Una articulación entre centrales obreras y ministerios permite avances en derechos a población excluida
Manuel Antonio Velandia Mora
El Encuentro Nacional de Sindicalistas LGBTIQ+ “León Zuleta y Diana Navarro”, realizado en Bogotá, contó con la participación de 96 sindicalistas provenientes de 16 departamentos y una representación internacional de 4 países.
En los dos días de encuentro participaron 175 personas de los sectores sociales LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos, 96 el 13 de noviembre y 79 el 14.
Producto de este encuentro se conformó la Red Nacional de Sindicalistas LGBTIQ+ en la cual hay representación de sindicatos que hacen parte de las centrales obreras CUT, CTC y CGT.
El encuentro fue convocado por el Ministerio de Trabajo y contó con el apoyo del Ministerio de Igualdad y Equidad.
Fueron dos días en los que esa llama se reavivó; sindicalistas de nuestros sectores sociales —históricamente marginados— provenientes de diferentes lugares del país se dieron cita en Bogotá para seguir escribiendo otra historia: una en la que el trabajo y la dignidad no se niegan por identidad ni deseo.
Nueva historia
Porque cuando las diversidades sexuales LGBTIQ+ se organizan, la historia cambia. Este acto político, este sueño colectivo no habría sido posible sin la articulación interinstitucional entre MinTrabajo y MinIgualdad, el compromiso de CUT, CGT Colombia, CTC, y el respaldo de la Internacional de Servicios Públicos.
La red que no surge de la nada, sino del camino recorrido por cuerpas y cuerpos disidentes que han sabido sembrar dignidad en medio del miedo. Hace décadas, cuando el Estatuto de Seguridad aún marcaba con represión la vida pública, las reuniones del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia, MLHC, se transformaron en actos de resistencia camuflados de arte.
Un grupo de militantes corriendo el riesgo de ser encarcelados por subversivos y clandestinos se reunió cada sábado en la tarde en las inmediaciones del Parque Nacional de Bogotá.
Después del 7 de agosto de 1982, tras la salida del presidente Turbay, dejaron de ser oficialmente subversivos y clandestinos, aunque la sospecha estatal siguió rondando sus existencias, a pesar de que el nuevo Código Penal entró en vigor en 1981.
El 1º de mayo de 1983 se dio un paso al frente. Un contingente de hombres maricas trabajadores se tomó la calle, alzó su pancarta, y con ella hizo suya la protesta, el trabajo y la memoria.
De resistir a crear
Ese día fuimos clase obrera, lucha organizada. El MLHC salió con el apoyo de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode; de la Asociación Distrital de Trabajadores de la Educación, ADE; y de Sintrateléfonos, Sindicato de Trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB.
La Red Nacional de Sindicalistas LGBTIQ+ de Colombia como espacio de lucha, de resistencia, de trabajo y de transformación social ha exigido, al Gobierno nacional, a las centrales obreras, federaciones, sindicatos y asociaciones, las garantías para el funcionamiento de la Red y la realización de los encuentros regionales, nacionales e internacionales.
Ha recalcado: “Nos encontramos en un mundo desigual, donde las personas LGBTIQ+ enfrentamos barreras entorno al acceso a trabajos decentes, a la seguridad social, a la constitución de familias y comunidades, a la expresión de nuestra orientación sexual e identidad de género, a ser visibles, entre otras. Las personas trabajadoras LGBTIQ+ afrontamos desafíos diarios, recurrentes y sistemáticos frente a nuestros derechos humanos y sindicales dentro del mundo del trabajo y del movimiento sindical. Somos sujetos de constante violación y vulneración de derechos debido a una cultura permanente de violencia y discriminación estructural. Esto hace, por ejemplo, que las personas del colectivo trans tengan una esperanza de vida promedio de solo 35 años en Colombia”.
Alianza necesaria
Asimismo, reconocen que las personas trans y no binarias han sido históricamente las más vulneradas en el ámbito laboral, exigen su inclusión, respeto y el reconocimiento de sus identidades y nombres identitarios.
Por ello, reclaman una agenda en temas de porcentajes laborales diversos, especialmente para los y las trabajadores/as trans y no binarias, para la participación laboral incidente, así como en el acceso a la educación.
Se reconocen como parte activa del movimiento obrero y el vínculo entre los sectores sociales LGBTIQ+ y el mundo del trabajo, potenciando su responsabilidad de transformar los espacios laborales y sindicales en lugares seguros, inclusivos y diversos.
En esta lucha, hay exigecias a las centrales obreras, federaciones y sindicatos de base garantías de participación, representatividad y toma de decisiones de la población LGBTIQ+.
Objetivos

* Visibilizar sus liderazgos sindicales y que sus necesidades queden reflejadas en las agendas sindicales y procesos de negociación colectiva.
* Consolidar una escuela nacional sindical LGBTIQ+.
* Generar espacios de participación que sean referente frente a entidades nacionales y territoriales en relación con políticas públicas y otros procesos institucionales relevantes.
* Promover organizaciones sindicales inclusivas, diversas, seguras y libres de discriminación y violencia por orientación sexual e identidad de género diversa.
* Propiciar espacios seguros de fortalecimiento, solidaridad, formación y sensibilización sobre temas relacionados a la población LGBTIQ+.
* Fortalecer la defensa de los derechos humanos y laborales de las personas LGBTIQ+ a través de articulación sindical, visibilización de la discriminación, promoción de entornos de trabajo dignos e inclusivos.
* Establecer alianzas interinstitucionales; construir estrategias para ampliar la participación en la negociación colectiva estatal y el seguimiento a acuerdos. Exigir a la Procuraduría investigaciones y sanciones a empleadores públicos que ejerzan violencia por prejuicio y discursos de odio. Instar al Gobierno a remitir urgentemente a la Corte Constitucional el expediente de la Ley 2528 de 2025, sobre el Convenio 190 de la OIT, para pronunciamiento sobre su exequibilidad y pronta ejecución.
Por ello han propuesto crear un capítulo, en el marco del observatorio de la política LGBTIQ+ a cargo del Ministerio de la Igualdad, para realizar seguimiento a casos de vulneración de derechos a sindicalistas LGBTIQ+ con el apoyo del Ministerio Público y el Ministerio de Trabajo.
Cuando los/æs cuerpos/æs disidentes se organizan, el miedo retrocede. Hoy, lo que fue clandestino se vuelve estructura, y lo que fue castigo, camino: una red sindical LGBTIQ+ que transforma historia.







