Paulo Freire, 100 años

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Paulo Freire

El 19 de septiembre se celebra el centenario del nacimiento de quien es considerado el principal promotor de la enseñanza radical, crítica y liberadora en Nuestramérica

Harold García-Pacanchique
@HaroldGarciaP95

Paulo Freire nació el 19 de septiembre de 1921 en Recife, capital de Pernambuco, en el seno de una familia de extracción popular y de la cual aprenderá los principales valores cristianos y humanistas que le marcarían su forma de pensar y actuar por el resto de su vida.

Desde su infancia y juventud la formación educativa se da en círculos católicos, esencialmente por la influencia de su madre. Tras culminar sus estudios básicos de secundaria decide estudiar en 1943 Derecho y al mismo tiempo Filosofía y Psicología del Lenguaje en la Universidad de Recife. Aunque sus decisiones educativas pasaron por el derecho y la filosofía, su vocación profesional siempre estuvo vinculada a la educación, pues en simultáneo a su preparación universitaria se desenvolvió como maestro de portugués en una escuela secundaria de su ciudad natal.

La alfabetización y el exilio

Su experiencia como educador se potencia por dos situaciones de vida que lo conducirán por los caminos de la educación. La primera es su relación con la maestra de primaria Elza Maia Costa de Oliveira con quien compartió pedagógicamente sus primeras ideas del campo de lo educativo y la formidable labor que cumplió en 1961 como encargado del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife. Lugar en donde para el año de 1963 puso en práctica su primera experiencia educativa de grupo, dentro de la Campaña Nacional de Alfabetización, consiguiendo la alfabetización de 300 trabajadores rurales en mes y medio.

Dicha experiencia va a poner al método de alfabetización de adultos de Freire en el centro de la discusión pedagógica del momento, lo que permitió masificar como política de Estado este proyecto que se verá interrumpido en 1964 tras el golpe de estado del general Humberto Castelo Branco. Freire es detenido durante 72 días, para después optar por el exilio durante más de 16 años, los cuales los pasa en Chile, Europa y África.

En el país austral es donde desarrolla una sistematización juiciosa de su experiencia como educador y es allí donde da vida a dos de sus obras más importantes: Educación como práctica de la libertad (1968) y Pedagogía del oprimido (1970), logrando con estos dos exitosos textos a partir de 1970 hasta 1976 convertirse en consultor del Consejo Mundial Ecuménico de Iglesias en Ginebra para temas educativos en los países económicamente “subdesarrollados”.

El sentido de la educación popular

Fueron sus producciones teóricas las que hicieron de los aportes de Freire uno de los referentes más importantes en cuanto a epistemología de la pedagogía en Latinoamérica, convirtiendo su pensamiento en vanguardia colectiva del campo pedagógico crítico.

Paulo Freire fue el encargado de sistematizar y conceptualizar lo que hoy se conoce como educación popular, pues trabajó de manera específica los elementos centrales de la educación liberadora, de la esperanza o del oprimido. En sus trabajos académicos y prácticos dejó sentados algunos elementos entre los que se encuentran: la reflexión, el diálogo de saberes, la emancipación desde la pluralidad y la acción colectiva.

Para hablar de educación popular se debe abordar la contradicción central que deviene de esta -educación bancaria vs. educación liberadora- donde se encuentra que en ella existen dos elementos en pugna, es decir, en una constante relación contradictoria de objeto/sujeto y una pedagogía en sí/pedagogía para sí.

Es allí donde se halla la potencia de la educación popular, pues entra a cuestionar profundamente las relaciones sociales que se desarrollan en el sistema educativo bancario, el cual es netamente instructivo, adoctrinador, a-cultural y de domesticación, es en otras palabras, una pedagogía sin sujeto, una pedagogía en sí. Para analizar cuál es la propuesta antagónica de este sistema, se analizarán los siguientes cuatro elementos que son los catalizadores de la propuesta educativa popular de Nuestramérica.

Cuatro elementos de la educación popular

La educación como práctica para la libertad de los oprimidos es entonces la matriz metodológica del accionar de la educación popular, allí encontramos uno de los elementos centrales que podrían definir la raíz del concepto. La reflexión, que es la que permite entender y pensar el mundo desde las propias realidades de las comunidades que se encuentran en estado de opresión, es la que piensa y genera relaciones de sujeto a sujeto y le permite al educador interactuar desde las realidades que encubren el contexto. La reflexión nos permite entonces ver al acto pedagógico como un elemento que piensa al sujeto como actor activo del proceso educativo.

Por ende, el ejercicio de la reflexión se vislumbra como una pedagogía para sí, lo que quiere decir que es un elemento que genera conciencia y funciona como principal articulador del acto transformador para el mundo y para la educación.

Este ejercicio de reflexión acerca en lo práctico a lo que Freire llama el diálogo de saberes, elemento que fomenta y fortalece la relación educador-educando y permite que los sujetos que hacen parte del acto educativo tengan el derecho a la voz activa, pues la educación popular es netamente conversadora y por ende generadora de un profundo diálogo reflexivo al interior de las comunidades, permitiéndole al educando no enajenar su voz y ser agente activo en el proceso.

El diálogo de saberes representa la dialogicidad plural de la que se fortalece la educación popular a la hora de proponer la organización comunitaria para la emancipación.

La emancipación desde la pluralidad, es donde se encuentra su apuesta política, pues un principio para su desarrollo es la pluralidad, la unidad en la diversidad. Esta emancipación está profundamente ligada a los desarrollos políticos, económicos y sociales de los pueblos oprimidos. Es así que su desenvolvimiento es una puesta en marcha para reconocer a la educación popular como un campo de saber, hacer y organizar el mundo.

Por último, Freire hace referencia a la acción colectiva, que relaciona y despliega el campo de acción de la educación a un campo de lucha política por la transformación del sentido común, mantiene una perspectiva comunitaria de las relaciones sociales y con claras intenciones frente a lo organizativo, a la lucha colectiva para liberar a los sectores excluidos política, educativa y socialmente. En esto recae un fin central de la ética política de la educación popular y es que no es posible pensarla sin cuestionar el sistema educativo capitalista, no es posible ejecutar acciones educativas de carácter popular sin resistirse organizativamente al proyecto neoliberal.

Praxis

La praxis, en Freire, es el motor de su propuesta pedagógica. La entiende como, la “reflexión y acción de los hombres sobre el mundo para transformarlo. Sin ella, es imposible la superación de la contradicción opresor-oprimido”. En la praxis está la construcción de un nuevo orden social y en este aspecto se pueden nombrar tres de las experiencias de educación popular más ricas en nuestro continente; la campaña nacional de alfabetización en Cuba 1960-1961, la cruzada nacional de alfabetización en Nicaragua 1980 y la misión Robinson en Venezuela 2003.

Estas tres encontraron en la búsqueda por liberar a los oprimidos de las cadenas del analfabetismo la fórmula para eliminar del campo educativo a la excluyente educación bancaria. Además, encontraron en el método de Freire la síntesis de una propuesta de educación popular o pedagogía del oprimido, heredada de Simón Rodríguez, José Martí y José Carlos Mariátegui, la cual fue profundamente enriquecida tanto en lo teórico como en lo práctico por el brasilero.

Freire le enseñó a una generación completa de maestros y maestras que la educación es un acto político y que debe ser tomada de manera radical, sin sectarismos, en búsqueda de la unidad popular y en pro del amor por la humanidad.