Proyecto extractivista enciende las alarmas en el sur del Tolima

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En Natagaima, Tolima, terrenos anteriormente aptos para cultivos de maíz y arroz, se han visto afectados por la crisis climática. Foto Juan Pablo Acevedo, Expresión Digital

La multinacional Parex pretende implementar la técnica sísmica 3D, la cual consiste en generar estallidos en el subsuelo para identificar hidrocarburos y minerales. Las comunidades se resisten al proyecto extractivista que afectaría negativamente a cinco municipios

Andrés Mauricio Reyes
@mauroreyes98

Los recientes gobiernos de Colombia se han enfocado de manera equivocada en la extracción de recursos naturales como única salvación de la economía nacional, pasando permanentemente por encima de renglones tan importantes como la agricultura y la económica campesina.

Los municipios que se sostienen de cultivar la tierra, muestran unos niveles de estabilidad en las dinámicas comerciales que se desarrollan en los territorios, aun sabiendo de las implicaciones que los monocultivos tienen en el uso de la tierra, la producción de alimentos y el trabajo de la misma. Cultivar siempre será mucho mejor que la exploración arbitraria de las riquezas que se esconden al interior del planeta.

Riesgo ambiental

El departamento del Tolima siempre ha estado en la lupa de las grandes multinacionales extractivas. Ejemplos son muchos: La Colosa en Cajamarca, el proyecto en Piedras y las diferentes concesiones ya asignadas a dedo desde el Ministerio de Minas y Energía. Y, es precisamente uno de ellos el que enciende las alarmas y preocupa a las comunidades que viven al sur del departamento.

Se trata del proyecto de exploración petrolera destinado para cinco municipios en los que se encuentra: Natagaima, Coyaima, Prado, Dolores y Alpujarra. Avalado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la propuesta pretende implementar la técnica sísmica 3D, la cual consiste en generar estallidos en el subsuelo para identificar hidrocarburos y minerales que puedan existir en el sector.

Esta práctica resulta muy negativa para el bienestar de las comunidades, pues existe un gran riesgo ambiental ya que con ello se genera un movimiento brusco provocado en las capas internas de la tierra, ocasionando la filtración de las fuentes de agua que alimentan el nivel freático de humedad para el sostenimiento de la capa vegetal, aljibes y humedales de la zona.

Presencia de la multinacional

Es de anotar que los municipios Natagaima y Coyaima, han registrado un aumento potencial de temperaturas que oscilan entre los 35 y 40 grados producto del cambio climático, hecho que ha provocado el avance sustancial del Desierto de la Tatacoa y largas sequias provocando desabastecimiento de agua en quebradas en la región.

Ante esto, los argumentos de la multinacional Parex Resources Inc., pasan por comunicarle a las personas que el proyecto ya es un hecho y que no se puede reversar, a su vez, se están encargando de llevar ingenieros para explicar la planificación que tienen en cuanto al manejo ambiental y los propósitos “desinteresados” de traer el famoso “progreso” a regiones como estas carentes de oportunidades y pobreza extrema.

Resistencia

Para que la exploración se realice, deben hacer unas consultas previas en las comunidades con las cuales pretenden validar el ejercicio. Es aquí donde juegan un papel fundamental las comunidades indígenas habitantes del territorio Pijao, quienes tienen el papel de resistirse a las prebendas que ofrece la empresa interesada en el proyecto y salvaguardar el área donde van a realizar la sísmica.

Es el agua, es la vida y el futuro de las nuevas generaciones, lo que se encuentra en riesgo. Si bien la producción petrolera le genera una rentabilidad importante al país, no puede seguir siendo el único renglón de la economía al que debe estar atado el crecimiento de Colombia. El campo, la economía campesina, la soberanía alimentaria y la defensa de las semillas tradicionales son elementos fundamentales para salir de la inocultable crisis por la que pasa el país.