Retos para la construcción de paz desde las mujeres

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Foto Carolina Tejada.

El reconocimiento del enfoque de género es uno de los aspectos más importantes del acuerdo de paz firmado en Colombia durante el año 2016, consolidándose como un logro político del movimiento social de mujeres

Magda Alberto*

Desde sus diversidades, las mujeres contribuyeron a la exigencia de ser pactantes y no pactadas. Este enfoque reconoce los derechos de las mujeres y personas lesbianas, gays, bisexuales, trans; personas LGBT, y registra la necesidad de identificar los efectos diferenciados de la guerra en estos cuerpos, y por tanto, la importancia de realizar acciones afirmativas para el logro de la igualdad con premisa para construir paz.

Este logro se materializa con las 130[1] medidas específicas que contiene el acuerdo y que promueven la equidad entre hombres y mujeres, y para la población LGBT, y los 51 indicadores de género del Plan Marco de Implementación, PMI[2].

Sin embargo, pasados 3 años del proceso de implementación, el actual gobierno no ha realizado todos los esfuerzos necesarios, no ha asignado recursos suficientes y el proceso de implementación ha sido demasiado lento para las necesidades y demandas que tienen los territorios.

En este marco, durante el año 2020 varios son los retos para las mujeres y sus organizaciones en la implementación:

  1. Exigir mayor compromiso, conocimientos y capacidades por parte de las instituciones, para implementar el acuerdo de paz.
  2. Para las acciones de paz que se están implementando se debe incluir, de forma transversal, el enfoque étnico y de género.
  3. Promover una mayor comprensión del enfoque, exigiendo que no se haga una reinterpretación, reduciendo su comprensión a las mujeres en el contexto económico y familiar, negando a las personas LGBT y la diversidad de familias que existen en Colombia.
  4. Demandar la implementación integral de los acuerdos, pues el actual gobierno insiste en hacer una implementación excluyente con las zonas urbanas, con las personas excombatientes, personas LGBT, y centrando sus esfuerzos solo en las zonas PDET[3], negando la necesidad de construir paz en todo el territorio colombiano.
  5. Exigir transparencia en los recursos que las instituciones invierten para la paz.
  6. Así como la articulación intrainstitucional e interinstitucional, las comunidades no aguantamos más acciones fragmentadas por parte de la institucionalidad, o lo que es peor, acciones duplicadas.
  7. Construir veedurías ciudadanas para hacer seguimiento al enfoque de género en los territorios.
  8. Continuar la pedagogía de paz, en especial, sobre los avances de la implementación, las nuevas acciones, instancias creadas e iniciativas comunitarias que sostiene la paz.
  9. Ante las amenazas y asesinatos a líderes y lideresas sociales es imperativa la necesidad de acciones de autocuidado individual y colectivo para la protección y cuidado de la vida.
  10. Lograr el reconocimiento de la crisis humanitaria que estamos viviendo en diferentes municipios, pues ante la salida de la guerrilla de la FARC-EP, el Estado Colombiano no entró a los territorios, lo cual permitió el ingreso de diferentes grupos armados, que actualmente se disputan el poder económico de nuestros territorios.
  11. Insistir en que no existe una paz con legalidad, pues no existe una paz ilegal, no queremos más estigmatización y señalamientos para las personas que defendemos la paz.
  12. Rechazar la sustitución forzada de los cultivos y con ello la violencia que se ejerce sobre el campesinado y afectación que se genera en los cultivos de pancoger y animales.
  13. Exigir una institucionalidad suficiente para que el Plan Integral de sustitución de Cultivos de Coca sea una realidad para los y las campesina que se han comprometido con ese proceso.
  14. Rechazo del despojo del campesinado de zonas rurales, con el aval del gobierno para el ingreso de multinacionales que explotan sin medida nuestros recursos naturales
  15. Defensa del agua, los recursos naturales y el territorio, será la consigna fundamental en los próximos años.

La falta de voluntad política del Gobierno nacional con la implementación del Acuerdo nos desafía a insistir en el cumplimiento del espíritu de lo pactado en la Habana, por ello, las organizaciones de mujeres, pese a los riesgos de la construcción de paz, mantienen la esperanza, toda vez que la exigencia de nuestros derechos como mujeres nos ha enseñado lo largo que pueden ser los caminos por un mundo mejor para todos y todas.

*Representante de las organizaciones nacionales de Mujeres a la Instancia Especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del Acuerdo de Paz.

[1] https://kroc.nd.edu/assets/294960/181030_informe_genero_esp_final_2_.pdf

[2] http://www.equidadmujer.gov.co/oag/Documents/Plan-Marco-Implementacion-Acuerdo-Final-Paz.pdf

[3] Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial – PDET.