Rebrote de la “revolución de colores”

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Imagen de las ‘guarimbas’ en Venezuela, donde activistas de la derecha prenden fuego a un militante chavista

Algunos estudiosos definen los golpes suaves como “un mecanismo de intervención extranjera indirecta, creado por la CIA para, en las nuevas condiciones geopolíticas de finales del siglo XX y principios del XXI, aplicar la vieja política del cambio de sistema social en aquellos países que revisten algún objetivo estratégico para Estados Unidos”

Redacción Internacional

Una variante de la denominada guerra no convencional, aplicada por los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, es la llamada “revolución de colores”, antesala de los “golpes blandos”, de los cuales se insinúan por estos días movimientos en varios países de América Latina.

El golpe blando, o golpe suave es una modalidad relativamente nueva en la historia de la intervención de las grandes potencias en los asuntos de otras naciones, a las que quieren someter. En el caso de Estados Unidos, la estrategia se ha diseñado después de la derrota militar sufrida en Vietnam, del fracaso de la invasión a Playa Girón, en Cuba, y el fracaso de su presencia militar durante más de medio siglo en Colombia, a quien brindaron apoyo económico, militar y político en su lucha por derrotar a las FARC y al ELN, entre otros reveses.

Los estrategas de la Casa Blanca entendieron que las invasiones tenían que trascender la lucha militar, violenta y evolucionaron a lo que hoy se conoce como ‘golpe suave’ que, sin descartar la acción violenta, privilegia el activismo político, financiado desde una red de ONG con sede en Washington.

Objetivos estratégicos

Con esos recursos financian a grandes medios de comunicación (por ejemplo, en campañas contra Venezuela), a ONG nacionales, iglesias, centros académicos de pensamiento, a grupos económicos. Algunos estudiosos definen los golpes suaves como “un mecanismo de intervención extranjera indirecta, creado por la CIA para, en las nuevas condiciones geopolíticas de finales del siglo XX y principios del XXI, aplicar, con la menor cantidad de pérdidas posibles, la vieja política del cambio de sistema social en aquellos países que revisten algún objetivo estratégico para Estados Unidos”.

Es el caso de Venezuela, que cuenta con las mayores reservas de petróleo, gas, oro y demás metales estratégicos para el desarrollo de cualquier país o de un continente. Tiene enormes recursos naturales como tierras fértiles, agua dulce, biodiversidad, clima estable y, sobre todo, una posición estratégica por ser continente frente a las costas norteamericanas y por ser salida al mar Caribe y a los océanos Atlántico y Pacífico.

En contraste, Estados Unidos, con una población de 331 millones de habitantes, es el país con más vehículos por habitante, el mayor consumidor de gasolina en el mundo, de derivados de la petroquímica, para productos agrícolas, plásticos, cosméticos, armas, gasto militar, efectos especiales para la filmación de películas. Esto explica su fijación en Venezuela. Por ello necesitan un cambio “democrático”, entendiendo por tal, el acceso a esos recursos, apropiarse de las enormes riquezas de ese país latinoamericano. Por consiguiente, la necesidad de derrocar a Nicolás Maduro para convertir a Venezuela en un “estado libre asociado” de los Estados Unidos.

Subversión en las Antillas

Cuba ha sido un sueño dorado para la política neocolonialista de los Estados Unidos, que quisiera liquidar la revolución socialista y retrotraer al país a la época en que la isla era el gran casino de los oligarcas de Miami. En estos momentos, una extensa red de grupos, financiada por los Estados Unidos a través de organismos como la USAID y la NED envían cada año dinero a miles de “activistas” por la democracia, periodistas y ‘disidentes’ (en realidad contrarrevolucionarios a sueldo).

Como por arte de birlibirloque, de un momento a otro surgen organizaciones que gestionan programas de ‘democracia’ en la isla. Algunos de ellos tan secretos, que nunca se revelan los destinatarios de los fondos. Estos operan en la isla con máxima discreción. Los funcionarios norteamericanos por consiguiente no muestran los detalles de los programas cubanos, para proteger las operaciones.

En todo caso, algunos resultados se conocen suficientemente. Recientemente la prensa cubana hizo una larga relación de atentados dinamiteros de grupos aislados contra hoteles y la infraestructura turística del país, vital para el ingreso de divisas en medio del criminal bloqueo económico. Se produjo el descarrilamiento de un tren y ataques incendiarios contra supermercados y otras instalaciones.

Democracia USA

En las agencias del Departamento de Estado las estrategias de construcción de “democracia” se consideran “secretos comerciales”. Y en todo caso, son generosamente retribuidos. Una investigación periodística reciente reveló que la USAID entregó 410.710 dólares a la Digital News Association, de Florida, para promover “derechos humanos” en Cuba. También la agencia de noticias ADN Cuba recibe dinero.

Si no todos, algunos de los miembros del Movimiento San Isidro, que ofrece espectáculos musicales y representaciones artísticas, sí han recibido generosas remesas de dólares desde Miami. Recuérdese que este movimiento protagonizó una ‘huelga de hambre’ en un barrio de La Habana vieja y algunas demostraciones ante el Ministerio de Cultura, reclamando apertura democrática, en las condiciones que indican los manuales de inteligencia norteamericanos.

No solo la ‘democracia’ está de moda, sino que los poderes fácticos siguen siendo una realidad en América Latina. El tema del ‘golpe blando’ ha sido objeto de preocupación entre los círculos democráticos del Ecuador, en plena campaña electoral. La jornada estuvo marcada por una guerra de desinformación orquestada por la derecha contra el candidato de izquierda Andrés Arauz.

Irregulares decisiones del Consejo Nacional Electoral para invalidar la candidatura de izquierda, obstáculos puestos por ‘observadores’ internacionales y hasta el más reciente episodio del traslado de ‘pruebas’ por parte de la Fiscalía colombiana relacionadas con la financiación de la campaña de Arauz por parte del ELN se ajustan al libreto de Washington.

Corre incluso, la versión de que el presidente Lenín Moreno tendría la recomendación de la Casa Blanca de “suspender” la segunda vuelta, alegando problemas sanitarios por el rebrote del coronavirus. Sería el golpe de gracia a las aspiraciones progresistas en esta campaña. Washington tiene el ojo puesto en otros países por razones de “seguridad nacional”. Es hora de vigilar y actuar, en defensa de la soberanía de los pueblos.

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