Represión en la cárcel El Buen Pastor

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Hacinamiento en la cárcel de mujeres El Buen Pastor.

El pasado 21 de marzo, diferentes cárceles del país presentaron situación de amotinamiento, contra el hacinamiento en el que se encuentran, y debido a la emergencia sanitaria que se presenta por el Coronavirus

Renata Cabrales
@RenataRelata

“A las 9 pm del sábado 21 de marzo, en medio de una protesta pacífica, todas, con los utensilios que nos sirvieran para hacer ruido, a la mano, estuvimos protestando por nuestra pronta libertad y por el hacinamiento en el que estamos. Pero también por la emergencia sanitaria que se presenta en las cárceles del país por la pandemia del Coronavirus”.

Narra Rosmary, prisionera política de la Cárcel del Buen Pastor (nombre cambiado por su seguridad).

La situación de las mujeres privadas de la libertad en Colombia es un asunto, al parecer, de poca importancia para los entes encargados de las políticas públicas y para el gobierno. Esto, debido a que, según diferentes estudios, la problemática carcelaria y penitenciaria masculina domina la agenda de la política criminal.

Según el Informe de Derechos Humanos del Sistema Penitenciario en Colombia (2017-2018) “Como el crimen es cosa de hombres, la política pública diseñada para enfrentarla también debe serlo. Así, las políticas públicas, las reformas institucionales, la refacción y ampliación de establecimientos penitenciarios son procesos que parecen ser diseñados para responder, no siempre de manera explícita, a las demandas derivadas de la cuestión masculina penitenciaria, esperando que como consecuencia ineludible se afecte o transforme la situación de las mujeres privadas de la libertad”.

En el informe: Una perspectiva general sobre mujeres y prisiones en América Latina y Colombia, de Libardo José Ariza y Manuel Iturralde, se advierte que: “estos estereotipos sobre la mujer daban lugar a que en la prisión se privilegiaran las necesidades de los hombres frente a las de las mujeres, como lo evidencian la arquitectura carcelaria y los servicios que se prestan al interior de los penales. Si estos son precarios en la región, lo son aún más en el caso de las mujeres”.

Madres y prisioneras

Según el mismo estudio, una gran proporción de las mujeres encarceladas son madres cabeza de familia, con varios hijos menores de edad. Estas mujeres manifiestan que este es el mayor dolor que les causa su estadía en prisión, “incluso provocándoles trastornos físicos y mentales por el estigma de ser malas madres, que abandonan a sus hijos (muchos de ellos quedan a cargo del Estado) o los hacen sufrir por sus errores”.

De acuerdo al informe de la Personería de Bogotá, de 2018, preocupa la situación de 37 internas, 22 que viven con sus hijos en la cárcel y 15 que están en embarazo. Denuncian fallas estructurales en el penal, falta de asistencia médica. Las internas advierten que reciben incluso, alimentos descompuestos.

Cifras del Inpec al 20 de septiembre del 2018 muestran que el hacinamiento en el centro carcelario es del 63,6%. El penal tiene capacidad para 1.275 mujeres y actualmente alberga 2.086, es decir, 811 más de las permitidas.

“Algunas que ya estamos casi para un beneficio de libertad condicional, le hemos pedido al Estado colombiano que nos permita pasar estos momentos de crisis al lado de nuestras familias. El gobierno tiene un plan de contingencia y no nos dan información, a pesar de que somos una población bastante vulnerable”, advierte Rosmary.

Y sobre los motivos de la protesta en la cárcel de mujeres que se tradujo en amotinamiento, debido a las condiciones precarias en que se encuentran y por el hecho de no ser asistidas, de manera adecuada, en medio de la pandemia, afirma que: “Según la ministra de justicia lo que queríamos era hacer una fuga masiva, pero lo dice para curarse en salud, pues la verdad es que lo que queremos son medidas preventivas, y durante las protestas mandaron a los efectivos, quienes vulneraron nuestros derechos y golpearon a varias chicas: empezaron a lanzar gases y quemaron a una chica en la cara, algo grave”.

Un atropello contra la dignidad

“Sin embargo, uno de los motivos del amotinamiento y que este momento es lo que más nos preocupa es la situación de la señora que llegó de Australia (está en prisión) por el temor de que haya incubado el virus (viajó con una persona contagiada), y que no se tomen las medidas adecuadas. Además, porque ella ha estado interactuando por todo el patio. Ayer hicimos otro llamado a la Defensoría, a ver si le hacen de una vez el examen”.

Por otro lado, resalta la prisionera política “A nosotras nos habían suspendido todas las visitas pero los guardias sí pueden entrar y sin ningún tipo de prevención, sin lavarse las manos y sin tomar ninguna medida sanitaria, sin tener en cuenta la condición de hacinamiento”.

El Informe de Derechos Humanos del Sistema Penitenciario en Colombia (2017-2018) advierte que se debe tener en cuenta que la privación de la libertad como medida de aseguramiento afecta en gran medida las condiciones de hacinamiento, para junio del año 2017 el 30% de la población que se encontraba en los establecimientos penitenciarios, se encontraba recluida preventivamente (Tercer Informe de Seguimiento, Comisión de Seguimiento de la Sentencia T-388 de 2013).

La situación no ha cambiado

En un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja se advierte que:

Hay 115.792 personas privadas de libertad (cifras oficiales con corte al 28 de febrero de 2018).

Las tasas de hacinamiento superan el 365 por ciento en algunos centros de detención.

La calidad de atención primaria y el acceso a servicios especializados de salud es deficiente.

Falta espacio de esparcimiento y resocialización.

La infraestructura es obsoleta por falta de mantenimiento.

Es por eso que los reclusos de más de diez cárceles de Colombia se amotinaron la noche del pasado sábado debido al hacinamiento y la falta de garantías para prevenir el contagio de coronavirus.

“El martes las chicas de los patios dos y tres empezaron a hacer una especie de reclamos porque no nos dejaban entrar las encomiendas, lo más básico, que era el papel higiénico, antibacterial y tapabocas. Algunas habían recibido, pero otras no. Allí empezaron las protestas hasta que el reclamo se convirtió en un motín, empezaron a gritar y a quemar colchonetas. Los patios se unieron y las chicas del siete amarraron las puertas con sábanas y entró la guardia con unos 40 disponibles, más hombres que mujeres y empezaron a lanzar gases y quemaron a una chica en la cara, algo grave”. Relata la reclusa del Buen Pastor.

El escenario después del motín, según Rosmary, se manifiesta en un castigo y no saben qué les espera, “nos tienen “empasilladas”, no podemos salir, nos están dando comida de muy mala calidad y muy poquita, no me atrevo a decir que los alimentos están escaseando. La gente está un poco tensa y ya empezaron los problemas, incluso al parecer, hubo disturbios en uno de los patios, pero esto es causa del mismo encierro, pues no nos dejan mover para ningún lado”.

El Inpec y Minjusticia, el pasado lunes, decretaron emergencia carcelaria en el país, después de haber reprimido a los reclusos que reclamaba condiciones dignas en medio de la Pandemia y dejando como saldo más de 20 muertos y 83 heridos en la cárcel la Modelo.

La población femenina es invisible a la hora de hacer reformas penitenciarias y un gran número de mujeres se encuentra recluida en las cárceles sin recibir los servicios y tratos básicos necesarios para vivir una vida digna. Esto no ha cambiado, y en este momento de calamidad mundial, sus vidas se encuentran en alto riesgo.

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