Respuesta del Partido Comunista a Humberto de La Calle y Sergio Jaramillo

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El Partido Comunista Colombiano es parte de la realidad política y social de Colombia, sometido al genocidio por el terrorismo de Estado, pero ha logrado sobrevivir como un destacamento con fuertes raíces en las masas populares. Foto archivo.

VOZ reproduce la respuesta del Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista a la carta de los exnegociadores de paz, que contestó a la propuesta de «amnistía general» hecha por la extrema derecha y que configuró una nueva revictimización

Bogotá, agosto 25 de 2021

Doctores

Humberto de la Calle

Sergio Jaramillo

Con un atento saludo.

En el comunicado suscrito por ustedes sobre la propuesta de amnistía general de Álvaro Uribe Vélez queremos resaltar aspectos contradictorios que muestran graves inconsecuencias en su respaldo al Acuerdo de Paz.

Manifiestan los inconvenientes e incompatibilidades de la amnistía general con lo dialogado y acordado en el proceso de negociación que tuvo como escenario La Habana y la prevalencia de la acordado como Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición. Reafirman que el descarte de la amnistía general fue un acuerdo de la mesa, lo que consolida aún más el significado de ese punto del acuerdo.

En tal sentido el valor agregado a la institucionalidad lo representa esta justicia especial que se funda en la verdad, el papel relevante de las víctimas con el compromiso de la reparación y la perspectiva de condiciones que garanticen la no repetición de lo que ha sido la cíclica historia de la violencia, desatada principalmente desde el Estado contra las justas rebeldías sociales y su representación política en la izquierda, con el espantajo del anticomunismo como amuleto justificatorio.

El Partido Comunista propuso y ha respaldado coherentemente la solución política y la definición de garantías democráticas reales para construir una sociedad conviviente, libertaria, con derechos y libertades plenas para todas y todos, en todo el territorio nacional. Las y los comunistas trabajaron con ahínco a favor del SÍ en el plebiscito, frente a un gobierno que hizo poco para persuadir y superar los escepticismos, pero sobre todo para controvertir las tesis esgrimidas en contra de un acuerdo de paz histórico.

Por eso resulta insólita la referencia del último párrafo en donde ustedes recomiendan al senador Gustavo Petro acudir a la Comisión de la Verdad, “a explicar por ejemplo la relación entre el partido comunista y los crímenes cometidos por las FARC EP”. No es una frase vacía ni un ejemplo inocente. Es un planteamiento cargado de veneno, un punto de vista político profundamente contrario al significado del Acuerdo de Paz que ustedes dicen defender. Es una mentira que revictimiza a miles de colombianos y colombianas que, antes, en medio de y después de la guerra, fueron asesinados u obligados al exilio, y lo siguen siendo bajo la lógica perversa del anticomunismo.

Es una injusticia hacia las y los ex combatientes de FARC que han acudido a la JEP, la CEV y la UBPDD a rendir testimonio y asumir responsabilidades. Pero lo es mucho más con el Partido Comunista que llevó a la CEV y a la JEP los argumentos de reflexión y análisis acerca del papel del anticomunismo en la orientación de las políticas de orden público, agresión a las regiones campesinas, espionaje oficial a las organizaciones sociales, sindicales y políticas de izquierda, a las y los activistas, para judicializarles bajo pretextos de complicidad con el terrorismo.

Fue el PCC la principal fuerza al interior del movimiento surgido de los Acuerdos de la Uribe conocido como Unión Patriótica, convergencia perseguida y víctima de un genocidio hoy catalogado como el único exterminio sistemático de carácter político. El PCC ha sido declarado víctima en la Jurisdicción Especial para la Paz, y también por el mismo Estado Colombiano al haber sido declarado como víctima colectiva. Lastimosamente, se ha justificado en Colombia la persecución política y el exterminio con discursos que acusan y estigmatizan sin ninguna prueba o fundamento, de pertenecer a organizaciones armadas, como las antiguas FARC-EP. El Partido Comunista es hoy el único partido político en la legalidad que ha hecho presencia y declarado en la CEV.

Así no es, doctores De la Calle y Jaramillo. Sería útil para la verdad que el doctor De la Calle ayudara en el esclarecimiento de su experiencia como ministro del interior del gobierno Gaviria, entre 1990 y 1993, período en el que se reorganizó la Inteligencia Militar, con asesoría del Ejército de Estados Unidos y se crearon las “redes de inteligencia”, precursoras de las primeras Convivir y los futuros “bloques paramilitares”. Fue un momento muy duro para el Partido Comunista y la Unión Patriótica. Ojalá se desclasificaran y pusieran en conocimiento, así fuera de la CEV, los Manuales de formación con los que se aleccionan y forman las y los jóvenes soldados, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Militares y personal de la policía, aún hoy adscrita al Ministerio de Defensa.

Señores exnegociadores de paz. La pelea no es con el Pacto Histórico. Más claramente, no es buscando sembrar el macartismo en las filas de los procesos unitarios de la izquierda como vamos a trabajar conjuntamente por la paz y la consolidación del Acuerdo de Paz, que un mayoritario e inequívoco consenso nacional respalda hoy y que ustedes contribuyeron a alcanzar.

Atentamente,

PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO

COMITÉ EJECUTIVO CENTRAL