¡Que la paguen ellos!

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El gran empresariado colombiano está en la obligación ética y moral de aportar de sus recursos para contribuir a superar la gravísima calamidad sanitaria por la que se atraviesa. Los gremios económicos en conjunto tienen una deuda social con el país. Es el momento de la solidaridad y de aportar, no de limosnas

Alberto Maldonado C.

Los recursos para atender la pandemia y sus efectos económicos están en manos de las 1.000 empresas más grandes del país y de los bancos, en la masa enorme de capital dinero acumulado en distintos activos financieros, tanto en Colombia como en el exterior1. El país tiene dinero suficiente para satisfacer las necesidades de todos los trabajadores, pero está monopolizado por los capitalistas más ricos.

La pandemia del Covid-19 ocurre en sociedades con una estructura Crisis econeconómica específica, una sociedad capitalista que se caracteriza por: 1) Un grupo de trabajadores asalariados contratados en condiciones precarias con ingresos mínimos; 2) Otro grupo de trabajadores por cuenta propia que vive del rebusque en actividades del día  con ingresos insuficientes; 3) desempleados e informales que conforman el llamado  ejército industrial de reserva, para cuando los necesite el capital; 4) un grupo menor de trabajadores que obtiene ingresos superiores al mínimo; 5) un pequeño grupo de capitalistas, que son los únicos que tienen reservas suficientes para vivir holgadamente por el resto de su vida.

Clasificación artificiosa

Los últimos gobiernos se jactan de los maravillosos resultados en materia de disminución de la pobreza en el país, destacando cómo se sacó de la pobreza a millones de personas y se fortaleció la clase media. El Departamento Nacional de Planeación (DNP)2, con base en lineamientos del Banco Mundial clasifica a la población en cuatro “clases sociales”3 según su ingreso monetario: pobres, vulnerables, media, y alta4.

De acuerdo a la tabla anexa la clase pobre entre 2002 y 2017 pasó de 45,4% a 24,2 porciento, o sea, una reducción de 21 puntos porcentuales; la clase vulnerable aumentó 3 puntos, de 31,1 a 35,7 por ciento; al mismo tiempo la clase media aumentó de 20,6 a 37,2 por ciento, un incremento de 17 puntos y la clase alta pasó de 1,9 a 2,8 por ciento.

Agrupando pobres y vulnerables vemos que la clase baja pasó de 77,5% a 59,9% una disminución de 17,5 que corresponde al aumento de la clase media.

La clase media

Sin entrar a examinar en qué forma se logró dicha disminución de la “clase” pobre, estos datos muestran que en 2017 el 60% de la población del país, 30 millones de personas pobres y vulnerables tenía ingresos inferiores a $900.000 por persona, suma que no alcanza a cubrir la canasta básica familiar ($1.029.732 para cuatro personas. DANE 2018).

Al analizar la citada tabla, se puede afirmar que Colombia es un país de clase baja (pobres y vulnerables), donde el sector vulnerable está ligeramente por encima de los pobres, pero en riesgo constante de caer en la pobreza. Esta es la sociedad colombiana que, ante la paralización de la actividad económica derivada de la actual pandemia, la gran mayoría de la población quedaría avocada a una hambruna. Este es el país normal al cual regresaremos tan pronto termine la pandemia.

La clase media se encuentra entre el amplio rango de ingresos entre $900.000 y $4.500.000, no obstante, el DNP no precisa donde se concentra la mayoría de esta, pero probablemente está más cerca al rango inferior. En esta capa se incluyen pequeños y medianos empresarios, profesionales independientes, funcionarios públicos y privados en las escalas medias. La clase alta según esta clasificación son aquellas familias con ingresos superiores a $4,5 millones mensuales por persona; esta categoría incluye desde un funcionario con este salario hasta los ricos extremos como Luis Carlos Sarmiento y Carlos Ardilla Lulle.

Esta clase representa apenas el 2,9 por ciento de la población e incluye los capitalistas que concentran el ingreso; según las propias cifras oficiales, el 1% (500.000 personas) concentra el 20% de los ingresos y 40% de la riqueza. La clase trabajadora total (pobres, vulnerables y media) entrega anualmente la mitad del valor agregado a sus patronos. Las 1.000 empresas más grandes del país obtuvieron en 2018 ganancias por $69 billones y el sector financiero $24 billones, un total de $93 billones; en 2019 seguramente fue una cifra superior. La concentración de riqueza monetaria en CDT, títulos de deuda, inversiones en el exterior es astronómica.

Deuda social

Frente a la tragedia humanitaria de millones de trabajadores y población en general, los capitalistas ofrecen limosnas. Por ejemplo el grupo AVAL ofreció una donación de $80.000 millones5, cifra que parece enorme, pero en 2019 Corficolombiana, una sola de las fuentes de ingresos de Luis Carlos Sarmiento, obtuvo utilidades por $1,5 billones6, es decir, solo está contribuyendo con el 5,3 por ciento de sus utilidades.

La clase capitalista colombiana no tiene reparo alguno en mantener a la población en la desnutrición, el hambre o la mala alimentación, a millones de personas viviendo en lugares deplorables sometidos a toda suerte de maltratos y humillaciones, en permanente zozobra, con el miedo del desempleo y la pérdida de los ingresos, etc. Estos millones de informales, desempleados y degradados logran medianamente sobrevivir, pero ante una crisis de la magnitud de la actual calamidad sanitaria, pueden caer rápidamente en la miseria.

No es cierto pues, que no existan los recursos para superar la actual crisis, lo que ocurre es que están concentrados en pocos propietarios que deben destinarlos a cubrir los costos de la epidemia. Ante la propuesta de una medida obligatoria de aislamiento de varios meses, ya el presidente Duque, el grupo Aval y Fedesarrollo han señalado que el lujo de salvar las vidas de los trabajadores solamente se lo puede dar China.

1 https://www.elespectador.com/colombia2020/opinion/no-es-un-asunto-de-limosnas-columna-910983

2 DNP, Pobreza monetaria y multidimensional, Análisis 2010-2017, julio de 2018, documento en formato PDF, 79 páginas, disponible en https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Desarrollo%20Social/Pobreza%20Monetaria%20y%20Multidimensional%20en%20Colombia%202010-2017.pdf

3 La clase social se refiere a la división de la población según el lugar que ocupa en la estructura económica. El uso que le da DNP con base en magnitud monetaria de los ingresos es indebido y no tiene otro propósito que ocultar la verdadera división en clases dentro de nuestra sociedad.

4 https://www.pulzo.com/economia/cuanto-gana-persona-clase-media-colombia-PP638773. Los datos son aproximados con base en una tasa de cambio en ese momento cercana a $3.000 por dólar y son por persona.

5 https://www.eltiempo.com/economia/empresas/luis-carlos-sarmiento-angulo-dona-80-mil-millones-para-enfrentar-crisis-de-coronavirus-478896

6 https://forbes.co/2020/03/19/negocios/corficolombiana-reporto-utilidades-netas-de-153-billones-en-2019/

7 La tradicional clase baja fue suprimida y dividida en dos grupos, los pobres y los vulnerables. La clase baja es aquella que obtiene menos de 4 dólares al día por persona (menos de $360.000), la clase vulnerable entre 4 y 10 dólares (Entre $360.000 y $900.000), la clase media entre 10 y 50 (entre $900.000 y $4.500.000) dólares y la clase alta más de 50 dólares (más de $4.500,000), según datos del director del DANE en febrero de 2019.

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