Que la esperanza no nos abandone

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Vilma Figueroa Lucero

De la Audiencia pública desarrollada el día de ayer en la Comisión Quinta del Congreso, en buena hora convocada por la senadora Maritza Martínez y los senadores Jorge Robledo, Jorge Londoño y Guillermo García, quien la coordinó y ante la idoneidad, conocimiento y autoridad de académicos, académicas, representantes de la sociedad civil y congresistas participantes, se desprenden muchas inquietudes. Inicio: Los gobiernos tratan a su población como inepta para comprender verdades y se valen de sofismas de distracción y mentiras. La comunidad mundial y sus organismos multilaterales fueron incapaces de construir una política conjunta para atender los efectos nefastos del COVID-19, por el contrario, se recurrió a los nacionalismos y opera el “sálvese quien pueda”.  En aras del mercado global, el capitalismo neoliberal desmontó, políticas de investigación en áreas como la salud, el medio ambiente, la seguridad y soberanía alimentaria, la educación, mejor dicho, nos dejó a merced de las multinacionales negociantes e inescrupulosas; acabó con la institucionalidad pública que sentaba bases firmes para generar conocimientos, en consecuencia, para el caso sanitario, medicamentos y vacunas, que ahora se venden a los países mejores postores.

Sigo: El gobierno de Colombia, en cabeza de Iván Duque, adoptó una decisión que no solo debe rechazarse, sino condenarse y llevar a estrados judiciales a los responsables de tomarla: No votó, en el Consejo del Acuerdo sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio de la OMC, del que es integrante, la solicitud presentada por India y Suráfrica, sobre crear exenciones a los derechos de propiedad intelectual, que incluye patentes de las vacunas contra el Coronavirus, que hubiese permitido garantizar vacuna universal.

Más: Iván Duque, no es capaz de comportarse como el Presidente de Colombia en esta crisis. Por el contrario, su actuación es propia de un ser incompetente y obsecuente, cerrado a escuchar las voces expertas, interesadas sacar al país de esta enorme  crisis, como la de los gremios de la salud, organizaciones sociales, la academia y políticos honrados, que cada día alertan sobre su errado manejo y proponen salidas, entre otras,  conformar un bloque de países latinoamericanos para presionar la liberación de patentes y se inicie en los países, como lo hace Cuba, la producción de vacunas y medicamentos, se incremente el fondo Covax orientado por la OMS y la apertura a posibilidades de adquirir vacunas producidas en países, así sean de corrientes ideológicas y políticas diferentes, porque lo importante es salvar vidas. Lo anterior desde la óptica de salud. Y desde el campo económico, lanzó salvavidas al sector financiero y no al productivo, menos a la población más vulnerable, a la que se le debió ofrecer la Renta Básica como lo proponían los partidos alternativos.

Aún así, me aferro a la esperanza en millones de hombres y mujeres que consideran que en el mundo cabemos todos y todas, que trabajan porque desaparezca la pobreza a la que están sometidos millones de seres humanos porque es inmoral, en una juventud que seguirá demandando justicia social, dignidad, paz y libertad y en una infancia que desde ahora cuida a la naturaleza.