Para entender la suspensión del semestre en la Distri

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Facultad de ingeniería de la Universidad Distrital ‘Francisco José de Caldas’

Docentes y estudiantes de la principal universidad pública de Bogotá rechazan las recientes decisiones del Consejo Académico que ordenan la suspensión del semestre. Denuncian que se trata de una represalia por las asambleas y movilizaciones en apoyo al Paro Nacional

Yessica Arandia 

La universidad como espacio de reproducción de las dinámicas sociales, entendiéndose estas como problemáticas y potencialidades, recoge las principales disputas de los contextos sociales y políticos de la sociedad. En el caso de la universidad pública del país, esto se ve reflejado siempre por el papel crítico, creador y transformador de la organización y el movimiento estudiantil en los hechos históricos desde los cuales han puesto agenda de movilización contra la privatización y contra otros intereses que desdibujan a la universidad pública como un espacio del pensamiento y de la transformación social.

En el marco del paro nacional tanto desde 2019 y 2021, el estudiantado de las universidades del país se ha sumado desde la acción de movilización y acción asamblearia desde donde se han declarado asambleas permanentes, paros definidos e indefinidos de las clases, sobre todo medidos por las reivindicaciones propias de cada alma máter.

Ejemplo de lo anterior, es que, de manera casi unilateral el pasado 28 de junio de 2021, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia y el Consejo Académico la Universidad Distrital ‘Francisco José de Caldas’ declararon la suspensión del semestre académico A2021 de los programas de pregrado en una resolución oficial de los órganos de dirección (Resolución 416 en la Universidad Nacional y Resolución No. 23 de la Universidad Distrital), a partir del 1 de julio del presente año. Las razones tienen que ver directamente con la declaración de paro indefinido que las asambleas estudiantiles de cada universidad realizaron desde hace dos meses.

Ante lo anterior, la redacción juvenil del semanario VOZ dialogó con el representante estudiantil suplente al Consejo Académico, Santiago Medellín, estudiante de ingeniería industrial de la Universidad Distrital y miembro de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU, así como con el profesor Ómer Calderón, integrante de la Asociación de Profesores Universitarios ASPU de la Universidad Distrital, resaltando la necesidad de comprender su posición sobre la situación actual de éstas universidades.

Sin contar con el profesorado

El profesor Ómer Calderón, ve con preocupación, como muchos de sus colegas y compañeros, que no hubo una consulta ni valoración de las percepciones, necesidades y contextos de las y los profesores en las decisiones tomadas por el Consejo Académico de la Universidad Distrital, por lo cual durante el debate que culminó en votación, la representación profesoral se declaró en contra de la suspensión del semestre.

Ómer Calderón

“Motivó la suspensión, el hecho de que desde el 3 de mayo se adelanta el paro indefinido por parte de las y los estudiantes, que las y los profesores se declaran en asamblea permanente y que el Consejo Académico reconoció que se podría adelantar un currículo alterno donde no se abarque el plan de estudios sino temas sobre coyuntura, sin embargo, desde hace dos meses las actividades alternativas se desgastaron y no funcionaron. Lo anterior, con la consideración de que la universidad estaba paralizada”.

Para Ómer esta suspensión, sin embargo, tiene efectos directos sobre las y los profesores de vinculación especial y hora/cátedra: “Suspender las actividades implica, según resolución, suspender los pagos y que trascurridos 15 días de suspensión la universidad puede dar por terminada esta vinculación del profesorado, es decir, puede proceder al despido de profesores. Por esta razón, la representación profesoral (que votó en contra de la resolución) en general, se ha opuesto enfáticamente a cualquier suspensión de las actividades por estos efectos nocivos y arbitrarios.”

Por su parte, Santiago Medellín explica la situación en la cual las y los estudiantes se enfrentan ante un Consejo Académico que, pese a las discusiones, sigue sin entender la dinámica de movilización estudiantil:

“Este tema fue un debate que se desarrolló en casi un mes en el Consejo Académico. Las consecuencias de esta decisión son varias, tanto académicas como laborales. En la parte académica sobre todo en la parte de investigación y opciones de grado, hay una afectación sobre todo con compañeros y compañeras que tienen pendiente sus proyectos de grado, sus pasantías pues la universidad, dada la suspensión negó avales en estos procesos, y esto implica una dilatación en su grado académico.

Sobre el tema laboral, dice Santiago, hay preocupación pues tiene que ver con la suspensión del pago y posible despido de las y los profesores de vinculación especial: “Hay una propuesta que está cogiendo fuerza, y que tiene que ver con los tiempos de vacaciones de las y los profesores de planta, por lo cual, se cancele semestre y se aplace para el inicio del B2021. Sin embargo, la Universidad no tiene interés en cancelar”.

Soluciones y exigencias urgentes

Santiago Medellín

“Profesores, egresados y algunos directivos presentamos una propuesta de revocatoria de la resolución y de la suspensión de las actividades electivas específicamente. Sin embargo, esta revocatoria implicaba a su vez, en las condiciones del paro indefinido, se suspendiera también la obligación de desarrollar las actividades electivas por parte del profesorado, para que no hubiese esa obligación pues es posible cumplirlas en el marco del paro indefinido. Esta situación que se vive en la universidad afecta a cerca 1.400 profesores, lo cual implica una arbitrariedad contra la cual nos seguimos manifestando”, afirma el profesor Ómer.

“Actualmente, se creó una mesa de diálogo con estudiantes y profesores. Estamos esperando que existan las garantías necesarias no solo para resolver la situación académica sino para que las y los estudiantes sigamos en movilización sin que eso afecte también la parte administrativa, y que no constituya además una posición arbitraria e incluso, desafiante ante el ejercicio de nuestro derecho como estudiantes y colombianos/as a la protesta.

No puede seguir sucediendo que las universidades vayan en contravía, por un lado, de la dinámica nacional que además busca una transformación de las problemáticas concretas del país, y por otro lado, de los derechos laborales, los derechos de las y los estudiantes y, de nuestras exigencias”, concluye Santiago Medellín.