Pleno del CC del PCC: “Encontremos lo común”, Jaime Caycedo

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Intervención de Enrique Santiago en el pleno del Comité Central del Partido Comunista Colombiano.

Ninguna concesión a la política neoliberal del gobierno actual y mucho empeño para sacar adelante un acuerdo en La Habana

Intervención de Enrique Santiago en el pleno del Comité Central del Partido Comunista Colombiano.
Intervención de Enrique Santiago en el pleno del Comité Central del Partido Comunista Colombiano.

Redacción Política

En medio del Pleno del Comité Central del Partido Comunista Colombiano, su secretario General Jaime Caycedo, conversó con VOZ sobre las recientes reuniones exploratorias de la izquierda, los temas tratados y las iniciativas de trabajo. Las tareas en común son la paz y la movilización social.

–¿Cuáles son los motivos que originaron esa reunión exploratoria de la izquierda colombiana?

–La reunión obedece a una necesidad de ampliar lo que significa la política de Frente Amplio que ha venido construyéndose en nuevas circunstancias. Vemos positivamente los acuerdos de La Habana y lo que se perfila en torno al cese al fuego bilateral, territorios de paz, las formas de la amnistía, incorporación de los acuerdos al bloque de constitucionalidad, la verificación de las Naciones Unidas y la Celac, con el trabajo de las organizaciones sociales en las regiones. Son puntos en el horizonte que comprometen de manera directa a las fuerzas de izquierda en la construcción de un movimiento político que busque garantizar los acuerdos y la paz estable y duradera. Pero ese es solo un escenario.

–¿Temas políticos también se debatieron?

–Otra mirada va en dirección a los hechos políticos que se han desarrollado en el país. Y sobre todo tienen que ver con una legítima inconformidad social y popular con relación a las políticas de Estado y con relación al modelo del Plan Nacional de Desarrollo y con la implementación de medidas neoliberales en gobiernos departamentales y municipales. Me refiero a una muy sensible: la venta de Isagén, pero también hablo de los megaproyectos de minería que afectan el agua y las condiciones de vida en Boyacá, Santurbán, La Colosa, y en general todas las consecuencias medioambientales que se dan en medio de un fenómeno del Niño y generan implicaciones que ponen en riesgo la vida y la economía en muchas regiones del país. Pero hay que sumar el inconformismo por el salario mínimo que resulta inconstitucional pues el alza está por debajo del IPC. El alza desatada del costo de la vida, la carestía creciente que afecta de manera profunda a los hogares colombianos, las alzas en los servicios públicos. Estamos de acuerdo que asistimos a una espiral inflacionaria en desarrollo y ante la expectativa del impacto de una reforma tributaria. A todo eso se le suma la ley de Zidres que resulta una talanquera monumental a lo que se ha acordado en La Habana y a la necesidad de una reforma agraria democrática e integral. Todo eso junto requiere una gran presencia del movimiento social y los partidos de izquierda para una protesta nacional llamada: paro cívico nacional.

–¿Un paro contra el modelo económico?

–El gobierno ha dicho que no se discute con las FARC-EP el modelo social, económico y político. Nosotros decimos que la inconformidad social debe conducir a los cambios en esos modelos y abrirle la puerta a un nuevo momento democrático en el país. Y es allí donde la izquierda entra a jugar. La izquierda hace dos años votó por Juan Manuel Santos, para que se siguiera sin interrupciones el proceso de paz. Pero no quiere decir que aplaudamos el modelo antidemocrático y neoliberal. No le hacemos concesiones a Santos. Por eso ventilamos la movilización popular.

–¿Entramos en un estado de movilización permanente contra el gobierno nacional?

–Pero no solamente contra esas políticas neoliberales del actual gobierno. También el paro es contra los “cacaos” del país. Los gremios de la producción y los dueños del capital financiero. Es que hay que superar la guerra y superar los obstáculos de la justicia social. Tenemos que vencer las terribles desigualdades que son la tragedia más grande en la vida colombiana. El movimiento social y popular debe hablar. Lo han hecho las organizaciones sindicales como la USO con la Asamblea por la Paz y la Cumbre Agraria con las Cumbres por la Paz. Es decir hay un movimiento social que agita las reivindicaciones sociales más sentidas y el paro servirá para profundizar entre los colombianos intereses comunes para la pelea por la paz y los cambios sociales.

–¿Hay ambiente de unidad?

–Queremos conversar con muchos sectores aliados, amigos y con quienes comparten estas mismas visiones. Tenemos muchas coincidencias con las que podemos construir un programa común o una plataforma común en torno a la defensa del proceso de paz, a los acuerdos y sus cumplimientos. Consideramos que hay un horizonte de tareas para trabajar con mucha actitud. Haciendo énfasis que entre tantos sectores de la izquierda, tantas interpretaciones, tantos lenguajes y visiones, es relevante que nos encontremos en lo común. Y el camino debe ser un proceso constituyente, una Asamblea Nacional Constituyente que proponga un país en paz.