Raúl Rojas, un comunista de pellejo curtido y corazón templado

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Raúl Rojas. Foto archivo

Las llamadas y mensajes han sido innumerables desde la mañana del 8 de abril de 2021. La triste noticia confirmaba el fallecimiento del gran dirigente comunal y agrario, víctima del covid-19

Juan Pablo Montero

La familia comunista del Tolima está de luto y no es para menos, un histórico del PCC se ha ido, todos los sectores políticos de izquierda, demócratas, liberales y hasta los más acérrimos contradictores, le han ofrecido condolencias a la familia Rojas y por su puesto al Partido Comunista Colombiano.

Oriundo de Chaparral, Tolima, tierra de luchadores sociales, políticos influyentes, campesinos combativos y cuna de la resistencia en épocas de la independencia del siglo XIX y la violencia bipartidista, fueron los surcos y caminos que transitó Raúl en sus primeros años de juventud. Allí se hizo dirigente comunal y agrario, para trascender a dirigente político, la militancia comunista lo forjó como un cuadro importante en épocas de la represión estatal y para-estatal.

Convencido de la construcción socialista, recorrió el departamento del Tolima por los rincones más alejados de todo el territorio, las comunidades indígenas de Natagaima, Ortega, Coyaima, Ataco, lo esperaban en las reuniones de sus resguardos, unas veces reuniones abiertas y otras clandestinas para que el ejército o los grupos paramilitares no ubicaran las células del Partido, en las zonas agrarias del sur como Planadas, Ríoblanco, el Davis, el Limón, era recibido como el camarada Raulito, de igual manera en el oriente del Tolima como Prado, Montoso, Dolores, Purificación, el norte en zonas como el Líbano,  Mariquita, Armero, Guayabal, Lérida, entre otras.

VOZ y la orientación política

En todas las visitas había un objetivo, educar a las comunidades agrarias e indígenas con el semanario VOZ o como también es conocido, la Voz proletaria, él decía que allí venía la orientación política, sus intervenciones giraban desde una óptica radical heredada de su comunismo pro soviético, pero muy flexible en su táctica de organización de masas.

En los centros urbanos como Ibagué tenía una estrecha relación con el movimiento obrero, en especial con los compañeros cementeros, quienes para la década de los 80 cuando se fundaron la UP y la CUT, tenían más de 300 militantes sin contar a sus familias que también militaban en organizaciones de mujeres y la Juventud Comunista, allí recordamos a los camaradas Rafael Cely, Ricardo Castiblanco y Hugo Melo (qepd).

El movimiento viviendista era también un bastión de lucha de los comunistas, no solo desde la fundación de la Central Nacional Provivienda CENAPROV, sino desde el mismo Sindicato de Ejidos Municipales en cabeza de otros comunistas destacados como Pedro Ignacio Villamarín  y Jesús Antonio Marulanda, incansables revolucionarios, de los cuales Raúl Rojas aprendió en la lucha de masas y popular, como buen viejo comunista tenía clara la unidad obrero-campesina y trataba de conducirla en su praxis política.

Persecución a la militancia comunista

Rojitas, o el compita Raúl como le decían con cariño sus camaradas o amigos, trasegó una de las etapas más duras de la vida política de los comunistas en Colombia; si bien el PCC ha sido perseguido por la política anticomunista del establecimiento desde su misma fundación, él vivió las épocas de la Unión Nacional de Oposición donde muchos dirigentes del norte del Tolima eran desaparecidos o asesinados por grupos paramilitares provenientes del Magdalena Medio.

Pero el difícil momento se dio con la creación de la Unión Patriótica; en 1986 fue elegido diputado del Tolima por la UP e inmediatamente se puso al frente de las tareas surgidas del congreso fundacional de la organización. Rojas fue víctima de atentados y amenazas, sus hijos fueron desaparecidos, asesinados y exiliados, sus camaradas de lucha nacional eran asesinados, desaparecidos o exiliados, uno de sus amigos como lo fue Demetrio Aldana, concejal de la UP en Planadas fue asesinado.

La persecución política llevó al exterminio de la Unión Patriótica y Raúl, como pocos, se mantuvo al frente de la organización comunista tratando de timonearla; eran momentos difíciles, la guerra sucia, la caída del bloque socialista y el neoliberalismo privatizador eran un triángulo perfecto para atacar las prácticas e ideas revolucionarias de finales del siglo XX. Ante ese tránsito drástico, violento, deshumanizante e individualista del Fin de la Historia, Raulito era y continúo siendo el viejo comunista.

Respaldó los diálogos de paz

Como dirigente de esos pocos que no existen en la actualidad, era un agitador de masas y de plaza pública, como era tradición en las manifestaciones o los primeros de mayo, la mayor disputa de la movilización es quien la encabeza y quién toma el micrófono de primero, ¡una herencia vigente de tradición de la izquierda colombiana! En sus discursos, denunciaba siempre la política intervencionista de los Estados Unidos, rechazaba las guerras e invasiones del imperio, heredero y defensor de la revolución cubana y bolivariana de Venezuela, solidario con el pueblo de Cuba denunciando en las calles el vil bloqueo de Estados Unidos con la isla del caribe; en sus intervenciones llamaba a la solución política del conflicto social y armado del país, respaldó los diálogos de paz del Caguán y en su última etapa estuvo al tanto de lo acontecido en los diálogos de La Habana.

Iniciado el siglo XXI Raúl Rojas le apostó a la construcción del Frente Social y Político, posteriormente al Polo Democrático, en ese tránsito con sectores de la socialdemocracia lograron una curul en la Cámara de Representantes. Raulito un hombre radical entendía su papel en el partido, los debates y discusiones de la táctica política al interior del partido permitía ver una experiencia en el que hacer, comprendió que muchas prácticas habían cambiado, sin embargo no dejaba de buscar a los desposeídos del campo y las ciudades, haciendo propuestas e iniciativas en función de la tierra para que fuera trabajada por los campesinos, techo para los trabajadores de las ciudades y otras ideas que mantenía socializando debajo del palo de mango de la gobernación del Tolima.

El viejo comunista del Tolima ha dejado de existir, son muchas las experiencias y anécdotas de sus camaradas, fue una historia de vida andante de los comunistas y las resistencias de una región que pierde su memoria histórica, olvidando que el Tolima fue una región de lucha social, indígena, campesina, barrial y lucha insurgente, una resistencia que se construyó en las montañas, los valles y los ríos. Ese fue el trasegar que Raúl Rojas deja como legado.

Han pasado unos cuantos años desde que ingresé al partido

Estoy contento

Los comunistas

Hacen una buena familia…

Tienen el pellejo curtido y el corazón templado…

Por todas partes reciben Palos…

Palos exclusivos para ellos…

(Fragmento, Los Comunistas, Pablo Neruda)

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