lágrima compartida, la sonrisa cómplice, el saber estar ahí…

A pesar de los logros alcanzados o las dificultades experienciadas, te sientes aliviado cuando encuentras una voz cómplice y una mano amiga, cuando se interesan en ti y en tu historia, en aquellos momentos en que comparten contigo el hogar y los alimentos. Cuando creen en tu obra y comprendes que el reconocimiento es verdaderamente auténtico. Te alegras cuando descubres que la gente no se acerca a ti por caramelear, sino porque hay un interés realmente genuino. Te maravilla darte cuenta que cuando alguien te dice que te quiere, es porque efectivamente te ama.

Cuando has construido el amor, cuando sientes que realmente es tuya la existencia, cuando tienes tu casa y tus cosas, es muy difícil pensar en el regreso, pero al recapacitar en que el amor de los tuyos te hace falta y sientes que puedes aportar tu grano de arena para construir el castillo de la paz, entonces vez la oportunidad de regresar y crees que todo será felicidad, pero pronto te das cuenta que tu retorno es un nuevo exilio.

Son pocas las personas de los sectores LGTBI las que pueden salir buscando asilo. Las trans salían al puteo y esto, tal vez, ha cambia ahora con la Covid 19. Quienes pueden viajar no son las victimas de a pie, las de escasos recursos. La pobreza y el exilio no parecen ir juntos. Sin embargo, extraña que algunos homosexuales, que son los casos que conozco, quieren hacerse pasar por víctimas para quedarse en Europa con el novio de turno. Duele la inconciencia de quienes para realizar sus afectos se aprovechan de la guerra.

La vida ni aquí ni allá es fácil para una víctima, sin importa la orientación sexual, aun cuando evidentemente la violencia que pretende ser “violación correctiva” no sucede en las personas heterosexuales, no por ello hay que olvidar que algunos hombres heterosexuales han sido violados.

Los hallazgos de la investigación «Ser Marica en Medio del Conflicto Armado» y sus aportes al conocimiento y comprensión del conflicto armado

Es necesario destacar que el estudio se hizo en el Magdalena Medio, en donde contrasta la producción de riqueza con la pobreza de sus habitantes, un territorio con escasa presencia de la institucionalidad estatal. Su estructura es machista, sexista, misógina, falocrática y judeocristiana. La norma heterosexual es parte del proyecto de nación que los paramilitares intentaron imponer en la cotidianidad. Allí la violencia no fue meramente simbólica, el accionar paramilitar se ha caracterizado por amenazas, homicidios y violencia sexual (que han conducido a múltiples desplazamientos forzados). Además, desplegaron la desaparición forzada como repertorio de violencia contra personas de los sectores LGBT. Golpizas, encierros, posturas corporales indignas, cortes de cabello, ahorcamientos, amarres y cortadas, todo ello acompañado de lenguaje ofensivo, con evidente intención de humillar, fue para muchaᴔs parte del diario intentar sobrevivir en medio del conflicto.

Tal vez lo más importante es haber demostrado que la guerra también afecta a las personas de los sectores LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos. Sin embargo, cabe anotar que este es un estudio con una lectura binaria, por lo que no hay referencia a personas de genero fluido o a género.

Duele saber que de los 261 hechos victimizantes registrados, el homicidio (con 75 casos) es el de mayor frecuencia, seguido por el desplazamiento forzado (69) y las amenazas (46). El 67% de los asesinatos fueron perpetrados por paramilitares, que asumen que un hombre que permite la penetración es una mujer. Y ente estos, 2 de cada tres fueron asesinados en Barrancabermeja. Solo en 124 casos fue posible establecer la identidad de género de las víctimas (68 hombres cisgénero, 24 mujeres cisgénero; 31 mujeres trans y 1 hombre trans) y en 94 casos fue posible establecer su orientación sexual (69 gais, 19 lesbianas, 6 bisexuales).

Aporta haber visibilizado que el alto peso que tienen las victimas jóvenes: De los 105 registros en los que fue posible determinar la edad de las personas al momento del hecho victimizante, se aprecia que 97 de las víctimas eran menores de 40 años cuando sufrieron la violencia armada. El mayor número (64 casos) eran personas jóvenes, entre los 18 y 28 años, y se encuentran 14 registros que refieren a menores de 18 años al momento de la violencia.

Otras formas de hacer resistencia frente a la violencia ejercida por los actores armados hacia nosotraᴔs 

Ejercer resistencia es seguir vivo, seguir amando, follando, deseando y siendo quien siempre se ha querido ser. Es resistencia no reconocerse gay, ni homosexual, sino marica. Escuchar las voces de quienes resistimos es una aproximación a la construcción de la memoria histórica; sin embargo, mientras no se logre la transformación de los contextos “marico-arepo-transfóbicos”, el ejercicio de poder de los perpetradores no cesará.

Para mí el ARTivismo ha sido una alternativa para construir la resiliencia, para no verme obligado a contar una y otra vez los estragos que en mi kokoro ha dejado la partida, la ausencia y el regreso. Lo he hecho desde la fotografía, el grabado, las performances, las instalaciones, el teatro, la escritura de artículos y la poesía.

En mi libro “De exilio, retorno y otros dolores de guerra” se reúnen todas esas formas de contar las historias vividas; lo he hecho con mucho amor, también es mío el diseño y la diagramación del mismo.

Por qué es importante leer este informe

No creo que haya que leerlo porque somos personas pertenecientes a los sectores LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos, porque en ese caso no leeríamos nada sobre las investigaciones cisgénero y binarias. No creo que los textos sean maricas, los maricas somos los autores y las víctimas. Hay que leerlos porque nos interesa el país, porque creemos en la Paz; porque no se cree en ella y se necesitan argumentos para convencerse; porque la paz, el perdón, la reconciliación solo son posibles cuando soy capaz de comprender las diferencias y de aceptar que otras explicaciones, otras vivencias, otras emociones son posibles.

Porque la guerra no puede repetirse; porque me interesa la ciencia, me interesa el país o me interesa la paz, por dos de esas razones o por las tres. Porque hay que saber de lo que algunos y algunas son capaces en nombre de la religión, de un ideario de odio, por la incomprensión y la intolerancia, porque se creen superiores o asumen que por no vivir el deber ser no tenemos derecho a ser.