Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez: Del Consejo Supremo de Indias a la Constitución del CRIC

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Grupo de delegados asistentes al Comité Ejecutivo Nacional ampliado del PSR, realizado en julio de 1930. 1. Delegado no identificado, 2. José Gonzalo Sánchez, 3. Guillermo Hernández Rodríguez, 4. Rafael Baquero, 5. Tomás Uribe Márquez, 6. Pablo E. Sabogal, 7 y 8. Delegados no identificados y 9. Inés Martell

Hablar de lucha popular, campesina e indígena en Colombia es hablar de José Gonzalo Sánchez y de Quintín Lame; es evocar las más grandes gestas del movimiento popular y rescatar la memoria de hombres y mujeres que entregaron, en resistencia, sus vidas por la dignidad de nuestro pueblo

Alfredo Holguín M.
@alfredoholguinm

Tras la represión de 1916/18 en el Cauca y mientras Lame, una vez más, estaba injustamente privado de la libertad, parte de la dirigencia se desplazó al Tolima. Allí confluyeron con el movimiento pijao (coyaimas y natagaimas) y, en 1920 en Coyaima, fundan El Consejo Supremo de Indias con dirigentes locales como Eutiquio Timoté, Julio Niquinás y el totoroe Gonzalo Sanchéz. El Consejo inaugura una etapa de la lucha en el siglo XX, pues se constituyeron como gobierno indígena/popular en Llano Grande (Ortega) y elevaron recursos legales contra las disposiciones reaccionarias que entre 1905 y 1922 limitaban la posesión comunitaria de la tierra, al tiempo que reconstruían el tejido social en las parcialidades indígenas de Natagaima, Ortega, Chaparral, Caguán y Coyaima e iban creando escuelas y sistemas de atención a la población.

El Consejo fue un precedente social primigenio que a cinco décadas derivó en la constitución en Tacueyó (Toribio) del CRIC el 24/02 de 1971, con representantes de los cabildos de Toribio, San Francisco, Tacueyó, Jambaló, Totoró y delegados Misak.  El primer presidente del CRIC fue el Mayor y Camarada Manuel Tránsito Sánchez, hermano de José Gonzalo. Once años después, en 1982, en Bosa, Bogotá, territorio Muisca, se constituyó la ONIC.

Abigarramiento de lo indígena, lo campesino y lo popular

Manuel Quintín Lame, ilustración de Calarcá

Las Quintiniadas (1912/1925) son la primera escuela de lucha de José Gonzalo Sánchez y su entorno. Desde muy joven se entregó a la defensa los resguardos, la recuperación de la tierra y los derechos de los terrazgueros. Con 17 años, en 1917, cayó preso junto a Julio Niquinás, hermano de Lame. Este proceso significó un salto de calidad, logrando que los indígenas del Cauca dieran un protagonismo social con efectos nacionales.

No obstante la tergiversación de los hechos históricos, hay documentación que indica que el movimiento terrazguero del suroccidente fue pionero en trenzar unidad de acción con diversos sectores del movimiento popular y de la intelectualidad. Ellos mantuvieron reivindicaciones propias de los pueblos indígenas, pero como en casi toda Abya Yala, estuvo presente la integralidad de la lucha con conciencia política contra los opresores que a principios del siglo XX achacaban el atraso a aspectos como la raza y las tierras comunales. No se trata de desconocer las discusiones de orden táctico y, claro, visiones y cosmovisiones en momentos concretos de madurez de la lucha, se trata de enfrentar a quienes aplican fórceps a la historia para justificar ideales mezquinos que generan odios inútiles entre los pueblos. Unos abrazaron las ideas comunistas y se apartaron de la Iglesia, otros continuaron en la lucha conservando convicciones, pero ello no fue un obstáculo para continuar trabajando con objetivos claros y comunes.

Lame, Sánchez y el movimiento, además de trabajar por un bloque popular, representaban un abigarramiento plurinacional de los pueblos originarios pues Lame era, en palabras de Gonzalo Castillo Cárdenas, «hijo de migrantes nasas de Tierradentro y terrazguero nacido en 1883 en la hacienda San Isidro, cerca de Popayán» y Sánchez era nativo del pueblo Totoroe, quien nació en Miraflores, Totoró, en 1900.

El movimiento trenzó en la lucha los saberes de los pueblos Nasa, Misak, Kokonuko, Polindara, Pubense y Yanakuna, sentando las bases unitarias para las gestas de las ligas campesinas de finales de los 30. Posteriormente fueron los impulsores de la Federación Indígena del Cauca en 1938, de la movilización campesina e indígena de los 50, en parte de la resistencia de las columnas en marcha hacia el Pato, Guayabero y Riochiquito en 1964, y de la lucha en los 70, incluida la constitución del CRIC. Un momento emblemático fue la participación de los líderes indígenas comunistas, Cesar Niño (arhuaco) y Gonzalo Sánchez (totoroes) en Cali en el II Congreso Obrero de 1938.

José Gonzalo Sánchez, ilustración Calarcá

Camaradas, terrazgueros, mayores e internacionalistas

Son muchas las conjeturas sobre la recepción de las ideas marxistas en Colombia y el Cauca. No es un dato menor la confesión del economista y dirigente socialista Antonio García Nossa: «Mi conocimiento teórico no se inició en los libros o en la academia, sino en la lucha social de las ligas campesinas e indígenas del Cauca». No es común recordar este vínculo, pero es necesario a pesar de todas las suspicacias rememorar el papel jugado por este intelectual y otros que desde la Universidad del Cauca contribuyeron en los años 20 y 30 a la creación de consejos y ligas entre los Nasa y los Misak.

Recordemos que estaban en el contexto de la Revolución Mexicana de 1910 y la Rusa en 1917. Con este influjo, Lame participó en el 1925 en el Congreso Obrero Nacional, en el cual fue nombrado vicepresidente e Ignacio Torres como presidente, quien después sería Secretario General del PCC. Con pocas excepciones, los dirigentes indígenas y campesinos se hicieron miembros del Partido Socialista Revolucionario – PSR (1926-1929), espacio en el que interactuaron, entre otros, con María Cano, Ignacio Torres Giraldo y Raúl Eduardo Mahecha.

En la última etapa de la Hegemonía Conservadora (1926-1930) el movimiento popular fue duramente golpeado. Basta nombrar la masacre de las bananeras en 1928. Su reorganización, en parte, confluyó en la fundación del Partido Comunista en 1930, en el cual el movimiento indígena y campesino estuvo entre sus principales componentes con líderes como José Gonzalo Sánchez y Eutiquio Timoté, quien fue el primer candidato indígena a la Presidencia de la República en 1934.

Sánchez, quien participó en la Escuela de Cuadros Lenin, en la URSS en 1932, también fue delegado a la VII Conferencia de la Internacional Comunista. Dice la investigadora Diana González Rojas sobre la participación de los indígenas que «según un informe presentado a la Internacional (07/35), indica la presencia de 25 células indígenas, 17 de ellas en el departamento del Cauca».  Sánchez fortaleció su visión internacionalista, sus conocimientos sobre el marxismo y conoció de cerca el problema nacional en Rusia y, algo muy importante de anotar, los delegados del PCC a los diferentes congresos latinoamericanos conocieron los informes de la delegación del Perú denominados «El problema de las razas en América Latina» y «Punto de vista antiimperialista», elaborados en conjunto con José Carlos Mariátegui.

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